Archivo de Noviembre, 2008
Nov
‘El fugitivo’ (1947)
Por lo general, cuando quiero ver una película intento no saber nada de ella hasta que me siento frente a la pantalla. Y eso provoca que, a veces, me lleve sorpresas. Es lo que me ha ocurrido con El fugitivo. La carátula del DVD ofrecía una imagen evocadora de Henry Fonda, sin duda el hombre al que se refiere el título; junto a él, una Dolores del Río que parecía mirarle con ojos golosos; y en la butaca de director, John Ford. Mi conclusión: película de acción, western, convicto escapando de la justicia. En diez minutos me he dado cuenta del error.
La película empieza en una iglesia casi en ruinas. Claroscuros, música celestial; llegada de Henry Fonda, al abrir las puertas su silueta forma una cruz en los adoquines: es un sacerdote. Su rostro suplica piedad al Altísimo. A continuación, encuentro místico con Dolores del Río, alias María Dolores, bebé en brazos incluido. Ese cura es su salvador. No queda otro en todo el país; la revolución -mexicana, aunque un mensaje sobreimpresionado intente no herir suceptibilidades- está acabando con ellos. De ahí que sea un fugitivo.
Basado en la novela El poder y la gloria, de Graham Greene, El fugitivo es uno de los films más personales de Ford; de hecho, lo financió con el dinero de su recién inaugurada productora, Argosy Pictures (comandada por él y Merian C. Cooper). Ford era consciente de que la historia no atraería al público, pero sentía la necesidad de rodar una historia alejada de su filmografía habitual y siempre se mostraría orgulloso de ella. El dilema moral al que se enfrenta el protagonista -un Henry Fonda magnífico, tan temeroso de Dios como de su propia cobardía- atrajo al director de tal manera que tampoco le importaron mucho los ataques de la crítica.
Nov
El Oscar de Audrey
Malas noticias: no sé si es cosa mía, pero el archivo de Life que Google había puesto a nuestra disposición, no funciona. Sólo permite búsquedas muy estrictas, y sólo de vez en cuando. Esperemos que sea algo pasajero y que podamos seguir accediendo a ese tesoro fotográfico.
Mientras tanto, os presento esta imagen que me ha dado tiempo a rescatar: Audrey Hepburn con el Oscar a la mejor actriz ganado en 1954 por Vacaciones en Roma, de William Wyler. Me ha parecido curiosa la actitud de Audrey en las fotografías, casi pidiendo perdón por haberse llevado el premio. No en vano, esta chica de 25 años tuvo la ‘desfachatez’ de triunfar por delante de Deborah Kerr, Leslie Caron, Ava Gardner y Maggie McNamara.
Siguiendo el estilo de su personaje, la princesa Ann, Audrey luce un vestido que podría pasar por el de una princesa o una novia a punto de casarse. Agrandando la imagen, se aprecian los detalles: una tonelada de maquillaje en los pómulos, cejas y pestañas exageradas, uñas pintadas de blanco, junto con el corte de pelo que se hizo tan popular. Podría ser que Audrey llevara poco tiempo en el cine, que fuera una recién llegada; pero ya había creado escuela.
Por cierto; esta fue la única vez que Audrey pudo tocar el Oscar. Las otras cuatro veces que estuvo nominada, se quedó con las ganas. Y en 1993, cuando le dieron el premio Jean Hersholt por su labor humanitaria, ya había fallecido. Lo recogió su hijo Sean H. Ferrer.
Vía | Life
Nov
El álbum de familia de ‘El Padrino’
La prestigiosa editorial Taschen, famosa por sus cuidadas selecciones de fotografías de iconos del cine y la música, así como desnudos artísticos, ha puesto a la venta un nuevo libro al alcance de muy pocos bolsillos. Se trata de una colección de 400 fotografías, la mayoría inéditas, sobre el rodaje de El Padrino. Entre ellas, la sesión de maquillaje de Marlon Brando que ilustra este post o los momentos en que Francis Ford Coppola dirigía tras las cámaras. Antes de que vayáis corriendo a la tienda a comprar una de las mil copias que hay en stock, os informo del precio: 500 euros. Vaya, una oferta que, esta vez sí, podréis rechazar. Pero si queréis saciar la curiosidad, en la web oficial de Taschen hay algunas fotos y hasta un trailer con declaraciones del fotógrafo, Steve Schapiro.
Vía | El Mundo
Nov
‘Ángeles con caras sucias’ (1938)
Sólo hay que ver los primeros quince segundos de esta película para quedarnos enganchados por completo: la cámara se eleva sobre las atestadas calles de Hell’s Kitchen y realiza un majestuoso vuelo rasante hasta situarse al nivel de transeúntes, policías, ladrones y adolescentes, los cuales se empujan unos a otros para avanzar y, en cierto modo, sobrevivir. En ese ambiente crecen dos jóvenes vagabundos: Rocky Sullivan y Jerry Connolly. Ellos también sobreviven a costa de los demás: roban, engañan y se mofan de las chicas. Hasta que un día llegan demasiado lejos y Rocky, el menos afortunado, acaba en la cárcel.
Quince años después, los dos amigos se reencuentran. Aquella lección de realidad fue válida para Jerry (Pat O’Brien), que se ha hecho cura y oficia sermones en la parroquia del barrio; no así para Rocky (James Cagney), el cual ha perfeccionado sus tácticas mafiosas mientras estaba preso. Los dos se siguen llevando de maravilla, pero Jerry tiene la esperanza de hacer de Rocky un hombre de bien y, en cierto modo, expiar su mala conciencia por haberse librado de una condena que sin duda él también merecía. Pero Rocky no atiende a razones; pronto se convertirá en un gángster admirado por la chiquillería y se meterá en situaciones cada vez más problemáticas, como su enfrentamiento con el inquietante James Frazier (Humphrey Bogart).
A James Cagney no le vamos a descubrir ahora: puro nervio, fuerza, rabia incontenible. Papel como anillo al dedo, entre otras cosas porque su infancia transcurrió en esa Cocina del Infierno. También resultan conmovedores los intentos del padre Connolly por reformarlo, su debate interior sobre lo correcto y lo que le dicta el corazón. Frente a frente, los dos protagonistas suben su apuesta hasta llegar a un final con doble sentido (el propio Cagney lo dejó a la libre interpretación del espectador) en el cual queda un interrogante: ¿Quién de los dos ha aceptado la mayor humillación?
Nov
Muere John Michael Hayes, guionista de ‘La ventana indiscreta’
Las malas noticias se ceban estos días con los guionistas del Hollywood clásico. Si el otro día nos despedíamos de Irving Brecher, hoy hacemos lo mismo con John Michael Hayes, que ha fallecido por causas naturales a la edad de 89 años en Hanover, New Hampshire, según ha confirmado su hija Rochester Hayes Skala a The New York Times.
John Michael Hayes mantuvo una estrecha y fugaz relación con Alfred Hitchcock en el cine: cuatro películas entre 1954 y 1956; bien es cierto que se conocían de la radio. El primero de esos films fue La ventana indiscreta, adaptación de un relato corto de Cornell Woolrich que supuso la primera nominación al Oscar para Hayes. El guionista mantuvo entrevistas personales con Grace Kelly para moldear su personaje y le añadió rasgos de su propia esposa, la modelo Mel Lawrence. Además, fue Hayes quien insistió en introducir el personaje de Stella, la asistenta de James Stewart, porque pensó que su toque de humor uniría al público en la carcajada y, así, también permanecería unido en los instantes de máxima tensión.
Tan contento quedó Hitchcock del trabajo de Hayes que le subió sueldo y le otorgó el guión de otras tres adaptaciones: Atrapa a un ladrón (1955), Pero… ¿quién mató a Harry? (1955) y el remake de El hombre que sabía demasiado (1956). Lamentablemente, en éste último film surgieron los conflictos. Hitchcock quiso que otro guionista ayudara a Hayes, éste se negó a compartir los créditos con nadie y a partir de entonces rompieron su relación. Años después, Hayes diría que Hitchcock era muy auritoritario detrás de las cámaras y que, en ocasiones, “rozaba la locura”.
Pero la carrera de Hayes no se vio truncada. Siguió trabajando a destajo, a una media de dos películas anuales. Logró una segunda nominación al Oscar por Vidas borrascosas (1957) y colaboró en el guión de La calumnia (1961), donde Audrey Hepburn y Shirley MacLaine abordaban los prejuicios sociales ante las relaciones homosexuales. A partir de los setenta, bajó el ritmo de trabajo; su última contribución al cine fue la aventura familiar Voluntad de hierro (1994). Descanse en paz.
Vía | The New York Times
Nov
Clint Eastwood deja la interpretación
Leo por ahí una noticia que me causa cierto déjà vu: Clint Eastwood asegura que Gran Torino, película que llegará a España el 20 de febrero, ha sido su último trabajo como actor. Que lo deja. Que los 66 films que lleva a cuestas, los 78 años que ha cumplido y el medio siglo interpretando papeles, le han hecho decir basta. “Uno siempre quiere retirarse en lo más alto”, dice Eastwood: “No quiero ser el boxeador que se queda demasiado tiempo en el ring.”
Curioso que es uno, he indagado cuál fue la primera película de Eastwood como actor. Agarraos: La venganza del monstruo de la Laguna Negra (1955). La dirigió uno de los míticos de la ciencia-ficción de aquella época, Jack Arnold, y Eastwood tiene un pequeño rol no acreditado como un torpe asistente de laboratorio que no sabe contar ratones. Y arriba tenéis el vídeo que lo demuestra. Cuidado, que se os puede caer un mito.
En fin; luego llegarían Monco, Harry Callahan, Philo Beddoe, el sargento Thomas Highway, Bill Munny, Frankie Dunn y tantos otros. Su último personaje va a ser Walt Kowalski, veterano de la guerra de Corea. Eso sí, que conste en acta: no ha dicho en ningún momento que vaya a dejar el cine. Aquí hay uno que seguirá esperando su cita anual con el director Eastwood. Por mucho tiempo.
Vía | Yahoo!
Nov
Estrenos en DVD: ‘El Cid’ y sus extras
El estreno más destacado de la semana en DVD nos transporta hasta la meseta española. Allí se rodó, casi íntegramente, El Cid, uno de tantos personajes heroicos encarnados por Charlton Heston, con Sophia Loren haciendo de Jimena. Una vez más estamos ante una de las películas que se rodaron para potenciar el espectáculo, las imágenes grandiosas en las salas de cine. Dirigida por Anthony Mann, El Cid obtuvo tres nominaciones a los Oscar, una de ellas gracias a la banda sonora de Miklós Rózsa (y eso que la mutilaron sin su consentimiento). El DVD viene en estuche metálico e incluye un documental sobre el rodaje y otro sobre el productor Samuel Bronston. Además, en el film se incluyen los fragmentos musicales de la obertura, el intermedio y el final. Precio razonable: 12 euros.
También cabe destacar el lanzamiento de una edición limitada de Nosferatu, a cargo de Divisa Home Video. Interesante por revisar el clásico de F. W. Murnau y por la cantidad de extras que contiene: galerías de imágenes, documentales, análisis de la novela de Bram Stoker y anécdotas del rodaje. Todo en el interior de un estuche metálico valorado en 20 euros.
Por último, mencionamos el estreno en DVD de dos de las trece películas que rodaron juntos los cómicos Dean Martin y Jerry Lewis, ambas de 1953: ¡Qué par de golfantes! y El jinete loco. Simpáticas caratulas que no incluyen ningún extra digno de consideración y que tampoco son demasiado asequibles (12 euros). Para eso, mejor cabalgamos junto al Cid o bebemos los vientos por doña Jimena…
Vía | ZonaDVD
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‘Life’, la vida en una imagen (o en unos cuantos millones)
Las posibilidades de ese invento maravilloso llamado Google parecen ilimitadas. Lo último es el acuerdo al que han llegado el buscador más famoso del mundo y la mítica revista Life, por el cual se han volcado dos millones de imágenes procedentes del fondo fotográfico de dicha publicación. Os aviso de que, si hacéis la prueba, podéis quedaros enganchados buscando una foto tras otra. Por lo que al cine se refiere, la variedad es increíble. Todas las estrellas del cine clásico posaron en algún momento para Life. Y la previsión es volcar ocho millones de fotos más. Y gratis. A ver lo que dura; por lo pronto, gracias.
Buscador de imágenes de la revista Life
Vía | El rayo que no cesa
Nov
Galería de fotos plumíferas
El blog de Plumas de Caballo funciona ya a pleno rendimiento. Gracias, una vez más, al trabajo de AXcreaciones, hemos activado la galería de fotos que aparece en la columa de la derecha y que desde hace mes y medio estaba ahí, un poco colgada. Hemos creado seis álbumes Flickr en los que podéis entrar para recrearos en imágenes del cine clásico americano. De vez en cuando añadiremos nuevos álbumes; ya os iremos avisando.
A modo de presentación, aquí tenéis una pequeña descripción de los seis álbumes que inauguran la galería de fotos de Plumas de Caballo:
1. Paul Newman: El fallecimiento del actor de ojos azules nos obligaba a rendirle un tardío pero sentido homenaje. Hay fotos de sus mejores películas, su época de esplendor físico, su madurez y su pasión por las carreras de coches, afición que conservó hasta la vejez.
2. Audrey Hepburn: Para muchos cinéfilos, el rostro más bello que ha pasado por la gran pantalla. Creó escuela con su imagen delgada y sus modernos peinados. Lució como nadie los vestidos de princesa y los diamantes de Tiffany’s. Desde Sabrina hasta Sola en la oscuridad, he aquí una muestra fotográfica de la ‘otra’ Hepburn.
3. Las mujeres de Hitchcock: Un repaso por algunas de las mujeres que fueron ‘maltratadas’ por Alfred Hitchcock en películas como Psicosis, Atrapa a un ladrón, La ventana indiscreta o Los pájaros. Claro que de ese maltrato resultaron interpretaciones maravillosas.
Nov
Clanes de cine: los Fonda
Tras dar buena cuenta de los Barrymore, el segundo capítulo de la serie Clanes de cine está dedicado a otra familia ilustre: los Fonda. Los archivos nos llevan hasta la Edad Media, pues las personas aquí citadas son de ascendencia genovesa. Los primeros Fonda llegaron a Estados Unidos en el siglo XVII, previo paso por los Países Bajos, y se establecieron en algún lugar del actual estado de Nueva York; hasta que unos indios mataron al patriarca, lo que motivó a la familia a emigrar a Nebraska hacia el año 1800. Y un siglo después, se inició la saga cinematográfica. Éste es el resultado…
Henry Fonda (el abuelo, 1905-1982)
Actor de un talento impresionante, con una triste mirada de ojos azules que el público descubrió con la llegada del cine en color. Rodó decenas de westerns, en los que se movía con aires felinos, y podía ser un ingenuo defensor de la justicia o el peor rufián que hayas conocido. Nominado tres veces al Oscar -la primera vez por su conmovedor rol de Tom Joad en Las uvas de la ira-, no se hizo con la estatuilla hasta el año de su muerte, gracias a En el estanque dorado, donde compartió reparto e hizo las paces con su hija Jane.
Jane Fonda (la hija, 1937- )
Los más jóvenes la conocimos como la reina del aerobic en los ochenta y la probadora oficial cremas antiarrugas. Antes de eso, ganó dos Oscar con Klute (1971) y El regreso (1978), y fue nominada en otras cinco ocasiones. Mantuvo una relación inestable con su padre de la que se redimió en el último momento. También en la gran pantalla encarnó a mujeres sentimentalmente inestables, amén de enseñar gran parte de su delgado cuerpo en Barbarella, la Venus del espacio. En la actualidad está semirretirada, pero de vez en cuando se deja caer en comedias románticas: hay que presumir de cutis.



















