Archivo de Enero, 2009
Ene
‘Lydia, the tattooed lady’
Ante todo pediros disculpas por si habéis tenido problemas para ver algunos de los vídeos que hemos publicado últimamente en Plumas de Caballo. De vez en cuando Youtube se resfría y los demás pagamos sus consecuencias (no quiero ni pensar el día que Google coja la gripe).
Aprovechemos pues que el asunto de los vídeos parece estar resuelto para colocar Lydia, the tattooed lady, canción que interpreta Groucho en la película Una tarde en el circo (1939) y que, en mi opinión, es una de las dos o tres mejores de su repertorio. Con música de Harold Arlen y letra de E. Y. Harbug, Groucho enumera fervorosamente los tatuajes que adornan el cuerpo de Lydia: desde las cataratas del Niágara y el penal de Alcatraz, hasta Búfalo Bill o el capitán Spaulding.
La interpretación de Lydia, the tattooed lady tiene lugar en el pequeño vagón restaurante de un tren en marcha y, por supuesto, Groucho está acompañado de sus hermanos Chico (al piano) y Harpo (saltando de acá para allá, sobando a las mujeres y haciendo muecas surrealistas). Es quizá el momento álgido de Una tarde en el circo, que no figura entre las comedias más destacadas de los hermanos Marx.
En la continuación del post os incluímos la letra de la canción. Dice una leyenda urbana que la MGM llegó a rodar otra versión con alusiones a la Alemania nazi (”Cuando el mundo se pone de pie, crece menos; cuando se sienta, lo hace encima de Hitler”), pero que fue desechada en el último momento. Puede que los hermanos la improvisaran en alguna actuación para subir la moral del ejército estadounidense, ya que la Segunda Guerra Mundial acababa de comenzar.
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Ene
‘La bella durmiente’ cumple 50 años
Este 29 de enero se han cumplido 50 años del estreno de La bella durmiente, una de las películas de dibujos más conocidas de la factoría Disney. Es de recibo, por tanto, dedicar un post a la princesa Aurora. ¿Sabíais que su figura alta y delgada se inspiró en la de Audrey Hepburn? No así su pelo rubio, por supuesto. Y otra curiosidad: es el segundo personaje de Disney que menos diálogo tiene, después de Dumbo (que era mudo). Es lo que tiene estar 100 años sin decir ni pío, aunque en la versión del tío Walt la siesta de Aurora era mucho más corta que en la fábula original.
La bella durmiente no obtuvo el éxito de Blancanieves o La Cenicienta. Y eso a pesar de que se creó un departamento especial para pulir el vestuario de los personajes y se intentó seguir la corriente europea medieval en la arquitectura y la pintura. Los resultados en taquilla fueron discretos y pasarían 30 años antes de que Disney volviera a atacar las historias de princesitas (con La sirenita, en 1989). Al menos, dejó el legado del castillo de Disneyland y una nominación al Oscar a la mejor banda sonora. Así que felicidades, Aurora, y ánimo, que ya sólo quedan otros 50 hasta que venga el príncipe guapo a darte el beso despertador.
Vía | 20 minutos
Ene
‘Bonnie & Clyde’, otro remake a la vista
Uno a uno van cayendo los innumerables remakes que tenemos previstos para los próximos meses, para disgusto de muchos amantes del cine clásico, que no entienden cómo grandes películas pueden ser contadas de nuevo sin respetar, en muchos casos, la esencia original. Ya hablaremos un día en profundidad del término remake y de su importancia en la historia del cine, aunque estaremos de acuerdo en que se abusa demasiado de él.
En el caso de Bonnie and Clyde, la blasfemia no tiene tanto que ver con la película en sí, sino con la elección de los protagonistas. Según publica la revista Variety, la estrella infantil Hilary Duff será quien se ponga en la piel de Faye Dunaway. Aunque la diferencia de edad no es excesiva, porque Faye tenía 26 años en 1967 y Hilary va camino de los 22, la imagen que proyectan es tan parecida como un huevo a una castaña. Faye contaba con una sensualidad desbordante, mientras que Hilary aún tiene cara de niña y graba discos para adolescentes. Y no es un tema menor, puesto que Bonnie and Clyde es una película con una gran carga sexual.
Bastante menos conocido es el muchacho que interpretará a Clyde, es decir, a Warren Beatty: Kevin Zegers. Tiene 24 años y tampoco es que presente un currículum muy brillante, pero lleva haciendo cine desde que era un mocoso y últimamente le han dado bola en producciones de cierto nivel como Amanecer de los muertos o Conociendo a Jane Austen.
El remake llevará por título The story of Bonnie and Clyde y estará dirigido por Tonya S. Holly (¿alguien sabe quién es?). El rodaje comenzará dentro de unos meses en los estados de Mississippi y Alabama.
Vía | Estamos Rodando
Ene
‘El mes de los Oscar’
Ya queda menos de un mes para la 81ª edición de los premios de la Academia de Hollywood, que se entregarán el próximo 22 de febrero en el teatro Kodak de Los Ángeles. Para ir haciendo boca, os ofrecemos este vídeo cortesía del programa radiofónico Lo que yo te diga y del impagable canal Turner Classic Movies (aunque, hablando de pagar, a ver si lo pasan a la TDT y puedo quitarme el Digital de una vez por todas).
El vídeo pertenece a un documental titulado El mes de los Oscar que repasa las imágenes más impactantes de cada edición, año tras año. Me he quedado con la de 1959 porque es la que cumple una cifra más redonda; hace 50 años que Vincente Minnelli triunfó con su musical Gigi. Se llevó nueve estatuillas y las telefonistas de la MGM lo celebraron contestando cada llamada de esta guisa: “MGIGIM, ¿digame?”.
También fue el año de Susan Hayward, que dio vida a una mujer condenada injustamente a la pena de muerte en Quiero vivir, de Robert Wise. Susan se impuso por un estrecho margen al ciclón Elizabeth Taylor, que había interpretado a la desquiciada esposa de Paul Newman en La gata sobre el tejado de zinc. Newman tampoco pudo saborear las mieles del triunfo, ya que su candidatura fue derrotada por la de Burl Ives, protagonista de Horizontes de grandeza.
En fin, si preferís consultar cualquier otro año aquí os dejo la ristra de vídeos que hay colgados en Youtube y que a buen seguro saciarán vuestra sed de Oscars durante una temporada.
Ene
Kim Novak, Christopher Lee y más western en DVD
Semana con propuestas para todos los gustos en el mercado de cine clásico en DVD. La actriz que acapara la mayoría de los títulos que se ponen a la venta es Kim Novak, de la que podremos disfrutar en tres películas muy diferentes.
En La casa número 322 (1954) Novak interpreta a la novia de un ladrón de bancos que se ve seducida por el policía Paul Sheridan (Fred MacMurray). En La historia de Eddy Duchin (1956) es la esposa de Tyrone Power, el cual encarna a un famoso pianista de Nueva York en los años treinta y cuarenta. Y en la onomatopéyica Phffft! asiste como invitada de lujo al cómico divorcio protagonizado por Jack Lemmon y Judy Holliday. Ninguno de los DVDs incluye extras destacables. Podéis encontrarlos a un precio aproximado de 12 euros.
Los amantes del cine de terror y más concretamente de Christopher Lee, están de enhorabuena. Sony Pictures ha editado dos DVDs en los que Lee ejerce de protagonista. En uno de ellos, La leyenda de Vandorf (1964) comparte pantalla con Peter Cushing para descifrar el misterioso enigma de una ciudad cuyos habitantes se están convirtiendo en piedra. El otro es una de las adaptaciones más conocidas del clásico literario Las dos caras del doctor Jekyll (1960), si bien aquí el doble papel principal corresponde a Paul Massie. Ambos films están dirigidos por Terence Fisher. De nuevo ediciones ‘a pelo’ a 12 euros la unidad.
Por último, tres recomendaciones que se enmarcan en el género western: El salario de la violencia (1958), en la que Van Heflin se mete en la piel de un ranchero con malas pulgas que favorece a su hijo mayor (James Darren) en detrimento del menor (Tab Hunter). En segundo lugar, Los cautivos (1957), o el secuestro que viven Randolph Scott y Maureen O’Sullivan a bordo de la diligencia en la que viajaban. Y en tercer lugar, el interesante pack que ha editado Paramount en honor de John Wayne, con títulos del calibre de Río Lobo, Valor de ley, El Dorado y El hombre que mató a Liberty Valance.
Vía | ZonaDVD
Ene
‘Centauros del desierto’ (1956)
Lírica, polémica, bella, racista, sobrevalorada, magnífica… Estos son algunos de los adjetivos que he leído en otras críticas sobre Centauros del desierto. Y no os dejéis engañar por la elevada puntuación media de las principales webs de cine, porque los comentarios a favor y en contra son bastante más parejos. A mí me gusta, pero desde el respeto que tengo por cualquier obra filmada por John Ford, admito sus imperfecciones. Me resisto a considerarlo el mejor western de la historia del cine, ni mucho menos la mejor película, como dijo Steven Spielberg.
Lo que sí creo adivinar es que Centauros del desierto es la mejor película de John Wayne. Y no lo aseguro porque aún no he visto su filmografía completa. El personaje de Ethan Edwards es de una complejidad fascinante. Sutil, cuando intercambia una mirada cómplice con su cuñada Martha, al entregarle el abrigo. Tierno, cuando deja que sus sobrinos se le tiren encima y les regala sus viejos recuerdos de la guerra civil. Odioso, cuando mata a discreción llevado por la ira y los prejuicios. Altivo, cuando trata a sus subordinados. Frágil, al darse cuenta de que es un inadaptado que se desprecia a sí mismo.
Tras la cámara, se nota la mano de John Ford. La secuencia inicial del ataque indio, que motiva la incensante búsqueda de la pequeña Debbie por parte de Ethan, es memorable. Sin mostrar una sola imagen de violencia, Ford crea una atmósfera inquietante con la luz crepuscular, el silencio del desierto, la histeria repentina de la familia y ese reflejo del horizonte que pone los pelos de punta. No vemos nada más tras el rapto de Debbie, hasta que llega Ethan y encuentra el lugar arrasado, encendiendo la mecha de su odio. Cuando se habla del lirismo de esta película, hay que hablar de esta escena tanto como de los planos enmarcados de Wayne que abren y cierran la historia.
Ene
Susanna Foster, a todo color en ‘El fantasma de la ópera’
Esta semana ha fallecido Susanna Foster, una de las soprano que aparecieron en la gran pantalla cuando todavía se llevaban los gorgoritos, a principios de los años cuarenta. Sú unico papel destacado fue el de Christine Dubois en la primera versión en color de El fantasma de la ópera. Obtuvo el trabajo después de que lo hubiera rechazado Deanna Durbin. Por cierto que, el 21 de mayo de 1943, la oficina Hays censuró el film por “un número inaceptable de planos centrados en los pechos de Christine”. El estreno tuvo lugar en agosto del mismo año, pero nunca quedó claro si se había recortado el material ‘indecente’.
Por lo demás, la carrera de Susanna Foster es un pie de página en la historia del cine. No rodó nada importante, aunque compartió algún plano con Boris Karloff y fue compañera de clase de Mickey Rooney y Judy Garland. Su última película data de 1945; después se limitó a participar en operetas, hasta que se cansó de la rutina del espectáculo, se divorció de Wilbur Evans y fue de trabajo en trabajo para mantener a sus dos hijos. En los ochenta empeoró su situación y llegó a vivir en un coche. También padeció graves problemas de salud que arrastró hasta su muerte.
Creo que esta frase resume perfectamente la vida de Susanna Foster: “Nunca fui ambiciosa. Al menos no de la despiadada manera que se requiere para alcanzar el éxito. La verdad es que odiaba mi carrera y todo lo que ello conllevaba.” Son sus propias palabras. Duras, pero sinceras. Nosotros nos quedamos con el clímax de El fantasma de la ópera que podéis ver en el vídeo de este post. Además, os recomendamos el blog que le ha dedicado su hijo Michael.
Vía | IMDb
Ene
El cine sueco es de Aspen, Colorado
Esta noticia tiene su miga, si es que la he entendido bien, porque la periodista que la ha redactado se explica como un libro cerrado; o quizá soy yo, que a según qué horas ya no carburo. Resulta que la ciudad de Aspen, en Colorado, se ha hecho con la práctica totalidad de los derechos de las películas clásicas de Suecia. Un tesoro de unos 1.200 films entre los que se incluyen todos los que dirigió Ingmar Bergman. Leer para creer.
Al parecer, la empresa más importante del cine sueco se había comprometido a reformar unas antiguas salas de Aspen, pero al cabo de tres años la compañía arrendataria se declaró en quiebra y desde Suecia pensaron que como Estados Unidos está muy lejos, podrían silbar tranquilamente y mirar hacia otro lado. Pues no. Los señores del cine Isis, en Aspen, han reclamado daños y perjuicios durante ocho largos años, y finalmente un tribunal de Colorado les ha dado la razón.
Como decíamos, la indemnización consiste en la propiedad de explotación de los derechos de esas 1.200 películas suecas, incluidos Bergman, Hallström o Widerberg. Ahora se estrujan el cerebro para ver de qué manera rentabilizar ese poder, ya que no hay muchas cadenas de distribución que puedan estar interesadas en pagar por ese material. De momento han abierto la web Swedish Classic Films, donde las venden en formato DVD. Ya han recaudado más de medio millón de euros.
Mientras tanto, los suecos se hacen los ídem y aseguran que lo que dictamine un tribunal de Colorado no tiene ningún valor en la Europa septentrional.
Vía | El País
Ene
Scarlett Johansson también imita a Marilyn Monroe
Scarlett Johansson afirmó hace poco que quería ser considerada como una actriz por encima de todo y que lo de ser guapa y sexy tenía que quedar en un segundo plano. Pero lo cierto es que nos ha dado un motivo más para pensar todo lo contrario. De esta guisa ha posado para una nueva campaña publicitaria de Dolce & Gabbana.
No es la primera ni la última chica mona que imita un posado de Marilyn Monroe para un anuncio; todavía nos duran los sarpullidos que nos salieron cuando vimos las fotos que se hizo Lindsay Lohan. En el caso de la Johansson, hay que reconocer que el efecto está bastante más conseguido.
Peluca rubia, labios (muy) rojos y corpiño blanco. Un disfraz sencillo para el próximo Carnaval. Pero aquí Scarlett sabe quién es (una aprendiz de diva que sólo a veces nos brinda grandes interpretaciones, como las de Lost in translation y Match Point) y pone cara de mujer fatal. Echamos de menos un poquito de la inocencia que transmitía Marilyn y que, de alguna manera, la hacía única. Repito: única.
Vía | Perezhilton y El rayo que no cesa
Ene
25 años sin oir el berrido de Tarzán
Hoy se cumplen 25 años de la muerte de Johnny Weismüller, el Tarzán más famoso de la historia del cine y atleta de primer nivel. Empezó a nadar por recomendación de su médico y se lo tomó tan en serio que ganó cinco medallas de oro en dos Juegos Olímpicos. Además, fue el primer ser humano capaz de nadar los 100 metros libres en menos de un minuto. Pero, proezas deportivas al margen, vamos a repasar su contribución al mundo del cine; la cual, tampoco nos engañemos, no fue más allá del rey de la selva.
Weismüller se ganaba la vida como modelo de bañadores y ropa interior cuando un guionista de la MGM se fijo en él y lo propuso para el rol de Tarzán; así fue su debut en el cine, allá por 1932, si bien antes ya había hecho algún cameo sin importancia. La película funcionó bien en taquilla, Johnny demostró tener química con Maureen ‘Jane’ O’Sullivan y la mona Chita, y por ello rodó otros cinco films para la MGM, siempre con el taparrabos en ristre. En los cuarenta protagonizó seis películas más, pero esta vez para la RKO, que lo fichó en 1942. En total se estima que Tarzán le reportó unas ganancias superiores a los dos millones de dólares.
De entre las anécdotas que se cuentan sobre Weismüller, la más curiosa es su defensa a capa y espada del personaje que le hizo famoso, hasta el punto de asegurar que el berrido de guerra era suyo y nada más que suyo, aunque se filtró que a su potente voz le habían añadido efectos de animales y otros estruendos. Por si acaso, O’Sullivan le echó un capote y siempre afirmó que el grito de Tarzán procedía exclusivamente de las cuerdas vocales y los pulmones del actor.

















