Archivo de enero, 2009
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‘La muchacha de Londres’ (1929)
A finales de los años veinte, los rumores de que el cine estaba a punto de sufrir una revolución habían cruzado el charco. En Estados Unidos habían oído la voz de un cantor de jazz e Inglaterra no quería quedarse atrás, aunque aún existían muchas dudas sobre la viabilidad del sonido. Finalmente, la British International Pictures dio un paso al frente y encargó a uno de sus directores aventajados, un tal Alfred Hitchcock, que insertara fragmentos sonoros en la película que estaba rodando. Se titulaba Blackmail y aquí la conocimos como La muchacha de Londres.
El orondo Hitchcock se tomó la noticia como un desafío. Le encantaba probar nuevas técnicas y el sonido era como un juguete por estrenar. Así que no se limitó a hacer lo que le pidió su productora, sino que fue más allá y creó una auténtica película hablada a partir del material mudo que ya había rodado, e incluso introdujo efectos para distorsionar y doblar las voces de sus protagonistas.
La muchacha de Londres se basaba en una obra teatral de Charles Bennett y tenía doble temática: el encubrimiento de un crimen y la presencia de un falso culpable. Como en futuras películas de Hitchcock, es una mujer quien precipita los hechos: Alice White (Anny Ondra), la novia de un agente de Scotland Yard, sube al apartamento de un pintor con el que empieza a tontear (Donald Calthrop). Cuando a Alice le invanden los remordimientos y decide marcharse, el pintor intenta violarla y ella, en defensa propia, lo mata clavándole un cuchillo. Alice escapa intentando borrar todas las pistas sin saber que su propio novio (John Longden) se hará cargo de la investigación y que un testigo la chantajeará.
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Filmax edita el pack ‘Wanted’, dedicado al spaghetti-western
Los estrenos en DVD de esta semana vienen marcados por el pack de spaghetti-western que ha editado Filmax bajo el título de Wanted y con un diseño rústico que imita un ataúd de madera. El reclamo del pack es El bueno, el feo y el malo, la película más destacada del género que popularizó Sergio Leone en los años sesenta. En ella, los míticos Tuco (Eli Wallach), Blondie (Clint Eastwood) y Sentenza (Lee Van Cleef) libran una despiadada batalla contra su entorno y entre ellos mismos por hacerse con un tesoro oculto en un cementerio. Se trata del cuarto film mejor valorado en IMDb y, sin embargo, jamás ha recibido ningún premio cinematográfico. Bastante curioso.
Las otras cinco películas incluídas en el pack de Filmax son mucho menos famosas e interesantes, pero tres de ellas tienen el aliciente de que todavía no se habían editado en DVD. Hablamos de El hombre, el orgullo y la venganza (1968), de Luigi Bazzoni, con Franco Nero, Tina Aumont y Klaus Kinki; El último rebelde (1971), de Denys McCoy, con Joe Namath y Jack Elam; y El largo camino de la venganza (1972), de Tanio Boccia, con Richard Harrison y Anita Ekberg, rodado íntegramente en los estudios Cinecittà de Roma.
Algo más decentes parecen los otros dos westerns que completan el pack: Gran duelo al amanecer (1972) y Keoma (1976), ésta última protagonizada también por Franco Nero. El precio conjunto de los seis DVDs ronda los 30 euros y podéis encontrarlo en las tiendas a partir del 21 de enero. Por lo que parece no se incluyen extras, lo que puede echar atrás a los amantes del género a no ser que deseen tener a toda costa esos films inéditos de los que presumir en las reuniones cinéfilas.
Vía | ZonaDVD
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Adiós a Ricardo Montalbán
El pasado miércoles falleció en su casa de Los Ángeles el actor mexicano Ricardo Montalbán. Tenía 88 años y arrastraba desde hacía más de medio siglo una lesión en la espina dorsal de la que nunca llegó a recuperarse, a pesar de sufrir múltiples y complicadas operaciones. Dicha lesión se produjo durante el rodaje de Más allá del Missouri (1951), en la que tuvo como antagonista a Clark Gable.
Montalbán destacó tanto en Broadway como en Hollywood, pero nunca renunció a sus raíces latinas; incluso se negó a que le cambiaran el nombre por otro más artístico, del tipo Rick Martín. De lo que no pudo escapar fue del tópico del galán ‘latin lover’; y a eso se dedicó, a encarnar personajes seductores, ayudado por su imponente físico y su voz grave.
En los cincuenta, compartió pantalla con Pier Angeli, Cyd Charisse o Lana Turner. Después, hizo de japonés junto a Marlon Brando en Sayonara y de indio al servicio de John Ford en El gran combate. Su último gran papel fue el Mr. Roarke de la serie La isla de la fantasía, que se mantuvo en antena durante siete temporadas. Los fans de Star Trek le recordarán como el malvado Khan. Descanse en paz.
Vía | El País
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El hoyuelo de Cary Grant
Marilyn Monroe es recordada por su cabello rubio platino; Robert Mitchum, por su cara de hurón y sus ojos soñolientos; James Stewart, por sus hombros caídos y su delgadez; Humphrey Bogart, por su inconfundible ceceo; Marlene Dietrich, por su voz de barítono… Muchas leyendas de Hollywood tenían rasgos físicos que quedaron ineludiblemente unidos a sus personajes.
En el caso de Cary Grant, dicen que lo que confería atractivo a su rostro era el protuberante hoyuelo de su barbilla. Hasta aquí, perfecto. Pero un día, leyendo la reciente biografía del escritor Marc Eliot, me topé con una descripción cuando menos extravagante de esa parte del cuerpo a la que prestamos tan poca atención. Cito:
“…la imagen física de Cary Grant parecía incluso más perfecta en la gran pantalla que en los escenarios. Sobre todo en sus primeras películas, la cámara enseguida descubrió y magnificó la perfección de sus rasgos, los preciosos ojos oscuros y penetrantes bajo las espesas cejas negras, la atractiva nariz, la piel tersa, el cabello azabache, siempre bien cortado y peinado, y la llamativa hendidura en la barbilla, cuyas dos porciones lisas y redondeadas recordaban el trasero desnudo de una mujer arrodillada en actitud de súplica sexual ante la efigie divina de su rostro.” (Eliot, Marc: Cary Grant. La biografía. Págs. 90-91. Editorial Lumen, 2007).
¿Qué más se puede añadir? Sí, lo habéis adivinado, he pasado tiempo (no diré cuanto) mirando esta foto de Cary Grant, del derecho y del revés, volteando la pantalla, haciendo el pino y entornando los ojos, incluso todo a la vez, pero no he sido capaz de ver con tanta nitidez como Eliot a esa mujer postrada ante los ojos del actor. Pero como de pequeño se me daba tan mal ver las tres dimensiones, igual vosotros tenéis más suerte…
PD. Sí, he encontré la cita :D
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Se busca un Steve McQueen

La falta de ideas en el cine actual, con o sin huelga de guionistas, nos traerá un aluvión de remakes en los próximos meses de los cuales daremos cuenta en Plumas de Caballo. Pero también caerá algún que otro biopic sobre los mitos del Hollywood clásico; y, la verdad, puestos a elegir, preferimos la segunda opción para que las nuevas generaciones (qué mal suena, lo sé) conozcamos a los personajes que hicieron grande el séptimo arte.
En esta ocasión le llega el turno a Steve McQueen, protagonista de Marcado por el odio, La gran evasión o El coloso en llamas y candidato al Oscar en 1966 por El Yang-tsé en llamas (cualquiera diría que el hombre iba para bombero). Desde luego, la vida de McQueen da para una película, pues a su carrera como actor hay que sumar su pasión por la velocidad, tres matrimonios tortuosos y una terrible lucha contra el cáncer que le llevó a la tumba en 1980, cuando apenas tenía 50 años.
Todos estos datos quedan reflejados en la biografía de Marshall Terrill Steve McQueen: Retrato de un rebelde americano, en la cual se basará el guión del film. Además, los productores aseguran que contarán con la ayuda de Barbara Minty, la última esposa del actor, cuyo matrimonio apenas duró diez meses.
Y ahora, se abre la veda. ¿A qué actor véis lo suficientemente capacitado como para encarnar a Steve McQueen? Yo coincido con la viuda Barbara: Daniel Craig sería un buen candidato. Físicamente se le parece y también tiene ese aire ‘cool’ que fue la marca de fábrica de Steve. Barbara va más allá y dice que “tiene una especie de pavoneo y buen aspecto… si no estuviera casada ahora, saldría con él”. ¿Qué opináis vosotros?
Vía | Yahoo!
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Acuerdo amistoso por las fotos de Marilyn desnuda
En julio de 1962, Bert Stern desnudó a Marilyn Monroe en el hotel Bel Air de Los Ángeles para hacerle unas fotografías. Sólo quedaban seis semanas para que la actriz apareciera muerta y se extendiera la rumorología: ¿suicidio, accidente o asesinato? Mientras tanto, siete de las fotos realizadas por Stern pasaban a manos de la revista Eros, que consciente de su valor, decidió no devolvérselas a su dueño.
En septiembre de 2008, 46 años después de la erótica sesión de Marilyn, los también fotógrafos Michael Weiss y Donald Penny anunciaron haber encontrado las fotos de Stern tiradas en un cubo de basura y se declararon legítimos propietarios. Stern no se lo creyó y les puso una demanda en la que reclamaba 1 millón de dólares por el dinero que había dejado de ganar durante casi medio siglo al no saber cuál era el paradero de las instantáneas.
Y ahora, en enero de 2009, las dos partes han llegado a un feliz acuerdo. El abogado de Weiss y Penny, Jamie Brickell, ha dicho que el conflicto se ha resuelto de forma amistosa. Y el propio Stern, que ya es casi octogenario, ha reconocido que ya no cree que las fotos hubieran sido robadas. No se han ofrecido más detalles, pero seguro que sólo por el momento. Porque Marilyn, vestida o desnuda, seguirá dando que hablar desde la tumba.
Vía | Yahoo!
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‘Yo anduve con un zombie’ (1943)
Antes de llegar a la cumbre del cine negro con Retorno al pasado, el director francés Jacques Tourneur estableció una fructífera relación con Val Lewton, productor de las películas de terror de la RKO, de la cual salieron La mujer pantera o Yo anduve con un zombie, el film que nos ocupa en este post; un interesante ejercicio de sutileza, obsesión y exotismo que está considerado como una de esas obras imprescindibles de la serie B americana.
En apenas unos segundos, nos trasladamos desde Canadá hasta las bellísimas Indias Occidentales, en una isla que se suele identificar con Haití. Hasta allí viaja la enfermera Betsy Connell (Frances Dee) para hacerse cargo de una extraña paciente. Jessica Holland (Christine Gordon) lleva años en estado de trance, ajena al mundo que le rodea. Confinada en un oscuro torreón, se pasea por las noches con el alma en pena, pero nunca dice nada, ni oye, ni siente, ni padece. Betsy pone todo su empeño en despertarla e incluso redobla sus esfuerzos cuando es rechazada por Paul, el marido de Jessica; pero ningún método parece surtir efecto.
Los nativos de la isla tienen su propia opinión acerca del estado de Jessica y creen que es víctima del vudú. Y, la verdad, no termina de quedar clara cuál es la causa, si real o mágica; lo cual le da varios puntos positivos a la película. Tourner juega siempre con esta ambigüedad en Yo anduve con un zombie, ayudándose del bucólico paisaje caribeño y de las noches en vela.
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‘Ivanhoe’ y otros DVDs aventureros
La distribuidora Divisa no pierde las buenas costumbres con el nuevo año y ha preparado una selección de películas de aventuras para este mes de enero. Destacamos Ivanhoe, la famosa adaptación de la novela de Walter Scott que dirigió Richard Thorpe. Su protagonista, Robert Taylor, encarna a Wilfred de Ivanhoe, un caballero inglés fiel a la corona que se propone rescatar al rey Ricardo Corazón de León, apresado en Austria al volver de las cruzadas. Para ello deberá enfrentarse al usurpador del trono, el príncipe John (Guy Rolfe) y unirá sus fuerzas al mítico Robin Hood (Harold Warrender).
Entre los secundarios de Ivanhoe figuran nombres de la talla de Elizabeth Taylor, Joan Fontaine y George Sanders. Estrenada el verano de 1952, fue la película más taquillera del año para la Metro-Goldwyn-Mayer y la segunda a nivel global, recaudando más de siete millones de dólares. Además, obtuvo tres nominaciones al Oscar: mejor película, mejor banda sonora (Miklós Rózsa) y mejor fotografía (Freddie Young); aunque no ganó ninguno. El film fue objeto de un remake en 1982 protagonizado por James Mason, Anthony Andrews y Sam Neill que se estrenó directamente en televisión.
Pero, como decíamos, Divisa nos ha preparado un mes de enero muy aventurero. Y a continuación hay otros tres ejemplos que así lo demuestran. Por cierto que todos estos DVDs tienen un precio aceptable (unos 10 euros) pero ninguno lleva contenidos extra.
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‘Una cara con ángel’ (1957)
Al caminar por el pasillo del Louvre que desemboca en la escalinata de la Victoria de Samotracia, es inevitable acordarse de Audrey Hepburn con su vestido rojo, alzando un velo del mismo color que le ayuda a imitar la forma de la escultura griega. Es una de las escenas más famosas de Una cara con ángel (mejor en inglés: Funny face), musical dirigido por Stanley Donen en 1957 que contó con Fred Astaire como pareja de baile para Audrey.
La historia de esta película se asemeja al cuento de la Cenicienta. Audrey encarna a Jo Stockton, una hermosa pero tímida bibliotecaria cuyo sueño es conocer la vida bohemia de París. En su camino se cruza el fotógrafo Dick Avery (Astaire), que la convence para que haga de modelo en la revista para la que trabaja. A regañadientes, Jo acepta la proposición y viaja a la capital francesa junto a Dick y Maggie Prescott (Kay Thompson), la enérgica dueña de dicha revista.
Además de la comentada escena de la Victoria de Samotracia, Una cara con ángel tiene varios momentos mágicos. Por ejemplo, cuando Jo entona la triste How long has this been going on? y hace volar una pamela de colores que contrasta con el gris de la biblioteca; o la primera vez que se palpa el enamoramiento de Dick hacia ella, en el laboratorio fotográfico, cuando le canta I love your funny face. Los números musicales son, en general, magníficos; propios de una mente hábil como la de Donen, aunque abuse de la tarjeta postal en la por otro lado pegadiza Bonjour París o sea pelín empalagoso con el It’s wonderful que cierra el film.
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Clanes de cine: los Carradine
Cuarto capítulo de la serie Clanes de cine en Plumas de Caballo. En esta ocasión nos detenemos en la familia Carradine, donde destacan sobre todo el precursor de la dinastía, John Carradine, y su hijo mayor, David, que todavía sigue en activo. De paso os recordamos que en anteriores posts hablamos de los Barrymore, los Fonda y los Farrow. Allá vamos.
John Carradine (el padre, 1906-1988)
Aunque nació en Nueva York en los albores del siglo XX, John Carradine debutó en la efervescente Nueva Orleans como actor teatral, después de haber hecho sus pinitos como escultor. Adoctrinado en la fe católica y dotado de una potente voz de barítono, John se alistó en el cine como diseñador de escenarios para el magnate Cecil B. DeMille y debutó en la gran pantalla en los años treinta. Capaz de encarnar a clásicos como Hamlet y a personajes de películas de terror, entre sus roles inolvidables figuran el pistolero Hartfield de La diligencia (1939), el temeroso Casy de Las uvas de la ira (1940, en la foto de arriba) y el mayor Cassius Starbuckle de El hombre que mató a Liberty Valance (1962).
David Carradine (el hijo, 1936-)
Nacido como John Arthur Carradine (suponemos que se rebautizó por motivos estrictamente artísticos), a nadie se le escapa el personaje que le hizo famoso en los años setenta: Kung Fu. La serie iba a ser interpretada por Bruce Lee, pero éste tenía rasgos demasiado asiáticos; así que los productores optaron por elegir a David, quien por otro lado no tenía ni idea de artes marciales. Sin embargo, Kung Fu le abrió los ojos y se hizo un experto en el tema, llegando a publicar un libro. Recientemente, le hemos visto como el Bill de Kill Bill, dirigida por Quentin Tarantino. Una de sus frases predilectas es: “Si no puedes ser el poeta, sé el poema.”






















