Archivo de Febrero, 2009
Feb
‘Cara de ángel’ (1952)
Cuentan que, durante el rodaje de Cara de ángel, Otto Preminger ordenó repetir varias veces una toma en la que Robert Mitchum debía abofetear con fuerza a Jean Simmons. El director creía que Mitchum no se estaba empleando con la suficiente dureza y éste se sentía cada vez más cohibido ante las marcas que sus manos estaban dejando en el rostro de Simmons. Así que al final Mitchum perdió los nervios, cogió a Preminger de la pechera y ¡zas!, le arreó una sonora bofetada seguida de su típico comentario sarcástico: “¿Así le parece bien?”
Por supuesto que Preminger montó en cólera y ordenó a Howard Hugues, mandamás de la RKO, que expulsara a Mitchum del rodaje de manera inmediata. Pero Hugues se puso de parte del actor; le caía bien y creía ver en él una especie de alma gemela. Así que Preminger tuvo que tragar. Por lo demás, la película se llevó a cabo sin mayores contratiempos.
Cara de ángel es una tardía obra de cine negro con algunos ecos de Retorno al pasado. Mitchum es Frank Jessup, un conductor de ambulancias incapaz de sentar la cabeza junto a su adorable novia Mary (Mona Freeman) que conoce y se enreda con una joven de alta sociedad, Diane (Jean Simmons). La chica se comporta de forma egoísta, escudándose en la represión que según ella ejerce su madrastra Catherine (Barbara O’Neil) con su querido padre, Charles (Herbert Marshall). Frank se da cuenta de lo peligroso que resulta estar junto a una niña mimada y paranoica, pero escapar de la telaraña le va a costar más de lo que puede imaginar.
Feb
Glenn Ford en los toros
Curioso vídeo que he encontrado navegando por ahí. Data del año 1951 y muestra a un soriente Glenn Ford en la plaza de toros de Las Ventas, como espectador de una corrida de la feria de San Isidro. El actor fue invitado por el gobierno franquista para conocer de primera mano las excelencias de la nación y, como se puede apreciar en estas imágenes, cayó en la trampa. Hacía cinco años que Ford había abofeteado a Rita Hayworth en Gilda (aunque él también había recibido lo suyo) y allí estaba entonces, cámara de fotos en ristre, asistiendo a la matanza del animal (nos referimos al toro). Al acabar dijo: “Nunca he pasado un rato mejor y peor a la vez en toda mi vida.” Ay, Glenn… Si no sabes torear… Pues eso…
Vía | Youtube
Feb
Clint Eastwood recibe la Palma de Oro honorífica del Festival de Cannes
Uno de los olvidados en la reciente gala de los Oscar 2009 fue Clint Eastwood. Competía en varias categorías por El intercambio, por ejemplo en la de mejor actriz protagonista gracias a la excelente interpretación de Angelina Jolie, pero se fue de vacío. Tampoco cosechó premio alguno por Gran Torino, que ni siquiera estaba nominada (por cierto que ya queda menos para su estreno en España: el 6 de marzo). También es verdad que los Oscar no pueden premiar a todo el mundo; ‘of course’.
Por su parte, el Festival de Cannes nunca ha sido especialmente benevolente con Eastwood a lo largo de su historia. Salvo dos premios especiales, en 2003 por Mystic River y en 2008 por El intercambio, la Palma de Oro siempre se le ha resistido, hasta en cinco ocasiones: con los dos films reseñados y con El jinete pálido (1985), Bird (1988) y Cazador blanco, corazón negro (1990).
Pero este miércoles, el Festival tenía reservada una sorpresa para el tito Clint. Aprovechando su visita a París para promocionar el estreno de Gran Torino, el director del certamen, Gilles Jacob, le ha hecho entrega de la Palma de Oro honorífica. El comunicado oficial apunta que Eastwood supone “la síntesis del clasicismo y la modernidad del cine americano”.
Alain Resnais, Jeanne Moreau, Max von Sydow, Gong Li y George Lucas son algunas de las personalidades que figuran en el palmarés de este galardón.
Vía | El Mundo
Feb
Salen a la venta otras cinco películas de Natalie Wood
De no haberse ahogado en un siniestro accidente el 29 de noviembre de 1981, Natalie Wood tendría ahora 70 años y seguramente habría sido una de las invitadas a la ceremonia de los Oscar del pasado domingo, pues no tenía intención de parar de trabajar. El DVD ya nos ha permitido rescatarla en sus mejores interpretaciones, que le valieron tres nominaciones al Oscar. Pero ahora, Warner Home Video amplía un poco más su presencia en el formato doméstico con el estreno de otras cinco películas que repasamos a continuación.
Bombarderos B-52, de Gordon Douglas (1957). En plena operación contra el servicio de inteligencia soviético, dos pilotos conviven enfrentados porque la hija de uno de ellos, léase Natalie, se ha liado con el otro. No es una comedia, aunque pueda parecerlo, sino un drama romántico con Karl Malden en el papel de padre gruñón. Poco más a destacar.
El potentado, de Joseph Pevney (1960). Otro romance: ahora Natalie, convertida en Lory Austen, se muere por los huesos de un altivo ricachón llamado Cash McCall (James Garner). ¿Habrá lugar para el amor en el alma del pragmático McCall? Espectadora de lujo en segunda fila: Nina Foch.
La pícara soltera, de Richard Quine (1964). Típica batalla de sexos. Wood encarna a la escritora de un best-seller que ahonda en las relaciones entre hombres y mujeres; Tony Curtis es un editor bastante desconfiado que quiere conocerla de cerca. Henry Fonda y Lauren Bacall aportan su granito de arena a la función.
Feb
Oscar solidario para Jerry Lewis
Pues ya pasaron los Oscar, y cabe decir que, salvo el premio al mejor actor ganado por Sean Penn sobre el pobre Mickey Rourke, que aún llora la ausencia de su chihuahua, no ha habido grandes sorpresas. Arrasó Slumdog Millionaire con ocho estatuillas, que tal vez parezcan demasiadas pero que en ningún caso pueden considerarse injustas. Y, tal como anunciamos, Kate Winslet pudo al fin sollozar a gusto con su Oscar en la mano. Felicidades a todos los ganadores.
Por lo que respecta al cine clásico, hubo dos momentos muy emotivos. El primero, cuando se recordó a todas las personalidades que nos dejaron en el año 2008, acabando con una impresionante ovación para Paul Newman. Y el segundo, cuando Jerry Lewis salió a recoger el premio Jean Hersholt, un Oscar que reconoce su labor humanitaria y que ya recibieron anteriormente Gregory Peck, Frank Sinatra, Charlton Heston, Audrey Hepburn o el propio Newman.
Aunque no me gustan demasiado las películas de Lewis, admito que me estremecí cuando ese hombre de casi 83 años salió al escenario, tras ser anunciado por Eddie Murphy. Luchando en cada paso que daba, en cada palabra que pronunciaba, contra los achaques de las enfermedades que ha tenido que superar a lo largo de su vida, se desdibujaba el histriónico comediante de la ficción y quedaba un hombre de corazón que ha recaudado más de dos mil millones de dólares para ayudar a los más necesitados, sobre todo a los niños.
Feb
Los mayores perdedores de la historia de los Oscar
Ya sólo faltan unas horas para que la Academia de Cine de Hollywood entregue los Oscar 2009. Gran parte de las miradas se posarán en una actriz británica que, con sólo 33 años, va camino de disputar el récord de nominaciones a la veterana Meryl Streep. Su nombre es Kate Winslet, y acaba de regalarnos otra interpretación magistral en la por otro lado irregular El lector, de Stephen Daldry.
Sin embargo, Winslet aún no ha ganado la estatuilla. Por muy bien que lo haya hecho, siempre ha habido otra actriz que le ha robado el premio. Y si esta vez tampoco lo consigue, se convertirá en una de las mayores perdedoras de la historia: cero de seis. Esto sólo ha ocurrido con otras dos actrices: la escocesa Deborah Kerr, candidata por De aquí a la eternidad o Tres vidas errantes; y la neoyorquina Thelma Ritter, secundaria de lujo de cuya lengua afilada disfrutamos en Eva al desnudo. Kerr, al menos, tuvo el consuelo del Oscar honorífico que recibió en 1994.
Pero como quien no se consuela es porque no quiere, tanto Winslet como las difuntas Kerr y Ritter se sentirían mejor si echaran un vistazo al apartado masculino, encabezado por un Peter O’Toole que pese a protagonizar films como Lawrence de Arabia o El león en invierno se ha quedado sin el Oscar las ocho veces que ha sido nominado, aunque recibió el premio honorífico en 2003. Tampoco tuvo más suerte Richard Burton: cero triunfos de siete posibles, y eso que lo intentó con Becket o ¿Quién teme a Virginia Woolf?
En fin, que hay decenas de actores, actrices y directores que jamás se llevaron el Oscar (entre ellos: Cary Grant, Robert Mitchum, Kirk Douglas, Irene Dunne, Barbara Stanwyck, Alfred Hitchcock, Orson Welles, Ernst Lubitsch, Howard Hawks, Otto Preminger y un largo etcétera). Así que si mañana Winslet tiene que morderse la lengua y aplaudir a otra ganadora, que lo haga con la cabeza bien alta. Pero estamos seguros de que esta vez será ella quien suba al escenario.
Feb
Regresan las noches clásicas de Garci
En los tiempos que corren es casi imposible que la ‘caja tonta’ encuentre un hueco para emitir cine clásico, así que es de aplaudir que un canal se atreva a programarlo aunque sea a horas intempestivas y con unos tertulianos que provocan dentera. Me estoy refiriendo al regreso de José Luis Garci a la tele. Cuatro años después de abandonar ¡Qué grande es el cine! en La2, el director repite programa y formato en Telemadrid, pero con otro nombre: Cine en blanco y negro.
Como digo, amén de la escasa cobertura de su emisión, hay dos grandes problemas a los que yo me enfrentaría si tuviera la opción de ver este programa (creo que desde donde escribo es imposible, así que ni me lo planteo). Uno, el horario: los viernes, a eso de la una de la madrugada. Y dos, los invitados a la mesa redonda. Porque a Garci se le puede aguantar -no así sus últimas películas- pero oir a David Gistau puede atentar directamente contra la salud.
En cualquier caso, siempre existe la opción de zapear durante los veinte minutos previos a la película y apagar la tele los cuarenta y cinco minutos posteriores. Y en medio, disfrutar del cine programado por Garci, que será, no lo dudo, de primer nivel. Cine en blanco y negro arranca este viernes, 20 de febrero, con la proyección de Testigo de cargo (1957), de Billy Wilder. En las próximas semanas se repasará “la gran historia del Hollywood irrepetible”, en palabras de Garci, con films de Hitchcock, Charles Chaplin o John Ford. Visto así, apetece.
Vía | El rayo que no cesa
Feb
Los Oscars 2009 evocarán la moda de los años 50
Faltan cuatro días mal contados para la 81ª edición de los Oscars (para los despistados: se celebra la madrugada del domingo 22 al lunes 23 de febrero). Y además de saber qué películas y personajes tendrán el honor de ganar la estatuilla dorada, las miradas se posarán otra vez en la alfombra roja para ver quién es el/la más elegante de la fiesta… Y quién ha patinado con el vestuario o el maquillaje.
La Academia de Hollywood convocó un concurso llamado Desafío de diseñadores de los Oscars en el cual siete expertos modistas tenían que presentar sus propuestas. Y ha quedado claro que, en esta crisis mundial que padecen nuestros bolsillos, existe la voluntad de regresar al pasado, al glamour y los sueños de los cincuenta. Evadirse, en una palabra.
En este sentido, el diseñador Alan del Rosario se ha inspirado “en Ava Gardner o Sofia Loren” para elaborar un vestido palabra de honor que combina el negro y el rosa; mientras que Robert Rodríguez apuesta por colores “poco subidos: blanco, beige y negro”, como los que luce Grace Kelly en la foto de arriba. Para conocer el ganador habrá que esperar al mismo día de la ceremonia, pero aún podéis emitir vuestros votos en la web oficial de los Oscars.
Vía | El Mundo
Feb
‘El cine negro: Pesadillas verdaderas y falsas’, de Noël Simsolo
Uno de los géneros que más obras ha dado a la literatura cinematográfica es ‘le film noir’, como lo bautizaron los franceses. Raro es el año que no aparece algún tomo de tamaño enciclopédico tratando de explicar qué se entiende por cine negro, sus características básicas, actores, actrices y directores representativos, películas clave y legados culturales.
Sólo por esa capacidad para escapar de cualquier definición rígida, es un término fascinante; aunque seamos capaces de reconocer una obra de cine negro, puede que nos falten palabras para explicar por qué la reconocemos. Es casi un estado de ánimo. Pero hay autores que insisten en darnos su versión del tema, lo cual se agradece. Cuantos más puntos de vista, mejor. Y eso hizo el director e historiador de cine Noël Simsolo en El cine negro: Pesadillas verdaderas y falsas (Alianza Editorial, 2007).
El libro, que supera las 400 páginas y presenta un diseño exquisito, a la altura de su contenido, arranca con un prólogo en el que se aglutinan varias definiciones. Para empezar, Simsolo niega la mayor y asegura que “el cine negro no es un género específico, como lo son el western o la comedia musical, ni un movimiento artístico, como el neorrealismo italiano o la Nouvelle Vague francesa; de hecho, no desarrolla ninguna plataforma teórica”. Entonces, ¿qué se supone que es? Algo que provoca “una singular sensación de malestar”, responde.
Feb
‘Colección Paul Newman’ en DVD
Ni uno, ni dos, ni tres… Ocho. Warner Bros. pone a la venta ocho películas en DVD de Paul Newman a partir de este 16 de febrero. Aunque ya hace cinco meses que los ojos azules más famosos de la historia del cine nos observan desde el cielo, no cesa la fiebre por revisar sus interpretaciones. Sin embargo, apostamos por contener el deseo y esperar un poco a que bajen los precios; cada DVD cuesta alrededor de 12 euros y no incluye ni un mísero extra con el que deleitarse. Seguro que en unas semanas serán más baratos. Para los impacientes, he aquí los títulos de la Colección Paul Newman.
El cáliz de plata, de Victor Saville (1954). Mediocre drama histórico en el que un humilde escultor se pone al servicio de un ricachón de Antioquía al tiempo que seduce a la princesa de turno, alias Virginia Mayo. Hasta el bueno de Paul pidió disculpas por la pésima calidad de una cinta que, sorprendentemente, optó a dos Oscar: fotografía y banda sonora.
Para ella un solo hombre, de Michael Curtiz (1957). Biopic de la actriz y cantante Helen Morgan, encarnada por Ann Blyth, que se hizo famosa en los años veinte y cayó en las garras del alcohol cuando lo tenía todo para triunfar. Única producción en blanco y negro de la Warner para el CinemaScope, no obtuvo ningún premio destacable.
La ciudad frente a mí, de Vincent Sherman (1959). Aquí Paul interpreta a un joven abogado de Filadelfia que se cree capaz de todo, incluso de demostrar que su ex compañero del ejército Chester Gwynn (Robert Vaughn) no cometió el asesinato del que es acusado. Cosa rara, lució más Vaughn, nominado al Oscar al mejor secundario, que el propio Newman.




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