Archivo de septiembre, 2009
sep
‘El último tango en París’ (1972)
Mantequilla. Esa es la primera palabra que nos viene a la cabeza cuando pensamos en esta película. Y no precisamente por cuestiones gastronómicas. Cientos de españoles cruzaron la frontera francesa en 1972 para ver cómo Marlon Brando desvirgaba a Maria Schneider por el agujero prohibido. Aquí todavía imperaba la moral del régimen, es decir, la censura. Por eso, con el paso del tiempo, El último tango en París ha adquirido el rango de película de culto y ha extendido su leyenda urbana: ¿Sabía la joven Maria -20 añitos- que Bertolucci y Brando habían planeado la escena a sus espaldas? El caso es que, desde entonces, al abrir la nevera miramos la mantequilla con otros ojos.
Sin embargo, a diferencia de lo que nos encontramos hoy en día en la mayoría de las películas que pretenden incomodar al espectador, la escena de marras no es gratuita. Bertolucci la utiliza para explicar la frustración de Paul, el director de un hotel de París cuya esposa acaba de suicidarse cortándose las venas en la bañera. Da la impresión de que Paul, de casado, vivió a la sombra de su mujer, que lideraba el negocio, y de una familia política que no le tragaba. Ni siquiera reaccionó cuando se enteró de que le ponían los cuernos.
Sumido quizá en estos pensamientos, Paul deambula por un París decadente -buen trabajo del fotógrafo Vittorio Storaro- cuando se cruza con una chica a la que atrapa en un viejo apartamento. A Paul no le interesa saber quién es, cómo se llama, ni a qué se dedica, y solo le deja hablar de su vida si omite los detalles que revelarían su identidad. Lo único que desea es usarla para liberar todos los sentimientos que reprimió con anterioridad. Ella, prometida con un director de pacotilla que quiere convertirla en estrella de cine (el personaje de Jean-Pierre Léaud es un certero aguijonazo de Bertolucci a las ínfulas de la ‘nouvelle vague’), acepta el juego del hombre anónimo y se somete a su voluntad, probablemente porque sospecha que ahí y no en la charlatanería de su novio es donde está la vida real.
sep
Hollywood saldará su deuda con Bacall
Son muchos los nombres ilustres que se han marchado al otro barrio sin haber recibido el premio máximo al que pueden aspirar (comercialmente hablando): el Oscar. Pero de vez en cuando Hollywood se redime de sus pecados. Para eso creó la figura del Oscar honorífico, galardón que este año recaerá en los brazos de Lauren Bacall, según el resultado de la votación efectuada anoche por la cúpula de la Academia.
Bacall recibirá el Oscar en una ceremonia distinta a la tradicional, el próximo 14 de noviembre, en el Hollywood & Highland Center de Los Ángeles. Como ya informamos en su día, el cambio se debe a que los organizadores quieren recortar la duración de la gala oficial y han pensado que a quien menos iban a echar en falta el público sería a las leyendas del cine clásico. Mirándolo por el lado positivo, al menos los homenajeados podrán explayarse a gusto y serán el único foco de atención de quienes cubran la noticia.
La única vez que Bacall optó a un Oscar ‘de verdad’ fue en 1997, cuando la nominaron como Mejor Actriz de Reparto por El amor tiene dos caras, insulsa comedia romántica protagonizada por Barbra Streisand y Jeff Bridges. Hubo una buena razón para que Bacall se quedara sin premio: Juliette Binoche (la francesa acababa de ganarse a la crítica con su papel en El paciente inglés). Lo bueno es que Bacall, que en breve cumplirá 85 años, sigue en activo y con la agenda llena de proyectos. Bogart estará orgulloso.
sep
Edición para coleccionistas de ‘Los caballeros del rey Arturo’
España fue el único país sobre la faz de la Tierra que cambió el título original de esta película. Lo que en su versión original se llamó Los caballeros de la mesa redonda, título respetado en todo el mundo aunque lógicamente traducido a los idiomas correspondientes, aquí se personalizó en el rey Arturo, y así ha quedado para la posteridad. Pero, sea como sea, sabemos a qué historia nos referimos en el estreno en DVD más destacado de esta semana.
Warner Home Video pone a la venta una edición para coleccionistas de esta leyenda medieval que fue llevada al cine en 1953 por Richard Thorpe. Aunque se filmó íntegramente en Irlanda e Inglaterra, fue una producción cien por cien estadounidense. La financiación corrió a cargo de la Fox, que utilizó por primera vez la técnica del CinemaScope para igualarse con la Metro-Goldwyn-Mayer. El guión, de Talbot Jennings, Jan Lustig y Noel Langley, se basó en la mítica Muerte de Arturo descrita por Sir Thomas Malory en el siglo XV.
Mel Ferrer, que por aquel entonces estaba a punto de casarse con Audrey Hepburn, interpretó el personaje del rey Arturo, unificador de los reinos británicos y esposo de la hermosa Ginebra, a la que dio vida Ava Gardner. Como se sabe, Ginebra iniciará una relación amorosa con Lancelot (Robert Taylor, aquí conocido como Lanzarote) que será puesta al descubierto por Sir Modred (Stanley Baker) para desatar la ira de Arturo y acabar con su reinado. Y aunque ya sepamos el final del culebrón, ¿a que no nos cansamos de él?
El film se estrenó en Estados Unidos en enero de 1954 y dos meses después fue presentado a nivel europeo en el marco del Festival de Cannes, donde Richard Thorpe estuvo cerca de ganar el Gran Premio del Jurado. La verdad, no obtuvo críticas extraordinarias, pero es una película que siempre entretiene, por muchas veces que la veas. Además, la edición en DVD incluye fotos del rodaje, un cómic artúrico y un precioso libro de producción. ¿El precio? Caro, pero podría ser peor: 18 euros.
Vía | ZonaDVD
sep
Humphrey Bogart será la estrella del segundo festival de cine clásico Retroback
La genial idea de llevar a cabo un festival de cine clásico anual sigue adelante. Tras la positiva experiencia de su primera edición, celebrada a principios de 2009, la ciudad de Granada acogerá del 5 al 14 de febrero la segunda edición de Retroback. Una ocasión idónea para que los mayores recuerden sus años mozos y para que los jóvenes puedan ver por primera vez en pantalla grande auténticas joyas del celuloide.
Este segundo Retroback tendrá como estrella a Humphrey Bogart, al que se le dedicará una exposición de carteles por las principales calles granadinas. Lógicamente, también habrá tiempo para la proyección de algunas de sus mejores películas, como Cayo Largo, El halcón maltés o La reina de África. Y, relacionado con Bogart, la Orquesta Ciudad de Granada tocará en vivo algunas conocidas bandas sonoras del cine negro. Stephen Humphrey, hijo de Bogart y de Lauren Bacall, acudirá en calidad de invitado.
En la sección ‘Panorámica’, que repasa la trayectoria completa de un cineasta, el protagonista será Charles Chaplin, mientras que en ‘Érase una vez’, dedicada a los aniversarios redondos, se proyectará Las uvas de la ira de John Ford, film que cumple 60 años en 2010. Por último, el director del festival, David López, deslizó el nombre de Ennio Morricone como otro de los protagonistas de esta segunda edición. Hace unos días vimos al compositor en Venecia, ¿se dejará ver también por Granada?
Por supuesto que en Plumas de Caballo seguiremos muy atentos todas las novedades que nos lleguen desde la ciudad andaluza. Esperamos que el público vuelva a llenar las salas y que el éxito nos haga hablar de una tercera edición, aunque estemos en crisis. Mucha suerte.
Vía | El Cultural
sep
‘Amarga victoria’ (1939)
Cada género cinematográfico tiene su rutina y su imaginería. Cuando uno ve un western, espera indios, vaqueros, duelos al sol, burdeles y paisajes desérticos. Si vemos un film noir, es probable que nos encontremos con asesinatos, mujeres fatales, sombríos detectives y persecuciones en coches negros a altas horas de la madrugada. En realidad no importa que estos elementos se repitan; la gracia reside en la profundidad de los personajes, en el guión original o adaptado y en la maestría del director a la hora de contarnos esa historia. Por ello hay tantas buenas películas con elementos comunes o similares.
Sin embargo, hay un género cuya idiosincrasia me resulta difícil de tragar: el melodrama. Sé que hay que aceptarlo tal como es, o sea, un género excesivo en el plano sentimental, donde los actores se muestran afectados permanentemente. Son historias románticas, poco agradecidas con la sutileza y la contención de sus personajes. Quieren poner la piel de gallina al espectador por la vía directa, mostrando sollozos, miserias y engaños, provocando ríos de lágrimas en el patio de butacas. Hoy en día está prácticamente desahuciado, quizá porque la aséptica sociedad en la que vivimos lo encontraría ridículo.
Hago esta pequeña reflexión como introducción a mi crítica de Amarga victoria para dejar claros mis prejuicios hacia el melodrama y, por tanto, la subjetividad con la que escribo estas líneas. Claro que, por otro lado, todas las críticas de cine son la opinión de alguien y cada uno les da la importancia que cree conveniente en función de la valía del crítico en cuestión, cosa que no soy ni, de momento, aspiro a ser.
sep
Centenario de Elia Kazan
Este lunes 7 de septiembre se cumplen 100 años del nacimiento de Elia Kazan. No importa el tiempo que pase, las películas que nos regalara o los premios que recibiera; su nombre estará unido para siempre a la caza de brujas de los años cincuenta. Kazan delató a compañeros de trabajo sospechosos de colaborar con el comunismo, lo que ayudó a destruir sus carreras o, en el mejor de los casos, a tener que reemprenderlas fuera de Estados Unidos. Por el contrario, él salió indemne y tuvo la suerte de dirigir magníficas películas.
Como ya dijimos hace unos meses, al hablar del Oscar honorífico que se le concedió en 1999, y como bien apostilló Gregory Peck poco antes de esa ceremonia, los cinéfilos estamos obligados a diferenciar al Kazan director del Kazan humano. El primero fue un artista tras la cámara, un especialista en adaptar clásicos de la literatura y en manejar a los actores del método como Dean, Clift o Brando. El segundo fue una persona ruín y cobarde, que nunca se arrepintió de sus hechos, escudándose en su amor hacia la patria que le había dado la vida.
Porque Elia Kazan nació lejos de América, en Estambul, cuando la ciudad turca todavía se llamaba Constantinopla. Su familia pertenecía a la minoría griega y ortodoxa. El padre era comerciante de alfombras. Cuando Elia sólo tenía dos años, emigraron a Berlín para ganar más dinero, pero las cosas siguieron igual. Así que acabaron por marcharse a Nueva York, donde se instalaron, con mayor éxito, en 1913.
sep
La película de tu vida
El canal de cine clásico TCM, que por el bien de la humanidad debería emitirse en abierto y no a través de las plataformas digitales, ha elaborado este verano una encuesta entre actores, actrices, directores, productores, escritores y demás personajes relacionados con la cultura, sobre cuáles fueron las películas que marcaron sus vidas. Esto es algo que TCM ya había preguntado a los espectadores, pero siempre es curioso conocer los gustos de las estrellas… Lo cual no implica que las admiremos incondicionalmente, por supuesto.
El resultado global es un poco decepcionante, ya que la película más votada es la que ocupa el primer puesto de casi todos los ránkings de cine: El Padrino (parte I, parte II y parte III). Lo peor es que no se le puede llevar la contraria. Francis Ford Coppola instauró el concepto de perfección con la primera entrega en 1972 y no me veo capaz de arrebatárselo. Hasta le perdono la inclusión de Sofia en el tercer capítulo. Antonio Banderas, José Luis Garci, Joan Manuel Serrat y Juan Echanove son unos pocos de los muchos que nos declaramos fans del culebrón Corleone.
En el segundo puesto hay triple empate entre películas de distintos géneros y nacionalidades, lo cual ya es más interesante. Están la española El verdugo, de Luis García Berlanga, avalada por Echanove, Vargas Llosa y la ministra Sindescargas; la estadounidense Con faldas y a lo loco, de Billy Wilder, a la que han votado Fernando Tejero o Joaquín Sabina; y Amarcord, de Federico Fellini, de nuevo con Sabina entre los votantes, además de José Saramago o Mikel Olaciregui, director del Festival de San Sebastián.
sep
Cooper, Flynn y Gable: Ases en DVD
No hay mejor noticia en la vuelta al rutinario septiembre que la llegada de un extenso número de películas clásicas en DVD. Vaya por delante nuestro agradecimiento a las distribuidoras Warner y Suevia por sacar a la venta un montón de films de Gary Cooper, Errol Flynn y Clark Gable que o bien se habían agotado hacía tiempo, o jamás se habían editado en formato doméstico. ¿La pega? Lo de siempre, que el precio medio está por encima de los 15 euros, pelín caro si tenemos en cuenta que los extras brillan por su ausencia. De todas formas, aquí tenéis un resumen por si os ha sobrado dinero de las vacaciones…
Aunque es recordado sobre todo por su papel de sheriff en Solo ante el peligro, Gary Cooper también hizo de médico en algunas películas. Esta semana nos llegan Por el valle de las sombras (1944) y El árbol del ahorcado (1959). En la primera interpreta a un doctor que se incorpora al ejército durante la Segunda Guerra Mundial con el objetivo de conocer a una hermosa dama, Madeleine (Laraine Day). En la segunda es el típico médico del Oeste tosco y solitario que salva la vida de sus pacientes para redimirse de un oscuro pasado. Mas no temáis, porque si no os apetece ver a Cooper de bata blanca, siempre os queda la opción de capitán de barco con Almas en el mar (1937), un film sobre el comercio de esclavos que fue nominado a tres Oscars, incluyendo el de Mejor Banda Sonora.
sep
El Festival de Venecia se adelanta al centenario de Akira Kurosawa
Este miércoles arranca la 66ª edición del Festival de Cine de Venecia, uno de los más importantes del mundo a pesar de la baja calidad de las películas que se han exhibido en los últimos años. Y como es habitual, el certamen tendrá una amplia sección dedicada al cine clásico, con un nombre propio: Akira Kurosawa.
El próximo 23 de marzo se cumplirán cien años del nacimiento del director japonés y Venecia quiere ser la primera en homenajearle. De ahí que el 6 de septiembre vaya a celebrarse en el Lido una mesa redonda de debate sobre su vida y su obra. En la misma participará Teruyo Nogami, ayudante de Kurosawa en varias películas.
La relación entre Venecia y Kurosawa viene de lejos, puesto que fue el León de Oro que ganó en 1951 por Rashomon lo que le abrió las puertas de Occidente. Tres años después se hizo con el León de Plata por Los siete samurais y en 1965 ganó el Premio de la Oficina Católica Internacional de Cine (como suena) por Barbarroja.
Pero lógicamente la mayoría del cine clásico que se exhibirá en el Gran Canal será italiano de pura cepa. En este sentido, destaca la presencia del realizador toscano Mario Monicelli, que sigue en activo a sus 94 años. Hace justo medio siglo que Monicelli ganó el León de Oro por La gran guerra, la tragicómica historia de dos jóvenes (ni más ni menos que Alberto Sordi y Vittorio Gassman) que intentan huir del ejército durante la Primera Guerra Mundial.
Además de La gran guerra, el Festival de Venecia homenajeará a Monicelli con la proyección de Rosy, el huracán (1979), comedia en la que Gérard Depardieu interpreta a un boxeador venido a menos que se enamora de una campeona de lucha libre (Faith Minton).
Vía | El Mundo





















