Archivo de Abril, 2010
Abr
Peg Entwistle: salto al vacío desde el letrero de Hollywood
Por una vez Hugh Hefner no ha salido a la palestra para hablar de sus nuevas adquisiciones para la mansión Playboy, sino para anunciar que, gracias a una donación de 900.000 dólares, se ha convertido en el principal baluarte para salvar los terrenos en los que se encuentra el letrero de Hollywood. Hasta el año 2002, la colina Cahuenga pertenecía a ¡Howard Hugues!, pero desde entonces estaba en poder de un grupo de inversores de Chicago que quería construir una urbanización de viviendas de lujo. Hacían falta 12,5 millones de dólares para impedirlo y finalmente se han conseguido; no sólo gracias a Hefner, sino también a ilustres del cine como Steven Spielberg, Tom Hanks o Arnold Schwarzenegger.
Siempre que sale alguna noticia relacionada con el cartel de Hollywood (hasta mediados de los cuarenta: Hollywoodland) me acuerdo de la historia de Peg Entwistle. La triste historia de Peg Entwistle, habría que decir. El 16 de septiembre de 1932, esta actriz rubia de ojos azules se arrojó al vacío desde la letra H: unos treinta metros de caída libre. Murió en el acto, pero pasaron dos días hasta que fue encontrada. En la base de la letra H dejó sus escasas pertenencias junto a una nota que decía lo siguiente: “Me temo que soy una cobarde. Lo siento. Si hubiera hecho esto antes, me habría ahorrado mucho sufrimiento.”
Reconozco que me encanta esta historia por lo que tiene de simbólica. Peg pudo matarse de muchas maneras, como habían hecho o harían después muchas otras actrices de Hollywood; sin embargo, eligió una de las más rebuscadas: escalar en plena noche hasta lo alto del dichoso letrero y utilizarlo como trampolín hacia la muerte, cuando en realidad debía haber significado su trampolín al éxito. Los más aprensivos -y también los más sensacionalistas- dicen que su espíritu vaga por la colina cual fantasma de casa encantada.
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Abr
‘La mujer pantera’ (1942)
Este viernes 23 de abril se cumplieron 100 años del nacimiento de Simone Simon, una actriz menor dentro del cine clásico pero rodeada de un halo de misterio que la hacía fascinante. Nació en Béthune, al norte de Francia, pasó su infancia en Marsella y luego recaló en París, donde trabajó como cantante, modelo y diseñadora. No era muy alta (1,57 m.) ni extraordinariamente guapa: su limpio rostro estaba coronado por una nariz de patata. Pero tenía encanto y sabía cómo tratar a los hombres. Nunca se casó. El caballero que conseguía seducirla recibía como premio la llave de su apartamento, sin más. Tuvo romances con el compositor George Gershwin y con el agente doble Dusko Popov, y falleció en París el 22 de febrero de 2005, a los 94 años de edad.
En Plumas de Caballo queremos recordar la figura de Simone Simon con su película más popular: ‘La mujer pantera’. Este era el inicio de la segunda etapa de Simon en Hollywood, adonde había llegado por primera vez en 1937 contratada por la Fox. Luego regresó a París, trabajando para Jean Renoir en ‘La bestia humana’, pero el estallido de la Segunda Guerra Mundial le obligó a cruzar de nuevo el charco. Esta vez fue la RKO quien se hizo con sus servicios.
‘La mujer pantera’ se enmarca dentro del ciclo de películas producidas por Val Lewton, legendario artífice de éxitos de terror, fantasía y serie B de la RKO, el cual tuvo una colaboración fructífera con Jacques Tourneur. En esta película Simone Simon interpreta a una joven serbia afincada en Nueva York: su nombre es Irena Dubrovna y está convencida de que desciende de un pueblo maldito que en su día hizo un pacto con Satanás. Dice la leyenda que las personas como Irena tienen una conexión muy fuerte con las panteras -animal impuro y feroz, según la Biblia- y que incluso pueden convertirse en ellas para atacar a sus enemigos. Por eso Irena ha renunciado al amor: no quiere entregarse a nadie porque sabe que no podría controlar sus impulsos felinos.
Sin embargo, un hombre logrará conquistarla hasta el punto de casarse con ella: el arquitecto de barcos Oliver Reed (Kent Smith). Oliver no cree en los absurdos cuentos serbios que le explica Irena y lo atribuye al hecho de sentirse sola en una ciudad tan grande como Nueva York, o quizá a algún trauma infantil del que la chica no ha logrado reponerse. Sea como sea, su amor es tan fuerte que no le importan las advertencias de su esposa. Pero el comportamiento de Irena se vuelve cada vez más extraño y adquiere tintes terroríficos cuando Oliver descubre que, en realidad, está enamorado de su compañera de trabajo Alice Moore (Jane Randolph).
Abr
Ronald Reagan y James Dean, cara a cara en televisión
La noticia de la semana en lo que al cine clásico se refiere ha sido el hallazgo de un vídeo en el que dos personas tan antagónicas como Ronald Reagan y James Dean comparten una secuencia cargada de tensión. Wayne Federman, guionista de la NBC, estaba buscando material de archivo para un reportaje que se emitirá el año que viene con motivo del centenario de Reagan cuando se topó con este duelo entre el conservador ex presidente de los Estados Unidos y el icono rebelde del cine americano.
Las imágenes corresponden a un episodio de ‘General Electric Theater’, programa de la CBS que cada semana emitía un capítulo presentado y/o protagonizado por Reagan, y en el que participaron estrellas de Hollywood como Cary Grant, Jane Wyman, William Holden, Judy Garland, Groucho Marx o Fred Astaire. En concreto, este episodio -el duodécimo de la tercera temporada- se emitió el 12 de diciembre de 1954 bajo el misterioso título de ‘The Dark, Dark Hours’; desde entonces, había permanecido oculto en los archivos de la CBS.
‘The Dark, Dark Hours’ fue dirigido por Don Medford, un especialista de la televisión que con el tiempo añadiría a su curriculum series como ‘La dimensión desconocida’, ‘Las calles de San Francisco’, ‘Colombo’ o ‘Dinastía’. En el reparto, además de Reagan y Dean, se encontraban Jack Simmons y Claudette Colbert, aunque la mujer que aparece en estas imágenes es Constance Ford.
Quizá sea por lo mal actor que era Reagan, o tal vez por los tics de Dean, o sencillamente porque juntarlos a los dos en un mismo plano es surrealista; el caso es que el vídeo provoca un poco de vergüenza ajena. Reagan interpreta a un médico que se ve asaltado por Dean; éste es un delincuente que le obliga a operar de urgencia a su amigo, gravemente herido. “No soy cirujano”, protesta Reagan. “Hazlo lo mejor que puedas”, contesta Dean. La operación -en la que Dean se pone a bailar frenéticamente, sin soltar la mano de su colega- es un fracaso y entonces sale a la relucir una pistola del calibre 12. En fin, no os cuento el final por si decidís echarle un ojo…
Abr
Robert Downey Jr. podría ser el mago de Oz
‘El mago de Oz’ es una de esas películas clásicas que siempre están en constante revisión, tal es su carisma entre los cinéfilos de todo el mundo y de todas las edades. Periódicamente surgen nuevas películas, musicales u obras de teatro basadas en los libros de Lyman Frank Baum (cuando no parodias y leyendas urbanas sobre la vida sexual de los munchkins).
En esta ocasión leemos que Robert Downey Jr. podría convertirse en el protagonista de una precuela de ‘El mago de Oz’ que dirigiría Sam Mendes y que llevaría por título ‘Oz the Great and Powerful’. La película explicaría la llegada del mago a la tierra de las baldosas amarillas, mucho antes de que Dorothy fuera depositada allí por un tornado. Robert Downey Jr. interpretaría al prestidigitador de un circo que se embarca en un viaje en globo y aterriza por accidente en Oz, convirtiéndose en el amo del lugar e imponiendo sus propias reglas.
Según informa ‘Production Weekly’, Robert Downey Jr. ha dejado hueco en su agenda para involucrarse en el rodaje, mientras que Sam Mendes tendría vía libre toda vez que la Metro-Goldwyn-Mayer ha suspendido la producción de la película número 23 de James Bond, que iba a dirigir de nuevo con Daniel Craig como protagonista. Ésta sería la primera colaboración entre el actor de ‘Iron Man’ y el director de ‘American Beauty’ o ‘Revolutionary Road’, que por cierto acaba de separarse de la maravillosa Kate Winslet.
Por otro lado, ‘Los Angeles Times’ informa que próximamente se iniciará el proyecto de un musical en el que la nieta de Dorothy regresaría a Ciudad Esmeralda para enfrentarse a unas indeterminadas fuerzas del mal, en memoria de su abuela.
En fin, ya veis que la magia de Oz sigue dando para mucho. Sin embargo, no sabemos qué ha ocurrido con ‘Dorothy Gale’, la serie-secuela que iba a producir la NBC.
Vía | IMDb
Abr
‘12 hombres sin piedad’ (1957)
Si eres de los que ha salido del cine alguna vez preguntándote “¿y si hubiera sucedido esto…?” o “¿por qué no hizo lo otro…?”, seguro que entre tus películas favoritas se encuentra ‘12 hombres sin piedad’ (1957). Dirigido por Sidney Lumet a partir de un guión de Reginald Rose, el film es un gran interrogante en sí mismo, una crítica nada disimulada al sistema judicial estadounidense -en concreto, a la pena de muerte- y un saludable ejercicio neuronal que triunfa sin paliativos precisamente porque, aun poniendo todas las cartas sobre la mesa, no ofrece una respuesta definitiva; de hecho, rizando el rizo, el espectador llega a preguntarse si existen las respuestas definitivas.
Los doce hombres a los que hace referencia el título son los componentes de un jurado popular que tiene la misión de dictar la sentencia de lo que parece ser un caso claro de asesinato. La acción arranca justo cuando termina el juicio; poco a poco iremos sabiendo que el acusado es un chaval de 18 años que, al parecer, ha matado a su padre clavándole una navaja en el pecho. Ni siquiera el abogado defensor ha sido capaz de sacar la cara por el muchacho, así que el jurado tiene muy claro que se le debe declarar culpable y mandarlo a la silla eléctrica. Pero antes de que los doce hombres pasen a una sala privada para redactar el veredicto, el juez -un juez desganado, viva imagen de la pesada burocracia- les recuerda que hay una vida en juego y que, si albergan una sola duda razonable por la cual no quede clara su culpabilidad, deben exponerla.
Mientras toma asiento en la sala e intenta evadirse del calor sofocante, el miembro número 8 del jurado (Henry Fonda) recuerda las palabras del juez. El chico parece culpable, sí, pero… ¿se puede estar seguro de ello al cien por cien? ¿Se han contemplado todas las posibilidades? El miembro número 8 considera que no se puede dictar una sentencia de muerte sin ver el caso desde todos los ángulos. La duda se instala en su cabeza y, poco a poco, arrastrará consigo a los demás miembros del jurado. El número 8 -no conocemos su verdadero nombre hasta la última frase de la película- no quiere demostrar que el acusado es inocente, sino que hay dudas razonables que impiden condenarlo. Y esa -creo yo- es la grandeza de esta película: que aunque el número 8 decante la balanza hacia su lado, nunca estaremos convencidos del todo de que es él quien lleva razón; porque todos los argumentos que él rebate también se pueden rebatir; y así, sucesivamente.
Abr
‘Road House: El parador del camino’ (1948)
Casi inmediatamente después de finalizar el rodaje de ‘Belinda’ -y antes de saborear el éxito de crítica y público que le reportaría la película protagonizada por Jane Wyman- Jean Negulesco abandonó la Warner Bros. y fichó por la 20th Century Fox, aceptando una oferta de Darryl F. Zanuck. El primer proyecto que le encargó el afamado productor fue ‘Road House’ -traducido en España como ‘El parador del camino’- no sin antes advertirle de que el guión era malo y de que ya había sido rechazado por otros tres directores. Lo que quería Zanuck era recuperar el espíritu de las películas de acción de la Warner, aquellas en las que los Irish American James Cagney o Pat O’Brien rescataban al público del sopor con una buena pelea; o en las que una chica podía detenerse en mitad de la calle y ajustarse las medias, solo por llamar la atención.
Negulesco tenía ante sí un reto importante. Aquel guión podía tener cualquier cosa menos acción, teniendo en cuenta que se desarrollaba en su mayor parte en un escenario estático: el bar de carretera Jefty’s, a las afueras de una ciudad cualquiera al oeste de Chicago y a sólo 15 kilómetros de la frontera canadiense. Había que mantener la tensión durante dos tercios de película y transformar paulatinamente un melodrama del montón en una digna obra de cine negro. Para ello contaba con Edward Chodorov como guionista y con un reparto formado por Ida Lupino, Cornel Wilde, Celeste Holm y Richard Widmark.
Visto el resultado, la verdad es que Negulesco salvó el proyecto con nota. Ya en su primera escena vemos que siguió a rajatabla las indicaciones de Zanuck: la cámara recorre la pierna desnuda de Lily (Ida Lupino), que juega distraídamente a las cartas, ante la sorprendida mirada de Pete (Cornel Wilde). Lily es la nueva atracción del bar de carretera propiedad de Jefty Robbins (Richard Widmark); Pete es el subdirector del negocio y quien apaga los fuegos que siembra su inconsciente jefe. Pero Lily resulta ser un acierto: la gente se detiene en el parador para escuchar sus tristes canciones y echar una partida de bolos, doblando la recaudación noche tras noche, como registra la tesorera, Susie (Celeste Holm).
Jefty, con el pecho hinchado de satisfacción por el éxito de su cantante, se enamora de ella. Ante las largas que le da Lily, pide a Pete que se la gane por él. Pero Pete también se enamora de Lily y, lo que es peor, Lily le corresponde. Se inicia pues el típico triángulo amoroso más propio del melodrama que, sin embargo, se volverá siniestro cuando Jefty descubra la verdad: preso de los celos, dará rienda suelta a su locura y urdirá un plan para vengarse. Llegamos así a la parte interesante del film, una caza humana entre la niebla -que recuerda mucho a la de ‘El demonio de las armas’- en la que Negulesco despliega su gran talento ayudado por la excelente fotografía de Joseph LaShelle.
Abr
El vestuario de Grace Kelly, en Londres
El Victoria&Albert Museum de Londres acoge del 17 de abril al 26 de septiembre una exposición de vestidos de Grace Kelly; ropa y complementos que la actriz lució en películas como ‘Alta sociedad’ o ‘La ventana indiscreta’, en la entrega de los Oscars de 1955 -cuando ganó por ‘La angustia de vivir’- o en su etapa como princesa de Mónaco, tras convertirse en la esposa de Rainiero III.
La muestra, titulada ‘Grace Kelly: Style Icon’, se lleva a cabo con el objetivo de poner al alcance del público la elegancia y la belleza de los vestidos que diseñadores tan prestigiosos como Edith Head, Christian Dior o Yves St. Laurent crearon expresamente para Kelly. Además, hay una mención especial para Helen Rose, que vistió a la actriz en ‘Alta sociedad’ y ‘El cisne’ y se hizo tan amiga suya que también diseñó su vestido de boda.
Paralelamente a la exposición se realizarán otras actividades: proyección de documentales, coloquios, talleres y pases de sus películas en la sede del British Film Institute, del 1 al 30 de junio. Además, si queréis impregnaros definitivamente del glamour de la actriz, podéis participar en un concurso que tiene como premio un fin de semana en uno de los hoteles más lujosos de Inglaterra, el Connaught, donde Grace y Rainiero se alojaron cuando visitaron Londres.
‘Grace Kelly: Style Icon’ abrirá sus puertas todos los días de 10 a 17:30 (los viernes hasta las 21:30). Se recomienda reservar la entrada antes de ir al museo, siendo más barata la reserva por Internet: 6 libras para los adultos y 4 para jubilados, estudiantes y menores de edad. Así que si algún cinéfilo tiene planeado un viaje a Londres para este verano, ésta puede ser una opción interesante.
Vía | El Mundo
Abr
‘El placer’ (1952)
El pasado viernes se estrenó la versión restaurada de la película de Max Ophüls ‘Lola Montes’. A nivel personal me alegró que todavía haya distribuidoras que apuesten por el cine clásico -un suicidio en los tiempos que corren, donde gran parte del público es incapaz de ser educado si no hay efectos especiales o 3D en la pantalla- y hoy estoy aún más alegre porque me he enterado de que el film ha recaudado casi 6.000 euros en las dos únicas salas donde se proyectaba: las Verdi de Madrid y Barcelona. Y eso en un fin de semana donde era imposible competir contra el partido de fútbol entre los dos equipos más peseteros del planeta.
Aunque me sonaba y había leído maravillas sobre la figura de Max Ophüls, ya os dije que no había visto ninguna película suya y que, particularmente, jamás había oído hablar de ‘Lola Montes’. Es lo que tiene centrarse en el cine clásico estadounidense, que muchas veces te olvidas de las producciones europeas. Mea culpa. Así que, haciendo propósito de enmienda, el otro día me dispuse a descubrir a Ophüls de la mano de una de sus teóricas obras maestras: ‘El placer’ (1952). Juro que lo hice con el mayor interés. Puede que no estuviera al cien por cien de mis facultades. Puede que esté tan acostumbrado al cine ‘made in USA’ que me sintiera ajeno a la película. Pero de ‘El placer’ extraje dos conclusiones: una, que Ophüls manejaba la cámara como los ángeles; y dos, que lo que tan bien me explicó el director alemán… me aburrió mortalmente.
‘El placer’ se basa en tres relatos cortos del escritor francés Guy de Maupassant, que relaciona este concepto con la pérdida de la juventud, la lujuria, la inocencia o la muerte. La primera historia -para mí, la más lograda- trata sobre un hombre que acude a un salón de baile de París oculto tras una cámara y se pone a bailar frenéticamente con una chica, hasta que se desmaya y es llevado a casa por el doctor. En la segunda -la más larga y aburrida- se narra el viaje de unas prostitutas que acuden a la primera comunión de la sobrina de Madame Tellier. Y en la tercera, un pintor de éxito se enamora de su modelo, Joséphine (Simone Simon), con funestas consecuencias.
Abr
El cine clásico ‘ocupa’ la Gran Vía de Madrid
El cine Callao se sumará a partir del 12 de abril a los actos de celebración del centenario de la Gran Vía de Madrid. Y lo hará de la mejor manera posible: recuperando aquellas películas clásicas que también contribuyeron a dar lustre a una de las principales arterias de la capital de España. Así, durante los próximos diez lunes, el Callao acogerá un ciclo de cine clásico con la proyección de ‘Casablanca’ (1942), ‘Agustina de Aragón’ (1950), ‘Lo que el viento se llevó’ (1939), ‘Cantando bajo la lluvia’ (1952), ‘Bienvenido, Míster Marshall’ (1952), ‘Mogambo’ (1953), ‘Tarde de toros’ (1956), ‘Ben-Hur’ (1959), ‘La violetera’ (1958) y ‘Gilda’ (1946).
Queda claro que se ha intentado buscar un equilibrio entre películas españolas que tuvieron su éxito y movies estadounidenses que superaron las trabas del franquismo; pagando, eso sí, el alto precio de la censura. Nos referimos sobre todo a ‘Casablanca’, ‘Gilda’ y ‘Mogambo’, cuyo caso es el más sonado porque los censores camuflaron la relación adúltera de Grace Kelly haciendo pasar a su marido por su hermano… provocando, por tanto, una relación incestuosa a todas luces.
Para que el público dé realmente un salto atrás en el tiempo, antes de cada película se emitirá el correspondiente episodio del NO-DO. Además, en las taquillas se entregarán reproducciones de los programas de mano originales. Y si uno pasea por la Gran Vía antes de meterse en el cine, se encontrará con que las tiendas han colgado carteles de estas y otras películas en los escaparates. Vamos, que se ha cuidado hasta el último detalle. La asistencia a las diez sesiones es gratuita, pero antes hay que recoger las invitaciones que se reparten en FNAC o en El Corte Inglés.
Según este interesante blog, el cine Callao se inauguró el 11 de diciembre de 1926 con la película ‘El bandido de Madrid’, de Luis Candelas. Después, el 13 de junio de 1929, se convirtió en el primer cine de España que proyectó una película sonora. Fue, como habréis adivinado, ‘El cantor de jazz’.
Vía | Yahoo!
Abr
La ducha de Janet Leigh en ‘Psicosis’
Desde que arrancó 2010 se suceden los reportajes que conmemoran el 50 aniversario del estreno de ‘Psicosis’. Una efeméride importante, sin duda, pero si me permitís ser puntilloso añadiré que la premiere de la película se celebró en Nueva York el 16 de junio de 1960 y el primer país que se decidió a estrenarla -Reino Unido- no lo hizo hasta el 4 de agosto. Es decir, que técnicamente aún no se ha cumplido medio siglo desde que ‘Psicosis’ llegó a las carteleras. Pero como estamos hablando de una de las películas que cambiaron la historia del cine y de la que se pueden sacar múltiples lecturas, se entiende y hasta se agradece que haya reportajes -como el de Stephen Robb para la BBC- sobre su escena más célebre: la de la fatídica ducha de Janet Leigh (alias Marion Crane).
La escena se rodó entre el 17 de diciembre y el 23 de diciembre de 1959 sin la presencia de Anthony Perkins, que ensayaba un musical en Broadway. Son sólo 45 segundos, pero Hitchcock necesitó 70 tiros de cámara y más de 90 empalmes para montarla. Poca cosa si tenemos en cuenta la repercusión que tuvo tanto en el público como en las posteriores generaciones de cineastas. El título del libro de David Thomson me parece muy acertado: ‘El momento Psicosis. Cómo Alfred Hitchcock enseñó a Estados Unidos a amar el asesinato.’ Y a rodarlo, añadiría yo. Lo hizo en blanco y negro y quiso hacerlo sin música… hasta que escuchó el escalofriante tema que Bernard Herrmann había compuesto para él.
Como casi todo el mundo -supongo- yo también vi antes la escena de la ducha que la película entera. Es inevitable, siempre acaba saliendo por la tele, a veces para ilustrar temas que nada tienen que ver con el cine. Por no hablar de la banda sonora de Herrmann, repetida hasta la saciedad (que levante la mano quien no haya entonado el “ñi, ñi, ñi” haciendo el gesto de clavar el cuchillo -imaginario- en el cuerpo de nuestra víctima). Lo que más me sorprendió es que la escena tenía lugar a mitad de película, experimentando lo que comenta el curador del Instituto del Cine Británico, Michael Brooke: “El asesinato de un personaje principal casi en la tercera parte de la trama provoca un auténtico shock y una sensación absoluta de desorientación.” Vamos, que me quedé con la boca abierta. Incluso jugué a ser más retorcido que Hitchcock y barajé la posibilidad de que, en realidad, Janet Leigh no hubiera muerto. Y, sin embargo, mientras ella se doblaba en una postura grotesca, su sangre se escurría por las cañerías del motel Bates…
Os invito a leer el reportaje completo. Merece mucho la pena.


















