Acción
oct
‘El Álamo’ (1960)
La batalla del Álamo pasó a formar parte de la mitología estadounidense desde el mismo momento en que terminó. En una nación que exalta los valores heroicos, el patriotismo y el convencimiento de que nada es imposible, la resistencia de un puñado de texanos frente al poderoso ejército mexicano entre el 23 de febrero y el 6 de marzo de 1836 ha servido como referencia en contiendas bélicas posteriores. Los hechos se convirtieron en leyenda. Y eso es lo que filmó John Wayne en su primera película como director. Pudo hacer una recreación exacta de lo que ocurrió en el pequeño poblado de San Antonio de Béjar; y, en parte, lo hizo, como veremos a continuación.
Pero Wayne también quería sacudir las conciencias de una sociedad que se dejaba arrastrar por nuevas ideas y olvidaba a pasos agigantados cómo se había forjado la historia del país. Así que hinchó su pecho con orgullo, se llevó la mano al corazón y siguió la máxima de su mentor, John Ford: “Cuando la leyenda se convierta en un hecho, imprime la leyenda.”
De ‘El Álamo’ se podrá criticar su falta de rigor histórico, pero si nos ceñimos al producto puramente cinematográfico, el resultado es intachable. Wayne gastó toda su fortuna -12 millones de dólares- en un proyecto que tardó más de una década en sacar adelante y que le dejó al borde de la ruina. Su equipo pasó más de un año en la zona donde se había desarrollado la contienda y construyó unos decorados impresionantes.
También procuró tener a mano toda la documentación posible para uniformar a los personajes, armarles y emplear las tácticas que utilizaron para atacar y defenderse. Encargó a Dimitri Tiomkin la confección de una banda sonora que pasaría por méritos propios a la historia del cine, encabezada por la inolvidable ‘The Green Leaves of Summer’. Las secuencias de acción que dirigió están a la altura de las mejores de John Ford, y además dotó de personalidad al enemigo para huir, en la medida de lo posible, del maniqueísmo. Todo eso hizo Wayne la primera vez que ocupó la butaca de director, regalándonos un film entretenidísimo que resiste el paso del tiempo con fortaleza.
sep
‘El hombre atrapado’ (1941)
Con el título de este post no quiero referirme a la situación actual de Roman Polanski (última hora: Estados Unidos ya ha pedido la extradición, aunque el cineasta va a recurrirla y pueden pasar varios meses hasta que cruce el charco), sino a una película sobre el nazismo dirigida por Fritz Lang en 1941, es decir, en mitad de la Segunda Guerra Mundial. Cuando el film se estrenó, Hitler ya se estaba ensañando con Inglaterra y se acercaba poco a poco a Moscú, pero Japón aún no había atacado la base militar de Pearl Harbor.
La película se basa en la novela de Geoffrey Household Rogue Male y empieza con la imagen que soñaba medio mundo: Adolf Hitler en el punto de mira del rifle de un cazador británico perdido en los bosques de Baviera. Es decir, lo que no se conseguiría ni siquiera desde dentro (con la famosa Operación Valkiria), podría haberlo hecho un simple aficionado a coleccionar animales disecados… De no ser porque su falta de previsión le paraliza y termina siendo apresado por un guarda. Entonces, el capitán Thorndike (Walter Pidgeon) pasa a ser torturado por Quive-Smith (George Sanders), uno de los hombres de confianza del Führer.
Sin duda, el inicio es sorprendente pero no deja de ser ingenuo. Imagino que, tras un hecho como éste, Hitler doblaría la ración de soldados que custodiaban su mansión. El fallo de seguridad es aún más grave cuando nos enteramos de que Thorndike es pariente del importante aristócrata Lord Risborough (Frederick Worlock). Quive-Smith aprovecha esta circunstancia para exigir a Thorndike una confesión: iba a matar a Hitler por orden del gobierno británico. Sería la excusa perfecta para que Alemania empezara a bombardear Inglaterra.
oct
Todo empezó con un “no”
Queda menos de un mes para el estreno de Quantum of solace, la nueva película de James Bond, que será interpretado por segunda vez por Daniel Craig. Motivo más que suficiente para que la Fox haya tirado la casa por la ventana y saque a la venta todas, todas, todas las películas anteriores del agente 007 en un bonito estuche metálico que tiene un precio medio de 13 euros. Además, cada DVD incorpora trailers, documentales, comentarios de historiadores y otros extras que harán las delicias de los seguidores de Bond. Nosotros, tirando siempre hacia lo clásico, recordamos el trailer del film que inició la saga, allá por 1962: Dr. No, con Sean Connery enfundado en el smoking y Ursula Andress como la seductora Honey Ryder.
Vía | ZonaDVD




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