Bélico
Sep
‘El hombre atrapado’ (1941)
Con el título de este post no quiero referirme a la situación actual de Roman Polanski (última hora: Estados Unidos ya ha pedido la extradición, aunque el cineasta va a recurrirla y pueden pasar varios meses hasta que cruce el charco), sino a una película sobre el nazismo dirigida por Fritz Lang en 1941, es decir, en mitad de la Segunda Guerra Mundial. Cuando el film se estrenó, Hitler ya se estaba ensañando con Inglaterra y se acercaba poco a poco a Moscú, pero Japón aún no había atacado la base militar de Pearl Harbor.
La película se basa en la novela de Geoffrey Household Rogue Male y empieza con la imagen que soñaba medio mundo: Adolf Hitler en el punto de mira del rifle de un cazador británico perdido en los bosques de Baviera. Es decir, lo que no se conseguiría ni siquiera desde dentro (con la famosa Operación Valkiria), podría haberlo hecho un simple aficionado a coleccionar animales disecados… De no ser porque su falta de previsión le paraliza y termina siendo apresado por un guarda. Entonces, el capitán Thorndike (Walter Pidgeon) pasa a ser torturado por Quive-Smith (George Sanders), uno de los hombres de confianza del Führer.
Sin duda, el inicio es sorprendente pero no deja de ser ingenuo. Imagino que, tras un hecho como éste, Hitler doblaría la ración de soldados que custodiaban su mansión. El fallo de seguridad es aún más grave cuando nos enteramos de que Thorndike es pariente del importante aristócrata Lord Risborough (Frederick Worlock). Quive-Smith aprovecha esta circunstancia para exigir a Thorndike una confesión: iba a matar a Hitler por orden del gobierno británico. Sería la excusa perfecta para que Alemania empezara a bombardear Inglaterra.
Jul
El cine clásico entra en guerra a partir de agosto
Uno podía pensar que agosto sería un mes flojito por lo que se refiere a estrenos de cine clásico en DVD. Ya se sabe, la crisis, las vacaciones, las ganas de playa y Fernando Alonso rivalizan en estas fechas con el placer de sentarse frente a la pantalla (grande o pequeña) para ver alguna joya del séptimo arte. Bueno, pues no. La Warner nos lleva la contraria, de lo cual nos alegramos, sacando a la venta 14 (sí, catorce) películas clásicas de una tacada. Y todas con un denominador común: el género bélico. He aquí las más destacadas:
30 segundos sobre Tokyo (Mervyn Le Roy, 1944). Sólo tres años después del sorprendente ataque japonés sobre la base estadounidense de Pearl Harbor, durante la Segunda Guerra Mundial, se rodó esta película que explica cómo fue la respuesta yankee. Con guión del perseguido Dalton Trumbo y el protagonismo de Van Johnson, Robert Walker, Spencer Tracy y Robert Mitchum, el film obtuvo un Oscar a los mejores efectos especiales.
Fuego en la nieve (William A. Wellman, 1949). Recreación de la batalla de las Ardenas, en la ciudad de Bastogne, de nuevo desde la óptica de los Estados Unidos. Los miembros de una compañía de las Fuerzas Aéreas disfrutan de sus permisos navideños cuando reciben la orden de regresar al frente para contrarrestar el inesperado ataque alemán. La protagonizaron Van Johnson, John Hodiak, Ricardo Montalbán y George Murphy, y ganó dos Oscars en las categorías de mejor fotografía y mejor guión original.
Jun
‘Corazones indomables’ (1939)
No sé si existe en la historia del cine un caso similar al de John Ford, capaz de hacer películas como churros y que la mayoría de ellas rocen la excelencia. Valga como ejemplo que, en 1939, Ford terminó el rodaje de La diligencia, para luego ponerse con El joven Lincoln y seguir con el film que nos ocupa, Corazones indomables. Las dos últimas pertenecen a un primer ciclo con Henry Fonda que se cerraría a principios de 1940 con Las uvas de la ira. Vamos, que Ford concentró en año y medio lo que otros directores no han sido capaces de reunir en toda su carrera. Un genio y una mina de oro para la Fox.
Corazones indomables es una recreación a pequeña escala de la Guerra de la Independencia de 1776, cuando los americanos se liberaron de la opresión británica y empezaron a construir la nación más poderosa del mundo. Ford, basándose en la novela de Walter D. Edmonds, quiso realizar su particular homenaje al valle de Mohawk, un enclave fronterizo que resistió por sí mismo hasta la llegada de las tropas del general George Washington. Para ayudarle en su tarea, la Fox contrató a Ray Rennahan y Bert Glennon, que aprovecharon al máximo las posibilidades del Technicolor, e incluso sufragó la búsqueda de vestuario y armas de la época que habían ido a parar a la lejana Etiopía.
Henry Fonda es Gil Martin, un joven campesino que conquista el corazón de una mujer de ciudad, la estirada Lana (Claudette Colbert), hasta el punto de convencerla para casarse y establecerse en una humilde cabaña de los bosques de Mohawk. Tras darse cuenta de que ese tipo de vida es demasiado duro para ella, Lana consigue adaptarse y ayuda a su marido a la resistencia frente a los indios, que son pagados por los británicos para expulsarles del lugar, bajo la mirada con parche del inquietante Caldwell (John Carradine).














