Western
Sep
Estrenos en DVD: Septiembre 2010 (I)
Lo sé, lo sé, llegamos con retraso al post de los estrenos de cine clásico en DVD para el mes de septiembre de 2010, porque éste ya ha empezado hace tres días y aún no hemos dicho ni pío. Vamos a solucionar desde ahora mismo esa falta de puntualidad; pero no con un post, ni con dos, sino con tres, porque afortunadamente son muchas las novedades que hay en esta vuelta de vacaciones. Como siempre, intentaremos agrupar los estrenos por género; y, como siempre también, el western ocupará gran parte de nuestras palabras. Sin más dilación, aquí van las películas del Oeste que llegarán a las tiendas especializadas durante los próximos días.
‘Los malvados de Firecreek’ (Vincent McEveety, 1968). Un western interesante aunque sólo sea por la presencia crepuscular de Henry Fonda y James Stewart, que ya habían superado los mejores momentos de sus respectivas carreras cinematográficas. Stewart encarna a Johnny Cobb, un honrado granjero y padre de familia que acepta el cargo de sheriff temporalmente a cambio de una mejora en su sueldo. La mala suerte hace que el normalmente tranquilo poblado de Firecreek se sobresalte por la llegada de una banda de forajidos capitaneada por Bob Larkin (Fonda). Un chico con problemas emocionales mata a uno de los secuaces de Larkin y, a partir de aquí, se arma la marimorena. Cobb, angustiado por la situación, se aplicará con esta frase: “Cuando no haya leyes, fabrica las tuyas.” Edita: Warner Bros. Precio: No especificado. Sin extras.
‘La novia de acero’ (Gordon Douglas, 1952). Judalon de Bornay (Virginia Mayo) es una ambiciosa mujer de Nueva Orleans que ansía casarse con el forastero Jim Bowie (Alan Ladd). Pero Judalon quiere una vida de lujo y placeres que el pobre Jim, leñador de profesión, no puede proporcionarle, así que le abandona y se casa con otro hombre. De todas formas, Jim no tiene de qué preocuparse, pues el destino le ha reservado una agradable sorpresa, algo que hará que Judalon se arrepienta de su impaciencia. Como curiosidad, destacar que el 28 de diciembre de 1954 se hizo una adaptación radiofónica de la película a cargo de la propia Mayo. Edita: Warner Bros. Precio: No especificado. Sin extras.
Ago
‘40 pistolas’ (1957)
Es complicado escribir una crítica de ‘40 pistolas’ justo después de haberla visto por primera vez. Uno sabe que está ante un western atípico, intuye por qué Samuel Fuller es considerado hoy en día como un director de culto, y valora su osadía a la hora de dotar a la historia de una fría y extrema violencia. Sin embargo, para que las palabras fluyan, para que nuestro paladar saboree el manjar y para que nuestro cerebro separe el grano de la paja, hacen falta unos días de reposo. De ahí que este fin de semana Plumas de Caballo no se haya actualizado.
Samuel Fuller escribió, produjo y dirigió ‘40 pistolas’ en 1957. La acción tiene lugar en un condado indeterminado del estado de Arizona, donde la autoritaria Jessica Drummond (Barbara Stanwyck) impone su ley con mano de hierro… y con la ayuda de los cuarenta pistoleros que forman su séquito -de ahí el título de la película. Tal es su poder en este condado que hasta el sheriff (Dean Jagger) besa el suelo por donde pisa.
Un día llegan a la capital del condado los hermanos Bonnell. Se nos presentan en la primera escena del film, rodada con una impresionante efectividad, en la que casi son arrollados por Jessica Drummond y sus 40 secuaces. Pero Griff, el mayor de los Bonnell (Barry Sullivan), no es de los que se deja impresionar fácilmente. Su pasado como pistolero le ha dado las agallas suficientes para afrontar la tarea que le ha encomendado el gobierno: limpiar Arizona de dictadores como Jessica. Con este objetivo se asienta Griff en el poblado, acompañado por sus hermanos menores: Wes (Gene Barry), que actúa como lugarteniente y consejero; y Chico (Robert Dix), un impetuoso e inexperto muchacho que está obsesionado por demostrar su valía en el fuego cruzado.
Jul
Estrenos en DVD: Agosto 2010 (I)
Recién salidos del horno -buf, con el calor que hace- nos llegan los estrenos de cine clásico en DVD para el próximo mes de agosto, que está a la vuelta de la esquina. Como siempre, dividimos esta sección en varios posts que iremos desgranando poco a poco, para enseñaros todo el abanico de ofertas. Y, también como casi siempre, el western se lleva la palma, porque en agosto se estrenan cuatro películas ambientadas en el Lejano, Salvaje y Maravilloso Oeste de los Estados Unidos. Aquí están:
‘Belle Starr’ (Irving Cummings, 1941)
Belle Starr -nacida Myra Maybelle Shirley en Carthage, Missouri, el 5 de febrero de 1848- pertenece por derecho propio a la leyenda del Oeste aunque, como en el caso de Billy el Niño, sus hazañas fueron exageradas por los periódicos de la época. Creció en el seno de una familia respetable, pero cambió de registro al mantener relaciones con varios bandidos y convertirse, finalmente, en uno de ellos. Su biografía era carne de cañón para Hollywood. En 1941, la Fox produjo esta discreta adaptación a cargo de Irving Cummings y protagonizada por Gene Tierney (mil millones de veces más guapa que la auténtica Belle Starr). Los otros intérpretes conocidos son Randolph Scott y Dana Andrews. En su día tuvo el aliciente de haber sido filmada en Technicolor. Edita: Fox. Precio: 14,99 euros. Sin extras.
‘El jugador de Natchez’ (Henry Levin, 1954)
Tras pasar una temporada en el ejército, el capitán Vance Colby (Dale Robertson) regresa a Nueva Orleans y se encuentra con una terrible noticia: su padre ha sido asesinado. El señor Colby era un jugador de poker profesional que, según la policía, había sido descubierto haciendo trampas por su rival, el arrogante Andre Rivage (Kevin McCarthy). Pero Vance está convencido de la inocencia de su padre (”¡Nunca jugó con las cartas marcadas!”, proclama), y empieza una investigación para esclarecer los hechos y vengar su muerte. Una empresa complicada para la que contará con la ayuda de su hija, Melanie (Debra Paget), y del propietario de los botes del río, el capitán Barbee (Thomas Gómez). Edita: Fox. Precio: 14,99 euros. Sin extras.
Jun
‘Duelo al sol’ (1946)
Sonrío al leer que ‘Duelo al sol’ fue incluida por el jurado de los Razzie en una lista de las 100 películas más ridículas de la historia del cine. La verdad es que, conociendo el sentido del humor y la necesaria mala leche con que se otorgan estos premios, es una decisión lógica. Tomarse en serio ‘Duelo al sol’ es un ejercicio imposible porque abusa de la épica, llevando al absurdo las reacciones de los personajes, como un melodrama vulgar. Y, sin embargo, encierra una historia interesante, con dos o tres excelentes secuencias, que hacen que su visionado sea obligatorio para todos los amantes del western.
La respuesta a este exceso de grandilocuencia la encontramos en el nombre de David O. Selznick. El hombre que ya había financiado ‘King Kong’ (1933), ‘Lo que el viento se llevó’ (1939) o ‘Rebeca’ (1940), quería rodar una película en la que su novia, Jennifer Jones, brillara en todo su esplendor. Tres años antes, Selznick había conseguido que Jones se llevara el Oscar a la Mejor Actriz por ‘La canción de Bernadette’; normal, por tanto, que creyera a pies juntillas en las posibilidades de su chica, por muy cargante que la encontraran algunos críticos. Por eso, cuando una embarazada Teresa Wright tuvo que abandonar el rodaje de ‘Duelo al sol’, Selznick movió ficha y le dio el papel a Jones. Éste sería también el único film en el que Selznick haría funciones de director, aunque sólo King Vidor aparecería en los créditos.
El duelo al sol al que hace referencia el título de la película es el que protagonizan los hermanos Jesse y Lewton McCanles (Joseph Cotten y Gregory Peck) por el amor de Pearl Chávez (Jennifer Jones), una india mestiza perseguida por la desgracia: ha visto cómo su padre (Herbert Marshall) era ejecutado por haber matado a uno de los múltiples amantes de su madre. Poco antes de morir, papá le informa de que a partir de ahora quedará a cargo de la señora McCanles (Lillian Gish), una prima lejana que no tendrá problemas en acogerla en su rancho de Texas. Bien diferente será la reacción del señor McCanles (Lionel Barrymore), un fascista defensor de la supremacía blanca que, postrado en una silla de ruedas, sospecha -parece que con razón- que entre su esposa y el padre de Pearl hubo más que simples lazos familiares.
Jun
Estrenos en DVD: Junio 2010 (I)
Vamos a comenzar a repasar los estrenos de cine clásico en DVD que tenemos para este mes de junio, en el que por fin ha llegado el calor que tantos esperabais. Es tiempo de playa, piscina, helados, bronceado… y vacaciones. Pero también es tiempo de ampliar nuestra videoteca particular. ¿O no son mejores las noches de verano en casa, con las ventanas abiertas para disfrutar de una pequeña brisa, y una película en blanco y negro o Technicolor en nuestra televisión? Pues ahí van algunas ideas. Y como en junio hay un sinfín de estrenos, os los hemos agrupado en tres posts, el primero de ellos dedicado exclusivamente al western.
Duelo a muerte en Río Rojo (Richard Thorpe, 1967). Última película de la filmografía de Richard Thorpe, que después se retiraría a las playas de California hasta el lejano día de su muerte: el 1 de mayo de 1991, cuando ya había cumplido 95 años. Thorpe, responsable de algunas de las aventuras de Tarzán, se despidió del cine con este discreto western basado en la novela de Albert Matz ‘Pistolero’s Progress’. El sheriff de una ciudad de Arizona (Glenn Ford) debe hacer frente a un pistolero (Chad Everett) que ha llegado con el único objetivo de demostrar que él es más rápido disparando. Angie Dickinson pone el toque picante en determinadas escenas. Además, en el reparto también figura el gran Jack Elam. Edita: Warner Home Video. Precio: 14,99 euros. Sin extras.
May
Estrenos en DVD: Mayo 2010 (II)
El cine español llora este miércoles la muerte de Antonio Ozores, historia de la comedia de este país, rostro ligado por siempre a la época del destape -junto al de los casposos Pajares y Esteso- y protagonista de una sección de chistes surrealistas en el mítico ‘Un, dos, tres’. Tengo que decir que me caía bien; otra cosa es la calidad de sus películas. Tenía 81 años. Descanse en paz. Y hecho este apunte, vamos a terminar de repasar los estrenos de cine clásico en DVD para este mes de mayo, que nos sigue obsequiando con lluvia a base de bien.
‘Carson City’ (André De Toth, 1952)
Película que ha pasado a la historia por ser la primera que rodó la Warner Bros. en WarnerColor. Por lo demás, es un western de lo más convencional. El banquero de Carson City está harto de que los forajidos asalten las diligencias que se dirigen al pueblo, así que contrata a un ingeniero que tendrá como objetivo imponer la llegada del ferrocarril. El elegido es Jeff ‘Silent’ Kincaid (Randolph Scott), un tipo introvertido que tendrá que convencer a los desconfiados ciudadanos de Carson City de las bondades del caballo de hierro; el minero ‘Big’ Jack Davis (Raymond Massey) liderará la oposición al proyecto. Edita: Warner Home Video. Precio: 14,95 euros. Sin extras.
‘Arizona, prisión federal’ (Delmer Daves, 1958)
Otro western pero éste con mucho más peso, tanto por su director -Delmer Daves, que acababa de rodar ‘El tren de las tres y diez’- como por su reparto principal. La acción se desarrolla en Arizona, donde dos ex presidiarios planean asaltar una mina de oro para hacerse ricos de un solo golpe: ellos son Peter Van Hoek (Alan Ladd) y John McBain (Ernest Borgnine). Lo curioso es que Van Hoek es un experto geólogo, mientras que McBain se rige por la ley de la fuerza bruta. El pésimo estado de la mina que van a asaltar les hará enzarzarse en más de una discusión. ‘Arizona, prisión federal’ también cuenta con la presencia de la ardiente Katy Jurado. Edita: Warner Home Video. Precio: 14,95 euros. Sin extras.
Mar
Ciclo Cara de Poker: ‘El destino también juega’ (1966)
Si en el primer capítulo de nuestro ciclo describimos las angustiosas timbas de ‘El hombre del brazo de oro’, ahora nos centramos en una película que es una gran partida de poker del primer al último minuto. ‘El destino también juega’ fue dirigida por Fielder Cook en 1966 a partir de un guión de Sidney Carroll y contó con un extraordinario reparto en el que figuraban curtidos rostros del western como Jason Robards, Charles Bickford o Paul Ford, y dos estrellas de primer nivel como Joanne Woodward y Henry Fonda.
El ritmo inicial de la película es trepidante. Vemos a Charles Bickford vestido de enterrador, conduciendo una diligencia fúnebre a toda velocidad por las Grandes Llanuras. De vez en cuando se detiene para recoger a otro hombre, lo sube al carro y prosiguen la marcha. Así hasta llegar a Laredo, donde descubrimos qué tienen estos hombres en común: los cinco son unos artistas en jugar al poker en Texas. Se reúnen una vez al año para desplumarse los unos a los otros mientras los borrachos del bar mantienen el alma en vilo.
Dado que es un western con mucha comedia, los estereotipos de cada jugador son divertidos. Henry Drummond (Robards) es el favorito, seguro de sí mismo, enérgico y nervioso. Benson Tropp, el enterrador Bickford, proyecta una imagen lúgubre reforzada por su misoginia. Otto Habershaw (Kevin McCarthy) es un cínico guaperas que aparenta tener sentimientos. Dennis Wilcox (Robert Middleton) es un gordo bravucón que defiende las reglas del Viejo Oeste. Y Jesse Buford (John Qualen), un tímido jugador que no se fía ni de su sombra.
Feb
‘Johnny Guitar’ (1954)
Fue a principios de 1953 cuando Joan Crawford compró los derechos de la novela de Roy Chanslor ‘Johnny Guitar’. Sabía que en esas páginas había material de primera para rodar una película y que ella sería la protagonista perfecta. Con esta condición cedió los derechos a la Republic Pictures, que otorgó el papel de villana a Mercedes McCambridge; Crawford pataleó como protesta -ella prefería a la dócil Claire Trevor- pero tuvo que conformarse. Nicholas Ray fue elegido director y Sterling Hayden encarnó al hombre de la guitarra. El resultado fue un western atípico, con una trama tan enrevesada y oscura como la de un ‘film noir’ y algunas escenas y diálogos que son puro melodrama.
El excelente guión de Philip Yordan nos pone en situación con una larga y tensa primera secuencia en la que se van poniendo las cartas sobre la mesa, a menudo con insinuaciones y sutilezas muy bien trabajadas. Joan Crawford interpreta a Vienna, una mujer que, después de innumerables sacrificios -más adelante deja claro que ha tenido que abrir sus piernas a medio Far West para ganar el dinero que posee- ha conseguido abrir un casino en una zona desértica, a priori sin futuro alguno; pero Vienna sabe que en pocos meses llegará la vía del ferrocarril y que alrededor de su negocio florecerán miles de hogares. Mientras tanto, sus placeres son escuchar el sonido de la ruleta girando y olfatear los platos que prepara el viejo Tom (John Carradine) en la cocina.
Pero Vienna no es querida en estas tierras. Su presencia se ve como una amenaza para quienes ostentan el poder y, además, es acusada de colaborar con una banda que asalta diligencias cerca de la nueva ruta del ferrocarril. En su contra juega el hecho de que tuvo un romance con uno de los presuntos criminales, Dancin’ Kid (Scott Brady).
No hay pruebas concluyentes que la puedan enviar a la horca, pero tampoco tiene la seguridad de que no se las inventarán (¿otra alegoría de la caza de brujas?). Sabe que necesita protección y por eso se pone en contacto con un hombre recién salido de la cárcel, un tipo introvertido, de pocas palabras, alto como una torre y con una guitarra colgando de sus anchas espaldas. Aunque no lleva ningún arma, Vienna sabe de lo que es capaz. Ninguna mujer le ha conocido tan profundamente como ella.
Nov
‘Tierras lejanas’ (1954)
Seattle, 1896. El vaquero Jeff Webster (James Stewart) llega a la ciudad después de conducir un rebaño de tercas reses por medio país. La justicia le pisa los talones; se le acusa de matar a otros dos vaqueros que quisieron huir antes de lo previsto sin darle nada a cambio. Ayudado por el viejo Tatum (Walter Brennan), Webster mete a los animales en el barco que zarpa hacia Dawson, en la fría Alaska, y sube a bordo en el preciso momento en el que iban a echarle el guante. Al llegar a Dawson, el forajido se verá acosado por la fiebre del oro, por dos mujeres de carácter opuesto (Ruth Roman y Corinne Calvet) y por el sheriff Gannon (John McIntire), que no descansará hasta llevarlo a la horca.
Esta es, a grandes rasgos, la sinopsis de Tierras lejanas, la cuarta de las cinco películas del Oeste que James Stewart rodó a las órdenes de Anthony Mann, antes de que su relación se rompiera por culpa de La última bala. Estamos ante un western sólido, cuyo interés va ‘in crescendo’ con el paso de los minutos: lo que empieza siendo un mero relato costumbrista sobre la búsqueda del oro termina como un violento juego del gato y el ratón en el que Stewart expone abiertamente su pellejo. En este sentido, la construcción de su personaje es de ‘chapeau’. Una vez más, Mann obliga a Stewart a encarnar a un hombre de oscuro pasado, introvertido, de corazón impuro. Sabemos que es el ‘bueno’ de la película pero aún así nos resistimos a abrazarlo. Nada que ver con el caballero sin espada de Capra.
Mencionábamos también la presencia de dos mujeres de corte totalmente distinto. Ruth Roman interpreta a la altiva dueña de los ’saloons’ de Dawson, Ronda Castle, una mujer ambiciosa que impone sus reglas en un mundo masculino y que halla en el vaquero Webster a la horma de su zapato. En el otro lado del ring, la aniñada Corinne Calvet -aparenta 18 años pero casi rozaba la treintena- en el papel de Renee Vallon, experta buscadora de oro, altruista e ingenua, cuyo amor pueril choca una y otra vez con los desaires del protagonista.
Oct
BSO: ‘The green leaves of summer’, Tarantino se acuerda del Álamo
Por fin, después de varias semanas de espera, este sábado tuve el tiempo necesario para ir al cine a ver Malditos bastardos. Ya iba avisado de que Quentin Tarantino había vuelto a hacer gala de su pasión por el cine clásico, tanto por las referencias a las obras nazis de Riefenstahl y Goebbels como por sus habituales guiños a Sergio Leone. Así que fue un placer sentarse en la butaca y comprobar que la película empezaba con créditos al estilo western: letras de ’saloon’ amarillas sobre fondo negro acompañadas por el tema que os traigo aquí, The green leaves of summer. Una canción llena de nostalgia que Dimitri Tiomkin compuso para El Álamo en 1960 y que fue nominada al Oscar. En la continuación del post encontrareis la letra.























