Actores
sep
El adiós de Cliff Robertson
Empezamos un post triste con una noticia alegre, al menos para quien suscribe: Plumas de Caballo ya ha alcanzado la cifra de 100 seguidores en su grupo de Facebook. Muchas gracias a todos por estar ahí, consiguiendo que el cine clásico también tenga su hueco en las modernas redes sociales del siglo XXI.
Y ahora, la noticia luctuosa: el pasado sábado falleció el actor Cliff Robertson en el Centro Médico Stony Brook de Nueva York, de causas naturales, a los 88 años. Había ganado el Oscar al Mejor Actor Protagonista por ‘Charly’ (Ralph Nelson, 1968), donde encarnó a un hombre aquejado de una discapacidad mental que, tras someterse a experimentos, logra el nivel de inteligencia propio de los genios. Derrotó en los Oscar a Alan Arkin, Alan Bates, Ron Moody y Peter O’Toole.
Sin embargo, lo que más han destacado los medios de comunicación tradicionales es que se despidió de la gran pantalla a principios de la pasada década interpretando al tío Ben en la saga ‘Spider-Man’ que dirigió –con acierto– Sam Raimi. Nosotros mencionaremos, además, su paso por ‘Picnic’ (Joshua Logan, 1955), donde hizo de un viejo amigo de William Holden.
Otras películas de su filmografía son ‘Underworld USA’ (Samuel Fuller, 1961), ‘Comando en el mar de China’ (Robert Aldrich, 1970) o ‘Los tres días del cóndor’ (Sydney Pollack, 1975). Sus experiencias como director no tuvieron mucha fortuna: ni ‘J.W. Coop’ (1970) ni ‘The Pilot’ (1980) sedujeron al público.
Militante del Partido Demócrata en los setenta, la anécdota más grande de su biografía es que el ejército informó a su familia de que había muerto durante el ataque japonés a Pearl Harbor. Queda claro que fue un error. Ahora sí: descanse en paz, Cliff Robertson.
Vía | Blogdecine
ago
Los 100 años de Cantinflas
Si en el post de ayer homenajeábamos a Robert Taylor, Lucille Ball y Nicholas Ray por haberse cumplido sus centenarios, hoy tenemos que celebrar otros 100 años: los de Fortino Mario Alfonso Moreno Reyes, conocido mundialmente como Cantinflas.
Cantinflas fue uno de los personajes que impregnaron mis sobremesas de los sábados en la Televisión Española de finales de los 80 y principios de los 90. Desde entonces, vaya usted a saber por qué, sus películas han desaparecido de la parrilla. Yo era un mocoso que no entendía mucho dónde estaba la gracia de aquel hombrecillo con extraño bigote, mexicano, inocente y altruista, que se metía en un montón de enredos. Tampoco me enteraba, claro, del trasfondo social de sus aventuras ni de por qué era un icono para sus paisanos.
Nació en México DF el 12 de agosto de 1911, siendo el sexto de una interminable familia de 12 hijos de los que sólo sobrevivieron 8. Creció en la más absoluta pobreza y tuvo que buscarse la vida como boxeador o torero antes de meterse en los espectáculos ambulantes. Un productor ruso le convenció para hacer cine y fundó su propio estudio, donde rodó los primeros cortometrajes de Cantinflas (¿inspirado en el Charlot de Chaplin?). Los espectadores se identificaron rápidamente con él y se divirtieron con su ininteligible lenguaje, que incluso motivó la aceptación en la RAE del término cantinflear.
Su paso por Estados Unidos fue breve pero exitoso. En 1957 ganó el Globo de Oro al Mejor Actor de Comedia o Musical por ‘La vuelta al mundo en 80 días’ y en 1961 recibió otra nominación en la misma categoría por ‘Pepe’, donde había cameos de Bing Crosby, Judy Garland, Janet Leigh, Jack Lemmon, Kim Novak, Debbie Reynolds, Edward G. Robinson, Frank Sinatra y un largo etcétera. Pero, como reconoció Cantinflas, la barrera idiomática le impidió progresar más allá; regresó a México y quedó inmortalizado por films como ‘El bolero de Raquel’ (1956), ‘El analfabeto’ (1960), ‘El padrecito’ (1964) o ‘El profe’ (1971).
Se retiró con ‘El barrendero’ en 1982 y a partir de entonces se dedicó a las obras de caridad, ya que la fama nunca le hizo olvidar cuáles fueron sus duros orígenes. Murió el 20 de abril de 1993 a los 81 años, y quizá habría llegado vivo a su centenario si no hubiera consumido tres cajetillas de cigarros al día. Da igual: lo importante es que fue feliz e hizo felices a millones de personas.
Vía | El Mundo
ago
Centenarios de Robert Taylor, Lucille Ball y Nicholas Ray
Las tan ansiadas –y, por qué no decirlo: merecidas– vacaciones de verano nos han impedido comentar tres centenarios de estrellas del cine clásico que se celebraron, consecutivamente, el 5, el 6 y el 7 de agosto. Así que antes de entrar en otros menesteres, vamos a hacer justicia con los siguientes homenajeados; para que, desde allá arriba, sepan que Plumas de Caballo no se olvida de ellos. Y seguro que vosotros, fieles lectores de este blog, tampoco…
Robert Taylor (5 de agosto): Actor con apodos tan dispares como ‘El hombre con el perfil perfecto’, ‘Arly’, ‘Bob’ o ‘El nuevo rey’, Robert Taylor nació en Filley, Nebraska, en 1911. Era tan versátil que en su filmografía podemos encontrar musicales románticos, westerns, películas bélicas y cine histórico casi a partes iguales. Supo abrirse camino desde la humildad, siendo descubierto en Broadway por la MGM, y al llegar a la cima contrajo matrimonio nada menos que con Barbara Stanwyck. Nunca fue nominado a ningún premio importante, pero su rostro tuvo momentos destacables en ‘Melodías de Broadway’ (1935), ‘Caravana de mujeres’ (1951), ‘Quo Vadis’ (1951), ‘Ivanhoe’ (1952)… Se negó a fomentar la caza de brujas y falleció joven, a los 57 años, porque su adicción al tabaco le provocó un cáncer de pulmón.
Lucille Ball (6 de agosto): Sí, salió en películas clásicas de serie B durante los años 40, pero a Lucille Ball se la recuerda sobre todo porque fue una pionera de la televisión. Los programas que la encumbraron fueron ‘I love Lucy’, ‘The Lucy-Desi Comedy Hour’, ‘The Lucy Show’, ‘Here’s Lucy’ y ‘Life with Lucy’. Fue nominada la friolera de 17 veces a los premios Grammy y lo ganó en cuatro ocasiones, y los espectadores estadounidenses la vieron sin descanso desde 1951 hasta 1974. Para los que prefiráis quedaros con su faceta cinematográfica, os recomendamos ‘El hotel de los líos’ (1938), ‘Envuelto en la sombra’ (1946) o ‘Un remolque larguísimo’ (1953). Estuvo casada dos veces y murió en 1989 a la edad de 77 años.
Nicholas Ray (7 de agosto): Director personalísimo, una de las mentes más atormentadas que tuvo Hollywood en los años 50 y, también, de las de mayor creatividad. Empezó a dirigir películas en 1948, dotando a sus personajes de comportamientos que rompían el molde del clasicismo, que sufrían en sus carnes los traumas psicológicos familiares, traumas que él mismo padeció al ser hijo de un padre alcohólico. De ahí, de todo ese dolor, nacieron ‘Johnny Guitar’ (1954), ‘Rebelde sin causa’ (1955), ‘Los dientes del diablo’ (1959), ‘Rey de reyes’ (1961) o ’55 días en Pekín’ (1963). Era bisexual, se hizo adicto a las anfetaminas y estuvo casado con otra alma perdida: la sensual Gloria Grahame. Murió de un cáncer de pulmón el 16 de junio de 1979 en Nueva York.
jul
Marlon Brando, protagonista del Retroback 2012
Marlon Brando será el protagonista de la cuarta edición del Festival de Cine Clásico Retroback, que se celebrará en Granada del 17 al 28 de febrero de 2012. Con esta decisión, los organizadores han cumplido a medias los objetivos que se marcaron hace unos meses: es cierto que han seguido con el criterio de la paridad (primero Audrey Hepburn, después Humphrey Bogart, luego Marilyn Monroe, ahora Marlon Brando), pero no han podido dedicar el certamen a un mito viviente, frustrando los deseos del concejal de Cultura, Juan Manuel García Montero.
La edición de 2012 es la más ambiciosa de las que se han realizado hasta ahora, sobre todo porque se alarga dos días más en relación a la anterior. Y es que los hoteles y restaurantes de Granada esperan aprovechar que el 28 de febrero, martes, es el Día de Andalucía y que, por tanto, miles de andaluces gozarán de un puente festivo. La meta es superar los 50.000 asistentes registrados en la tercera edición.
El director del Retroback, Emilio Egea, ha mencionado algunas de las películas de Brando que se proyectarán en los cines de Granada: ‘Hombres’ (Fred Zinnemann, 1950), ‘Un tranvía llamado deseo’ (Elia Kazan, 1951), ‘Julio César’ (Joseph L. Mankiewicz, 1953), ‘El último tango en París’ (Bernardo Bertolucci, 1972), ‘Superman’ (Richard Donner, 1978) o ‘Apocalypsis Now’ (Francis Ford Coppola, 1979). Imagino que también habrá espacio para ‘El padrino’, aprovechando que los cines Verdi exhiben este verano una versión restaurada de la considerada como mejor película de la historia del cine.
Conferencias, presentaciones de libros, exposiciones y conciertos completarán el cuarto Retroback, que seguiremos con atención desde Plumas de Caballo. Por cierto, me llaman la atención las críticas que me encuentro de vez en cuando contra este festival, casi todas desde medios granadinos (aquí hay un ejemplo reciente). Si algún lector o lectora nos puede ampliar las causas de ese malestar, sepa que aquí tiene su espacio. ¡Gracias!
Vía | Ideal
jun
Peter Falk, el detective del ojo de cristal
Gabardina color crema, pelo revuelto, andares encorvados, voz ronca y un ojo de cristal. Así es como recordaremos siempre al detective Colombo, alias del actor Peter Falk, que nos ha dicho adiós a los 83 años. Aunque no ha trascendido la causa directa de su muerte, era ‘vox populi’ que Falk padecía Alzheimer. De hecho, hace unos meses le fotografiaron deambulando por Los Ángeles con el aspecto de un mendigo que hubiera perdido la cabeza; la triste constatación de que enfermedades como el Alzheimer pueden asaltarle a cualquiera.
El ojo de cristal que llevaba Peter Falk (Nueva York, 1927) en ‘Colombo’ no era un atributo más de su personaje, sino el resultado de una peligrosa operación a la que fue sometido cuando tenía 3 años para extirparle un tumor maligno. La pérdida de visión le hizo ser rechazado por el ejército, pero aún así consiguió alistarse en la marina mercante durante la Segunda Guerra Mundial. Después hizo un máster en Administración Pública, pero justo entonces le picó el gusanillo de la interpretación. Hizo sus pinitos en Broadway y en la televisión y, a finales de los 50, consiguió dar el salto a la gran pantalla.
Su arranque en el séptimo arte fue casi meteórico. En su cuarta película ya fue nominado al Oscar al Mejor Actor de Reparto; fue por ‘El sindicato del crimen’ (Burt Balaban y Stuart Rosenberg, 1960), donde Falk encarnó a un violento gangster llamado Reles. Al año siguiente, repitió candidatura por ‘Un gangster para un milagro’ (1961), la última película de Frank Capra, que estuvo protagonizada por Glenn Ford y Bette Davis. Si en la primera nominación fue el Peter Ustinov de ‘Espartaco’ quien le privó del Oscar, en la segunda se topó con el George Chakiris de ‘West Side Story’.
Pese a este éxito precoz en el cine, Peter Falk nunca dejó de lado la televisión. En 1968 intervino en ‘Diagnóstico: asesinato’ interpretando a un cómico detective llamado Colombo que siempre descubría a los criminales mucho más tarde que los espectadores. Falk lo hizo tan bien que Colombo estrenó su propio ‘spin-off’ en 1971. La serie se mantuvo en antena hasta 2003 con diferentes paréntesis, en función de los resultados de audiencia. En total se rodaron 68 episodios distribuidos en 13 temporadas.
jun
Los titubeos de Chaplin ante el cine sonoro
Como tan bien reflejan películas imperecederas como ‘El crepúsculo de los dioses’ (Billy Wilder, 1950) o ‘Cantando bajo la lluvia’ (Stanley Donen y Gene Kelly, 1952), el paso del cine mudo al sonoro fue traumático para un montón de actores y actrices de Hollywood que cayeron del estrellato al ostracismo en cuestión de meses. En algunos casos fue su timbre de voz lo que truncó sus carreras; en otros, la incapacidad para adaptarse a un nuevo ritmo dramático que les hiciera mantener la credibilidad frente a los espectadores.
Por ello, resulta natural que una estrella de ego gigantesco como Charlie Chaplin tuviera su dosis de insomnio en aquellos años de transición, a finales de los 20. Un reciente descubrimiento acaba de revelar los titubeos y las preocupaciones del actor británico sobre su propia supervivencia en la industria del cine. No en vano él seguía rodando películas mudas como ‘Luces de la ciudad’ (1931) cuando ya hacía cuatro años que se había estrenado ‘El cantor de jazz’.
Chaplin temía pasar de moda, le horrorizaba pensar que sus mejores años ya habían quedado atrás y que el público se aburriría de sus comedias silentes. En el manuscrito que se ha hecho público esta semana escribió que pensaba abandonar Hollywood y convertirse en diputado en el Reino Unido. Además, se han encontrado unas 50 páginas de diálogos sobre una película, ‘Bali’, que nunca llegó a rodarse: la trama criticaba el comportamiento de los holandeses que habían colonizado esta isla de Indonesia y se basaba en un viaje que él mismo había realizado junto a su hermano Sydney en 1932.
Biógrafos e historiadores del cine citados por ‘The Guardian’ aseguran que esta es la primera prueba fiable de los intentos de Chaplin por adaptarse al cine sonoro. Sin embargo, todavía faltaría mucho para que sus personajes hablaran en la gran pantalla; en concreto, hasta 1940, con el estreno de ‘El gran dictador’.
Vía | El Mundo
jun
James Arness, la ley del revólver
Este viernes nos dijo adiós James Arness, un actor poco conocido fuera de Estados Unidos pero que tuvo el honor de protagonizar la serie de acción real más longeva de la historia de la televisión americana: ‘La ley del revólver’ (‘Gunsmoke’, 1955-1975). De hecho fue la serie más larga incluyendo los dibujos animados hasta que, en 2010, fue superada por ‘Los Simpson’. Ambientada en Dodge City, Kansas, se emitieron 233 episodios de 30 minutos de duración y otros 402 episodios de una hora. Arness encarnó en todos ellos al ‘marshall’ Matt Dillon.
Nacido el 26 de mayo de 1923 en Minneapolis, James Arness era el hermano mayor de Peter Graves, al que despedimos hace un año y pico. Durante la Segunda Guerra Mundial quiso enrolarse en el ejército de aviación pero, para su desgracia, era tan alto que no cabía en los cazas de combate (medía 1,98 m). Fue un notable soldado de a pie, pero su carrera militar se vio truncada al ser gravemente herido en Anzio. Tras recuperarse, siguió el consejo de su hermano: se apuntó a clases de dicción y se hizo un nombre como ‘disc jockey’ radiofónico.
Poco después, Arness emigró a Hollywood en busca de oportunidades en la Meca del Cine. Fue contratado por la RKO y debutó interpretando al hermano de Loretta Young en ‘Un destino de mujer’ (H.C. Potter, 1947). En 1948 contrajo matrimonio con Virginia Chapman, madre de sus tres hijos, de la que se divorciaría en 1963.
Tras salir en varias películas de ciencia ficción de serie B como ‘El enigma de otro mundo’ o ‘La humanidad en peligro’, Arness tuvo un encuentro crucial para su futuro profesional. Un tal John Wayne le vio actuar y quedó impresionado porque pensaba que tenía un porte ideal para hacer de sheriff. Así que le recomendó para ser el protagonista de ‘La ley del revólver’. Arness le dio muchas vueltas: sabía que lanzarse de esa manera a la televisión era decir prácticamente adiós a sus opciones en el cine. Pero al final siguió el consejo de Wayne, y fue lo mejor que pudo haber hecho. En 1988 homenajeó al Duque interpretando su personaje de ‘Río Rojo’ en una TV-movie.
A Arness, que tenía 88 años, le sobreviven dos de sus hijos; la tercera, Jenny Lee, se suicidó en 1975. También sigue viva su segunda esposa, Janet Surtress. Descanse en paz.
Vía | IMDb
may
Vincent Price, el terror elegante
“A veces creo que personifico el inconsciente oscuro de la raza humana. Sé que suena mal… pero me encanta.”
De no haber sido un adicto al tabaco, Vincent Price quizá habría evitado morir de un cáncer de pulmón el 25 de octubre de 1993, a los 82 años. Y, quién sabe, a lo mejor este viernes 27 de mayo de 2011 aún estaría entre nosotros, preparado para cumplir 100 años. Pero, como lamentablemente no es así, tenemos que conformarnos con este post de homenaje a un actor de los denominados ‘de culto’ por su protagonismo en las películas de terror de bajo presupuesto de los años 50, 60 y 70.
La imagen recurrente de Price, cuya figura es habitual en el Festival de Sitges (donde fue premiado en dos ocasiones), es la de un tipo altísimo (1,93 m), de porte severo, vestido con una elegante levita negra. Solía lucir un fino bigotillo por debajo de la nariz y tenía una mirada entre perversa y socarrona. Otra de sus marcas de fábrica era un timbre de voz muy grave, reforzado por la siseante pronunciación de las palabras que salían de su boca y con las que podía meterte el miedo en el cuerpo o, por el contrario, engatusarte con una frase llena de ironía.
Price nació el 27 de mayo de 1911 en San Luis, Missouri, como hijo del presidente de una productora de caramelos (quién sabe si eso influyó en que, al hacerse adulto, desarrollara una increíble pasión por la cocina). Tuvo una educación de primera categoría, ya que estudió Historia del Arte y Bellas Artes en Yale y en Londres. Luego se mudó a Nueva York y, a partir de 1935, empezó a actuar regularmente en Broadway y en las radionovelas.
Su primer papel importante en el cine llegó en 1939 como secundario de Boris Karloff en ‘La torre de Londres’, pero aún tardaría más de una década en afianzarse como un actor válido para el cine fantástico o de terror. Mientras tanto se curtió en melodramas como ‘Laura’ (Otto Preminger, 1944) y ‘Que el cielo la juzgue’ (John M. Stahl, 1945), ambos protagonizados por Gene Tierney. Price volvería a coincidir con esta guapísima actriz en ‘El castillo de Dragonwyck’ (Joseph L. Mankiewicz, 1946), una cinta gótica de poca calidad pero en la que ya dejó patente que lo suyo eran los personajes oscuros, malévolos y atormentados.
may
Warren Beatty tiene decidido volver a la interpretación
El regreso de Warren Beatty al cine fue una de las grandes noticias que nos dejó el reciente TCM Classic Film Festival. Fue el propio actor quien lo dijo durante una distendida entrevista con su amigo Alec Baldwin, con varias decenas de espectadores como testigos.
Beatty lleva más de diez años sin rodar ninguna película, en concreto desde la blandísima comedia ‘Enredos de sociedad’ (Peter Chelsom, 2001), donde coincidió con Diane Keaton y Nastassja Kinski. Desde entonces dice haberse entregado en cuerpo y alma al cuidado de su esposa, la estupenda actriz Annette Bening, y de sus cuatro hijos, que tienen entre 11 y 19 años de edad.
“Cada uno de mis hijos es más interesante que [rodar] cinco películas”, le contó Beatty a Baldwin, para después apostillar: “Sin embargo, voy a hacer otra película. De hecho, voy a hacer varias. Sería lo mejor para ellos.” Y eso que, a sus 74 años, es consciente de las dificultades que entraña el Hollywood actual: “No puedes tomarte las libertades que nos tomábamos”, afirmó, en referencia a la época en que dirigió ‘Reds’ (1981): “No puedes correr el riesgo de aburrir a la audiencia… Estamos en mitad de una revolución sobre cómo deben verse las películas.”
Aparte de lo que dice Beatty, que desgraciadamente tiene toda la razón del mundo, nosotros nos preguntamos si su caché seguirá siendo el mismo que hace diez años. Por la basura de ‘Enredos de sociedad’ cobró la friolera de 8 millones de dólares, sólo uno menos de lo que se embolsó por ‘Dick Tracy’ (1990). Pero, las cosas como son: Warren los vale. Por guapo y por buen actor. Y, si no, id a la videoteca, coged el DVD de ‘Esplendor en la hierba’ y comprobadlo.
Vía | IMDb
abr
El parche de John Wayne en ‘Valor de ley’ sale a subasta
Varios de los objetos que reunió John Wayne durante el rodaje de ‘Valor de ley’ saldrán a subasta del 3 al 6 de octubre de 2011 en Los Ángeles. Entre los artículos se encuentran el famoso parche del marshall Cogburn y el Globo de Oro que ganó Wayne por su magistral interpretación.
Son sin duda los dos artículos más llamativos de la subasta, pero en ella también se incluirán otros tan curiosos como su carné de conducir, su pasaporte, su tarjeta de crédito American Express, guiones con anotaciones a mano y hasta unas cuantas botas y sombreros, para que el ganador de la subasta pueda lucirlos a juego con el parche en un paseo a caballo durante la puesta de sol (por ejemplo).
Es la propia familia de Wayne quien ha impulsado la subasta, pero no porque necesiten sacar dinero. Según su hijo Ethan, todas estas reliquias estaban olvidadas en un almacén, empaquetadas y criando polvo; y como John quería a sus fans tanto como a su familia, han pensado que sería una buena manera de honrar su memoria. Dicho lo cual, no ha trascendido adónde irá a parar el dinero recaudado.
La empresa organizadora de la subasta, Heritage Auctions, se frota las manos y asegura que cada artículo (en particular, el parche) podría venderse por cifras de hasta 50.000 dólares. Se espera que pujen por ellos tanto coleccionistas de cine como fans de John Wayne y simples curiosos. Si os apetece intentarlo, sabed que el precio de salida de cada objeto será de 100 dólares… aunque esa cifra, lógicamente, se superará en menos que dispara un revólver.
Vía | Estamos Rodando























