Actores
mar
Muere Michael Gough, rostro habitual de la Hammer
Hace solo unos minutos que se ha difundido la noticia de la muerte de Michael Gough, un actor secundario de 93 años que en la parte final de su carrera se hizo famoso por encarnar a Alfred, el mayordomo, en cuatro películas de Batman; así como por ganarse la confianza de un Tim Burton que también contó con él en ‘Sleepy Hollow’ (1999), ‘La novia cadáver’ (2005) y ‘Alicia en el País de las Maravillas’ (2010). Sin embargo, para los amantes del cine clásico (en especial del cine de terror), Michael Gough es un actor familiar por otros motivos.
Aunque Gough era británico, había nacido en Kuala Lumpur el 23 de noviembre de 1917. Inició su carrera cinematográfica a finales de los cuarenta con ‘Anna Karenina’ (Julien Duvivier, 1948) y ‘La mansión de los Fury’ (Marc Allégret, 1948), pero la fue alternando con una prolífica carrera televisiva que le llevó a ganar el premio BAFTA al Mejor Actor en 1957.
Sus apariciones en la pequeña pantalla se incrementaron en los sesenta con la mítica serie británica ‘Doctor Who’. Y fue en ese periodo cuando inició su relación con la productora de cine de terror Hammer, que le contrató para ‘Drácula’ (1958), ‘Horrors of the Black Museum’ (1959) o ‘El fantasma de la ópera’ (1962). Así que los fans de la Hammer (que son legión) saben de sobra de quién estamos hablando.
El global de su extensa carrera abarca más de 150 producciones de cine y televisión pero, más allá de la Hammer, se limitó a ser el típico actor secundario que te suena haber visto en unas cuantas películas pero al que no eres capaz de nombrar; lo cual no está nada mal, porque significa que supo instalarse en el subconsciente de los espectadores, al menos de los británicos. Por lo demás, aparte del BAFTA televisivo de 1957, en su hoja de servicios solamente figura una nominación a los BAFTA cinematográficos: como Mejor Actor de Reparto por ‘El mensajero’ (Joseph Losey, 1970). Perdió frente a su compañero de reparto Edward Fox. Descanse en paz.
Vía | IMDb
feb
Kirk Douglas, divertido protagonista de los Oscars 2011
Antes de leer este post, os recomiendo que hagáis clic inmediatamente en el vídeo que lo procede, porque no sé cuánto tiempo estará online (es decir, cuánto tiempo tardará la Academia de Hollywood en reclamar a YouTube que lo retire). Sí, es Kirk Douglas presentando el Oscar a la Mejor Actriz de Reparto en la gala de anoche. Y, según dicen quienes lo vieron en directo, es también el momento más destacado de una ceremonia que se ha ganado los calificativos de “previsible” o “soporífera”.
Fue toda una sorpresa que Kirk Douglas apareciera en el escenario del teatro Kodak. 94 años le contemplan; han pasado 15 desde la apoplejía que le obligó a aprender a hablar y caminar de nuevo. Pero ayer volvió a demostrar que tiene una fortaleza física y mental que ya quisiéramos tener muchos a su edad. No sólo se sostuvo en pie durante los casi diez minutos que duró su aparición, sino que llegó a desprenderse del bastón que le ayudaba a mantener el equilibrio. Y lo mejor de todo es que regaló a los espectadores un discurso divertidísimo.
Tras agradecer a los presentes la ovación con que fue recibido, dedicó unos cuantos piropos a la presentadora, Anne Hathaway, preguntándole que dónde se había metido una chica tan guapa como ella mientras él hacía películas. Después bromeó con los aspirantes a Mejor Actor, asegurando que Colin Firth no sonreía tanto como Jeff Bridges porque era británico (lo cual, por supuesto, hizo que Firth se carcajeara a gusto). Y, para rematar su ‘speech’, retrasó deliberadamente el anuncio de la Mejor Actriz de Reparto (Melissa Leo, por ‘The Fighter’) con un par de chistes, el último de los cuales estaba lleno de ironía: “Jamás olvidaré este momento. Tres veces nominado y perdí las tres.”
Así es: Kirk Douglas perdió el Oscar de ‘El ídolo de barro’ (1949) frente a Broderick Crawford, protagonista de ‘El político’; el de ‘Cautivos del mal’ (1952) fue por culpa de Gary Cooper en ‘Solo ante el peligro’; y el de ‘El loco del pelo rojo’ (1956), porque se lo dieron a Yul Brinner por ‘El rey y yo’. La Academia le compensó con un premio honorífico en 1996, pero el premio nos lo ha dado Mr. Douglas a nosotros con esos diez minutos de magia que ya han quedado para siempre en la historia de los premios de cine más importantes del mundo.
Vía | Estamos Rodando
feb
Romances clásicos de Hollywood en ‘Life’
La madrugada del domingo al lunes, hora española, se celebra la 83ª edición de los Oscars con diez películas en lucha por la preciada estatuilla. Como sabéis, allá por noviembre se otorgaron los premios honoríficos a tres grandes personalidades del cine clásico, cada uno en su estilo: Francis Ford Coppola, Jean-Luc Godard y Eli Wallach.
Es posible que haya algún recordatorio para los tres durante la gala –lo mismo que para las estrellas que nos dijeron adiós en 2010– pero será muy breve. Así que los fans del Hollywood en blanco y negro tenemos que conformarnos con reportajes como éste que ha preparado la revista ‘Life’: una selección de fotografías de las parejas más dulces, ardientes y polémicas de los años 30, 40 y 50… tanto dentro como fuera de la pantalla.
Entre los fotografiados están Frank Sinatra y Ava Gardner en la etapa más feliz de su relación, poco antes de contraer matrimonio el 7 de noviembre de 1951; matrimonio que sería la comidilla de Hollywood y del mundo entero durante toda la década y que generó una espiral de celos, venganzas, huídas e intentos de suicidio. Dramático. Igual de dramático que el final de la vida de Marilyn Monroe, a quien vemos en estas fotos sonriendo feliz del brazo de Joe DiMaggio. Se casaron el 14 de enero de 1954 y se divorciaron a los diez meses.
Otras parejas destacadas del reportaje de ‘Life’ son: Orson Welles y Rita Hayworth (no os perdáis la cara de Welles mientras Hayworth sostiene en brazos su hija Rebecca). También andan por ahí Tony Curtis y Janet Leigh, y la que quizá discutiría el primer puesto en cuanto a polémica a Gardner y Sinatra: los impetuosos Elizabeth Taylor y Ricard Burton. Claro que Laurence Olivier y Vivien Leigh tampoco se quedaban cortos… ¡Y qué decir de Spencer Tracy y Katharine Hepburn! En fin, prefiero no chafaros el reportaje y que seáis vosotros quienes vayáis descubriendo todas las fotos. Dedicadle cinco minutos de tiempo y sentiréis que habéis viajado al pasado… ¡Gracias, ‘Life’!
Vía | Galería de ‘Life’
nov
Leslie Nielsen no siempre tuvo gracia
“No hacer nada es muy difícil. Nunca sabes cuándo has terminado.”
Hoy ha muerto uno de esos actores que parecían eternos. Siempre están ahí, son como de la familia y, aunque nunca ganen un Oscar ni destaquen por sus cualidades dramáticas, terminan ganándose un trozo de nuestro corazoncito cinéfilo. Se nos ha ido Leslie Nielsen, el hombre del pelo blanco, uno de los máximos exponentes de la comedia surrealista de los últimos 30 años. Tenía 84 años y vivía en Florida. La causa directa de la muerte han sido las complicaciones derivadas de una grave neumonía.
Como casi todos los medios de comunicación se han centrado en la última etapa de su carrera (cosa lógica, por otra parte, ya que es donde se concentran sus éxitos de taquilla), en este post queremos repasar sus inicios en el mundo del cine, allá por la década de los cincuenta. Porque, efectivamente, aunque nos cueste creerlo, Leslie Nielsen fue joven, tuvo el pelo negro e intervino en algunas películas clásicas… Y no siempre de comediante.
Leslie William Nielsen nació en Regina, Canadá, el 11 de febrero de 1926. Su padre era un estricto y violento policía montado que le pegaba con frecuencia, lo mismo que a su madre. Un día, la familia entera se trasladó a una región cercana al Círculo Polar Ártico; el cambio no le sentó nada bien el joven Leslie, que enfermó de raquitismo. Esa enfermedad le dejó las piernas arqueadas, obligándole a andar de una forma un tanto curiosa por el resto de su vida. En fin, que la infancia de Leslie no fue lo que se dice feliz; sin embargo, el actor se refugió en el humor y supo sacar partido de sus duras experiencias.
nov
Abraham Lincoln en el cine clásico
El pasado fin de semana se supo que Daniel Day-Lewis interpretará al ex presidente Abraham Lincoln en una película que dirigirá próximamente Steven Spielberg y que se ambientará en la Guerra Civil estadounidense, entre 1861 y 1865. Suena bien.
A partir de esta noticia, un servidor se ha preguntado cuántas veces ha salido Lincoln en pantalla. Una rápida consulta a IMDb nos saca de dudas: será la 246ª ocasión en la que un actor encarne al político yanqui sumando los datos de cine y televisión. Y debe ser el récord, porque me ha dado por mirar a George Washington y sólo ha aparecido en 127 películas. Si alguien se entretiene en mirar todos los demás hasta llegar a Barack Obama (26 veces), que escriba un e-mail a Plumas de Caballo.
El primer actor que se metió en la piel de Lincoln en el cine fue Charles Brabin en ‘His First Comission’ (1911), pero el que realmente tuvo éxito durante la etapa muda fue Benjamin Chapin, un tipo que guardaba un parecido increíble con el difunto, al que encarnó 14 veces entre 1917 y 1918. Por desgracia, murió joven, a los 45 años. Ralph Ince y Francis Ford le hicieron la competencia.
Walter Huston, uno de los mejores actores secundarios de los años treinta y cuarenta, interpretó a Lincoln en tres películas en momentos diferentes de su carrera: ‘Two Americans’ (1929), ‘Abraham Lincoln’ (1930) y ‘The Battle of China’ (1944). A la gran mayoría también le sonarán John Carradine (‘Of Human Hearts’, 1938) y Raymond Massey (‘Lincoln en Illinois’, 1940; ‘La conquista del oeste’, 1962). Pero quizá el más recordado sea Henry Fonda, que dio vida al ex presidente en ‘El joven Lincoln’ de John Ford (1939).
Estaría bien que Daniel Day-Lewis, aunque tiene mucho talento, repasara todas estas interpretaciones antes de ponerse a las órdenes de Spielberg…
Vía | Yahoo!
nov
50 años sin Clark Gable
El 5 de noviembre de 1960, Clark Gable estaba cambiando un neumático de su jeep cuando sintió una fuerte presión en el pecho. En cierto modo, no le pillaba de sorpresa: diez años atrás tuvo que dejar el coche en la cuneta y arrastrarse por el suelo para superar uno de sus primeros ataques al corazón. Pero el de ahora era bastante más serio. De hecho, Gable tuvo que ser ingresado en un hospital de Los Ángeles, donde murió once días después, el 16 de noviembre, al sufrir otro infarto mientras leía una revista. Este martes se cumplen 50 años de aquella fatídica fecha.
Dicen las malas lenguas que El Rey falleció por culpa de Marilyn Monroe (¡pobre chica!), que le agobió lo indecible durante el rodaje de ‘Vidas rebeldes’ (en el verano de 1960) al ver en él al padre que nunca tuvo. También se rumorea que Gable no estaba conforme con el trabajo de sus dobles y que fue él mismo quien rodó las escenas de riesgo, a pesar de su delicado estado de salud. Pero lo cierto es que su funesto desenlace más bien parece el resultado de su interminable adicción al whisky y al tabaco. Fumaba una media de tres cajetillas diarias, un ritmo demasiado elevado para un hombre que ya tenía 59 años.
No pudo ver el estreno en cines de ‘Vidas rebeldes’, pero hubo algo que le dolió más: perderse el nacimiento de su único hijo, John, nacido en marzo de 1961 y concebido, por tanto, durante el rodaje de la película. Era el fruto de su matrimonio con la actriz Kay Williams, su quinta esposa; la misma que se negó a que el epitafio de Gable fuera “De nuevo al cine mudo”, un guiño que habría quedado genial en su lápida. Por otro lado, seguro que Gable se llevó una alegría al llegar al Más Allá: porque significó el reencuentro con su amada Carole Lombard, la mujer por la que combatió en la Segunda Guerra Mundial. Bueno, esa alegría… y la de poder tomar todos los whiskys y cigarrillos que se le antojaran.
Más información sobre la muerte de Clark Gable, aquí.
Vídeo del funeral, aquí.
oct
Manuel Alexandre, in memoriam
Si hablar del cine clásico estadounidense me resulta difícil -hay tanto por ver, tantas películas que creo que no me dará tiempo a descubrir, tantos actores de los que olvido los nombres, tantas actrices que aún no me han enseñado sus encantos-, no os digo nada del cine clásico español: me considero un auténtico inepto. Por eso, lo único que puedo hacer ante la muerte de Manuel Alexandre es un refrito de los obituarios que han publicado los medios de comunicación. Desde mi ignorancia sólo puedo añadir lo que todo el mundo está comentando desde el martes: que parecía un hombre bueno en las formas y en el fondo, en su vida y en su trabajo; y que esa vocecilla tímida, siempre al borde del quebranto, fue su marca de fábrica en esta durísima profesión.
Humilde hasta las trancas, Manuel Alexandre afirmó alguna vez que, para triunfar como actor, “el azar es decisivo”. Nacido en Madrid el 11 de noviembre de 1917 (le quedaba poco, pues, para cumplir 93 años), debutó por casualidad en el Teatro Español de la capital española durante la Guerra Civil, cuando los miembros del cuadro artístico de la CNT le ofrecieron un papel. Luego supo escaquearse de los rigores franquistas y aparecer en películas como ‘Bienvenido, Mr. Marshall’ (1953), ‘Plácido’ (1961) o ‘Atraco a las tres’ (1962). Solía interpretar a personajes secundarios, pero su bondad y su buen hacer le convirtieron en un ser entrañable a ojos de los espectadores.
Esa imagen de abuelo prematuro se consolidó definitivamente a principios de los ochenta, cuando hizo de Don Matías en las películas del grupo infantil Parchís, destinadas a toda la familia. En la década de los 90 volvió a coincidir con sus amigos Agustín González y José Luis López Vázquez en la serie de televisión ‘Los ladrones van a la oficina’. Y, paralelamente, siempre tuvo un hueco para el teatro, su gran ilusión, según confesó semanas antes de morir.
En 2007 se retiró del cine con ‘¿Y tú quién eres?’, una película sobre el Alzheimer en la que de nuevo compartió reparto con José Luis López Vázquez, fallecido hace casi un año. Pero su último trabajo tuvo lugar en la televisión con ’20-N: Los últimos días de Franco’, donde encarnó al dictador con una asombrosa apariencia física y gestual. ¿Premios? Muchos: el del Círculo de Escritores Cinematográficos por ‘Tamaño natural’ (1979); el Pepe Isbert (1993); el Honorífico de la Unión de Actores; el Goya de Honor (2003); la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X (2009) y un largo etcétera. También habría que anotar la nominación al Goya al Mejor Actor por ‘Elsa y Fred’ (2006).
Descanse en paz, don Manuel.
Vía | Europa Press
sep
Tony Curtis o cómo vivir al límite y llegar hasta los 85
“Tenía que ir con cuidado allá donde estuviera por tres razones: porque era judío, porque era joven y porque era guapo. Eso me hizo nervioso, errático y paranoico, y aún lo sigo siendo. Siempre en guardia.”
Dice Anabel en el Facebook de Plumas de Caballo que, al enterarse de la muerte de Tony Curtis, ha pensado que esta semana no llegaba a todo. Y no va desencaminada. De hecho, llego con unas cuantas horas de retraso a publicar el post que sin duda merece este actor singular. Lo que no voy a hacer es repetir que la última semana de septiembre se ha cebado con las estrellas del cine clásico, o que las desgracias suelen venir acompañadas de varias amiguitas igual de simpáticas. Dejémoslo ahí porque parece que lo único que hago es llamar al mal tiempo.
A lo que íbamos: ha muerto Tony Curtis. Tenía 85 años. Es un milagro que haya celebrado tantos cumpleaños teniendo en cuenta lo que se ha metido entre pecho y espalda. Pero ahí seguía hace sólo unos meses, pidiendo una oportunidad a los productores para regresar a la gran pantalla. No se la han dado. Cualquiera se la jugaba con Curtis. En Hollywood hay demasiado cobarde, o demasiado dinero en juego. Muchos ni sabrán quién ha sido este hombre, aunque es de agradecer que todos los medios de comunicación le hayan dedicado tiempo en sus informativos. Me quedo con el fantástico retrato que ha hecho el corresponsal de Catalunya Informació en Washington, condensando la vida de Curtis en apenas 60 segundos, con una riqueza de vocabulario y un cariño por el mito espectaculares. Lamento no haber reconocido la voz del periodista.
Tony Curtis no nació como Tony Curtis. Se llamaba Bernard Schwartz. Tampoco fue rico desde la cuna. Sus padres eran emigrantes judíos. (Sobre)vivía en el Bronx de Nueva York junto a su hermano Julius. Tuvo una educación pésima y era constantemente maltratado en casa, por lo que buscaba refugio en los cines. Julius era el único a quien quería de corazón, pero murió en un accidente de tráfico cuando Bernard tenía 13 años. Aquello le golpeó de manera salvaje. Dejó atrás a sus violentos padres, se alejó de la mierda que impregnaba Nueva York y se alistó en los Marines. Cuando volvió, probó suerte en el teatro. Y entonces le sonrió la fortuna: un sobrino de David O. Selznick lo fichó para la Universal. Fue su billete de entrada a Hollywood. Ahora sí. Ahora ya era Tony Curtis.
sep
Mickey Rooney cumple 90 años
Aunque sea con algo de retraso -¡vaya semanita hemos pasado!- queremos sumarnos a las felicitaciones por el 90º cumpleaños de Joseph Yule Jr., muchísimo más conocido por su nombre artístico: Mickey Rooney. La ex estrella infantil de la Metro-Goldwyn-Mayer, el actor que compartió reparto con Judy Garland y el primer marido que tuvo Ava Gardner, ya es nonagenario. Vino al mundo el 23 de septiembre de 1920 en el barrio neoyorquino de Brooklyn. Y se puede decir que lleva toda la vida en el escenario, porque apenas tenía 15 meses cuando actuó por primera vez frente al público.
Mickey Rooney celebró su cumpleaños en Nueva York de la mejor manera posible: protagonizando un pequeño espectáculo teatral junto a su esposa, la actriz de 71 años Jan Rooney. Entre los invitados a la representación se encontraban Nathan Lane, Tony Bennett y Donald Trump. No faltó el correspondiente pastel con sus velitas encendidas. El presentador de televisión Regis Philbin, que también asistió a la gala, dijo lo siguiente: “Vi a Mickey en su apogeo cuando yo era un crío. Y el de esta noche ha vuelto a ser un gran show. Ha significado mucho para muchos de los presentes.”
La carrera artística de Mickey Rooney es tan extensa que los historiadores lo van a tener crudo para determinar si es el legítimo poseedor de un récord singular: el del único actor que ha salido en al menos una película durante diez décadas consecutivas. También debe ser uno de los actores con más películas en toda la historia, pues tiene en su haber más de 250 contando solamente los papeles acreditados. Y es que Rooney no para. Este año ha rodado cuatro películas y en 2011 ya tiene programado el estreno de ‘Night Club’, una comedia que estará protagonizada por su amigo y colega de generación Ernest Borgnine.
Vía | IMDb
ago
‘Los irreverentes hermanos Marx’ (1993)
Este blog de cine clásico tiene visitantes que son auténticas joyas. Entre ellos está mi amiga Bel, que el otro día me descubrió un vídeo del que tenía constancia porque sale citado en varias biografías de los hermanos Marx, pero que aún no había tenido la suerte de ver. Es el que encabeza este post: Groucho Marx en el programa de Bill Cosby, en 1973. Groucho ya había cumplido los 83 años pero seguía conservando una agudeza verbal inigualable y dejó estupefacto a Cosby, que por aquel entonces estaba en la cresta de la ola. A cada respuesta de Groucho le siguen las carcajadas y los aplausos del público; y es que es imposible contenerse ante frases como: “Fumar un puro es un buen truco para un cómico… suponiendo que usted lo sea.” Las sucesivas caras de sorpresa de Cosby, que lucha inútilmente por mantenerse serio, lo dicen todo.
El vídeo es un fragmento del documental ‘The Unknown Marx Brothers’, que se ha traducido en España como ‘Los irreverentes hermanos Marx’. Tras una pequeña búsqueda, Internet ha obrado el milagro y he podido verlo de cabo a rabo. Son 125 minutos en los que se repasa la trayectoria vital y profesional de los Marx -centrándose, lógicamente, en Chico, Harpo y Groucho- y haciendo especial hincapié en las imágenes de los actores que hasta la fecha (1993) habían permanecido ocultas. Fue la primera película dirigida por David Leaf, que luego estrenaría documentales sobre Dean Martin, Frank Sinatra, Peter Sellers o James Brown. El de los Marx está narrado -en su versión original- por el gran Leslie Nielsen.
El relato arranca con el nacimiento mismo de los Marx -se recuerda que antes de Chico nació una niña que falleció a los pocos días- y explica la infancia de las futuras estrellas del cine en uno de los barrios más conflictivos de Nueva York. Empujados por el inquebrantable ánimo de mamá Minnie, dejaron el colegio para ser actores de vodevil y recorrieron el país de costa a costa hasta terminar en la ansiada Broadway. Se casaron, tuvieron hijos, salieron en la radio y en la televisión, se codearon con mafiosos e intelectuales, tuvieron crisis emocionales y murieron más o menos felices, según a quién nos refiramos. Es difícil condensar la vida de una persona en poco más de dos horas de metraje, así que imaginad lo que supone condensar tres vidas. Pero David Leaf supera el reto con nota, satisfaciendo la curiosidad del marxista medio y enganchando a los neófitos.




(1 votos, Promedio: 4,00 de 5) 



(3 votos, Promedio: 4,33 de 5) 









