Reportajes
Mar
Ciclo Cara de Poker: ‘El destino también juega’ (1966)
Si en el primer capítulo de nuestro ciclo describimos las angustiosas timbas de ‘El hombre del brazo de oro’, ahora nos centramos en una película que es una gran partida de poker del primer al último minuto. ‘El destino también juega’ fue dirigida por Fielder Cook en 1966 a partir de un guión de Sidney Carroll y contó con un extraordinario reparto en el que figuraban curtidos rostros del western como Jason Robards, Charles Bickford o Paul Ford, y dos estrellas de primer nivel como Joanne Woodward y Henry Fonda.
El ritmo inicial de la película es trepidante. Vemos a Charles Bickford vestido de enterrador, conduciendo una diligencia fúnebre a toda velocidad por las Grandes Llanuras. De vez en cuando se detiene para recoger a otro hombre, lo sube al carro y prosiguen la marcha. Así hasta llegar a Laredo, donde descubrimos qué tienen estos hombres en común: los cinco son unos artistas en jugar al poker en Texas. Se reúnen una vez al año para desplumarse los unos a los otros mientras los borrachos del bar mantienen el alma en vilo.
Dado que es un western con mucha comedia, los estereotipos de cada jugador son divertidos. Henry Drummond (Robards) es el favorito, seguro de sí mismo, enérgico y nervioso. Benson Tropp, el enterrador Bickford, proyecta una imagen lúgubre reforzada por su misoginia. Otto Habershaw (Kevin McCarthy) es un cínico guaperas que aparenta tener sentimientos. Dennis Wilcox (Robert Middleton) es un gordo bravucón que defiende las reglas del Viejo Oeste. Y Jesse Buford (John Qualen), un tímido jugador que no se fía ni de su sombra.
Mar
Centenario de David Niven
Sé que tenemos pendiente un post sobre ‘La mujer del cuadro’ para cerrar el reportaje del centenario de Joan Bennett, pero las efemérides se nos agolpan en el calendario. Si el sábado recordábamos los 100 años del nacimiento de la actriz, este lunes tenemos que hacer lo propio con el actor David Niven. Le recordaréis por su cara de aristócrata granujilla, por ser el rival del inspector Clouseau en ‘La pantera rosa’, por su inconfundible bigote y por su acento británico. Pero, además, tras el actor había una persona muy interesante, con una vida más complicada de lo esperado y que pocas veces se mordía la lengua.
David Niven nació en Londres el 1 de marzo de 1910 y, aunque rodó algunas películas de poca importancia en su país natal, a los 24 años se trasladó a Hollywood para escalar hacia la cima del séptimo arte. En sus primeros filmes en Estados Unidos se limitó a ser un notable secundario de héroes como Errol Flynn, Ronald Colman o Gary Cooper, pero ya a finales de los treinta consiguió hacer sombra a Laurence Olivier en ‘Cumbres borrascosas’ o ser la pareja de Ginger Rogers en ‘Mamá a la fuerza’. Pero justo cuando su carrera parecía encarrilada, la Segunda Guerra Mundial iba a provocar un parón.
La guerra había estado presente en la vida de David Niven desde que era un crío, ya que su padre escocés fue teniente en la Primera Guerra Mundial y falleció durante la batalla de Gallipoli. Es de suponer que David sintió el impacto de su pérdida, pues ya tenía cinco años. Quizá espoleado por ello, cuando Inglaterra fue atacada por Hitler cogió el primer avión con destino Londres para ayudar en lo posible a la victoria de los aliados. Este hecho, lejos de frenar su carrera, le hizo ganarse el respeto de los americanos. Cuando regresó a Hollywood, en 1945, recibió la Orden del Mérito de los Legionarios y fue nombrado teniente por el mismísimo general Eisenhower.
Niven jamás olvidaría el horror que habían visto sus ojos, hasta el punto de que nunca habló de la guerra en público ni alardeó de sus hazañas. La razón es que, cuando fue a Inglaterra, unos amigos le encargaron que buscara las tumbas de sus hijos. Las encontró en el lugar previsto… junto a otras 27.000. Entonces Niven se dijo a sí mismo que tenía 27.000 razones por las cuales no debía contar nada.
Feb
Centenario de Joan Bennett
Este sábado 27 de febrero -el mismo día en que cumplen años Elizabeth Taylor (78) y Joanne Woodward (80)- celebramos el centenario del nacimiento de una de las grandes actrices del cine negro americano: Joan Bennett. Rubia -aunque la recordemos morena-, delgada, con un rostro ambiguo que denotaba inocencia y falsedad a partes iguales, Bennett supo encarnar con acierto tanto a damas de clase alta como a las vulgares prostitutas de los bajos fondos de Nueva York. Su registro iba más allá del ámbito gestual y poseía una voz que manejaba a su antojo según las exigencias del guión. Toda una estrella del cine clásico a la que vamos a dedicar dos posts: en el primero repasaremos su biografía y, en el segundo, analizaremos una de sus películas más destacadas, ‘La mujer del cuadro’ (1944).
Joan Geraldine Bennett nació en Palisades, New Jersey, en el seno de una exitosa familia de actores teatrales que se remontaba al siglo XVIII. No le faltó de nada en su infancia, ni a ella ni a sus hermanas mayores, una de las cuales -Constance- también se abriría paso en el cine. Joan estudió en importantes colegios de Manhattan y Connecticut para acabar su formación académica en Versalles. Todo un lujo.
Aunque sus padres la introdujeron desde muy pequeña en los círculos artísticos, Bennett no empezó a rodar películas regularmente hasta 1929. Para entonces tenía 19 años y ya se había casado y divorciado de su primer marido, un tal John Marion Fox, que le dio a su hija Diana. Su primer triunfo en la gran pantalla fue como actriz secundaria en ‘Bulldog Drummond’, protagonizada por Ronald Colman. Luego trabajó al lado de Spencer Tracy en ‘She wanted a millionaire’ (1932), donde ya figuró en el primer lugar de los créditos e incluso obligó a detener el rodaje durante seis meses al caerse de un caballo y romperse una pierna. Ese mismo año volvió a casarse, ahora con el guionista y productor Gene Markey; tuvieron otra hija pero el matrimonio tampoco funcionó y se separaron en 1937.
Tras el estreno de ‘Mujercitas’ (1933), donde solo Katharine Hepburn pudo eclipsarla, el productor independiente Walter Wanger se fijó en ella y le ofreció un contrato para mejorar su carrera. Efectivamente, la relación de Bennett con Wanger sería clave tanto dentro como fuera de la pantalla durante las siguientes tres décadas. Gracias a él pudo compartir reparto con Cary Grant en ‘Big brown eyes’ (1936) o participar en los clásicos ‘El hombre de la máscara de hierro’ (1939) y ‘El conde de Monte Cristo’ (1940). Además, Bennett se quedó a un paso de protagonizar ‘Lo que el viento se llevó’; su prueba de cámara impresionó a David O. Selznick, pero a última hora fue desposeída del papel por Vivien Leigh.
Feb
Ciclo Cara de Poker: ‘El hombre del brazo de oro’ (1955)
Abrimos un nuevo ciclo en Plumas de Caballo. Os recuerdo que por ahí anda el especial de Historia de los Oscars, que espero terminar antes de jubilarme (próximamente, el último capítulo de la gala de 1929). Pero aún nos quedan energías para dar el pistoletazo de salida a otra sección, dedicada fundamentalmente a las partidas de poker más interesantes del cine clásico. Bienvenidos pues a nuestro ciclo Cara de Poker.
La primera timba que vamos a desmenuzar es la que protagonizó Frank Sinatra en ‘El hombre del brazo de oro’, película de gran calidad dirigida por Otto Preminger en 1955 y que contó con dos actrices espectaculares en su reparto: Kim Novak y Eleanor Parker, además del entrañable Arnold Stang. Es una cinta sórdida, que trata el infierno de las drogas con la crudeza que permitía la censura de la época y en la que Sinatra encarna a Frankie Machine, un jugador dotado de una habilidad extraordinaria para desplumar a sus rivales, lo que le convierte en el arma favorita de quienes le explotan sin compasión a cambio de una dosis.
El local donde tienen lugar los juegos de poker -justo enfrente de la casa de Machine- es igualmente tétrico. Se accede por una puerta trasera, apenas hay iluminación y el humo de los cigarrillos genera una espesa niebla mientras el sudor empapa las camisas de los jugadores. Frankie, que ejerce de banquero, reta a uno o varios apostantes y les vacía los bolsillos poco a poco, sin prisa pero sin pausa, como si supiera en cada momento qué cartas de la baraja está repartiendo y cuáles tienen cada uno de sus oponentes. Finalmente, cuando a éstos ya no les queda ni el orgullo, la partida se da por acabada y Frankie recibe una pequeña cantidad de dinero por los servicios prestados.
La timba principal de ‘El hombre del brazo de oro’ enfrenta a Frankie con dos mafiosos de altos vuelos que creen que podrán hacer picadillo a ese flacucho banquero por muy bueno que sea manoseando la baraja. Y una vez más, Frankie parece salirse con la suya, venciendo con facilidad las primeras rondas, amasando una verdadera fortuna en un par de horas.
Feb
Kirk Douglas: “El infarto me hizo mejor persona”
Hace catorce años, cuando tenía 79, Kirk Douglas sufrió un infarto que dañó parte de su cerebro y le dejó, literalmente, sin habla. Tuvo que aprender a hablar otra vez desde cero, como si fuera un bebé. Al principio ni siquiera podía articular sonidos, pues tenía dormidos los músculos de la lengua, así como los labios y los dientes. Un grave problema que habría tumbado a muchos ancianos, pero no al bueno de Kirk, que se esforzó todo lo que pudo y, poco a poco, recuperó la capacidad de emitir palabras.
Como ya os hemos contado en otras ocasiones, Kirk Douglas tiene su propio MySpace, lugar donde hace unas horas ha recordado aquel fatídico episodio; pero lo ha hecho con optimismo, sin ponerse medallas ni hacer concesiones al melodrama. Douglas ha asegurado que el infarto le hizo “mejor persona” y que, desde entonces, valora mucho más esos pequeños dones que poseemos, como la facultad de hablar. Pase lo que pase, lo importante es seguir luchando: “Aún me sigue costando y hay momentos en los que quiero abandonar, pero lucho contra esos pensamientos.”
No descubrimos nada si decimos que Douglas es un ejemplo de superación y espíritu de sacrificio, así como de adaptación a las nuevas tecnologías (como lo son tanto o más que él aquellos que luchan desde el más absoluto anonimato). Pero es que, además, en esta etapa de su vida le ha dado por sincerarse, como si estuviera haciendo un repaso de aquellos hechos que le han marcado y quisiera dejar constancia de ello. Hace justo un año se subió a un escenario para protagonizar un monólogo de 90 minutos titulado ‘Antes de que olvide’, en el cual llegó a preguntarse a sí mismo si pudo hacer algo más para evitar que su hijo Eric (el hermano pequeño de Michael) falleciera prematuramente por culpa de las drogas.
Seguiremos pendientes de su blog, a ver qué nos cuenta la próxima vez. Hasta entonces, no me resisto a poneros en un enlace a esta curiosa foto del pasado Día de Acción de Gracias.
Vía | IMDb
Feb
El cine clásico de ‘Precious’
A estas alturas supongo que muchos de vosotros ya habréis visto ‘Precious’. Si no, deberíais reservar un par de horas el próximo fin de semana. Aunque solo sea por las tremendas interpretaciones de las actrices Mo’Nique y Gabby Sibide, merece la pena. No sé si peca de lacrimógena; los expertos dicen que sí, pero todavía no he leído a ninguno que proponga una solución alternativa para esta durísima historia. Es imperfecta, pero transmite autenticidad. En fin, que si el Oscar recae en alguna de las dos protagonistas o en la categoría de Mejor Guión Adaptado, no seré yo quien levante la mano para protestar (y eso que cualquiera de las otras nominadas -excepto la sobrevalorada ‘In the loop’- sería justa vencedora).
Pero no traemos ‘Precious’ a Plumas de Caballo para romper una lanza a su favor, sino para centrarnos en una escena de la película en la cual el cine clásico es el protagonista. Creo que no os voy a chafar nada relevante pero, por si acaso, os pongo el aviso de SPOILER.
Una noche, en la tétrica y pestilente vivienda donde le ha tocado crecer, Precious se interesa por una película en blanco y negro que dan por la tele (curiosamente, en versión original italiana). Adivinamos los rostros de Sophia Loren y Eleonora Brown en el film de Vittorio de Sica ‘Dos mujeres’ (’La ciociara’, 1960), que dejó para la historia tres detalles imborrables: el sube y baja del trasero de la Loren, que tropieza con las piedras del camino mientras es jaleada por los pasajeros de un tren en vía muerta; el Oscar que se llevó la propia Loren por encarnar a la inquebrantable Cesira; y la secuencia que Precious ve en su diminuta pantalla: la violación de Rosetta (Eleonora Brown) en una iglesia en ruinas.
Desconozco si esta referencia a ‘Dos mujeres’ aparece en el libro en el que se basa ‘Precious’. Pero, si no es así, es evidente que el director Lee Daniels escogió dicha escena con toda la intención del mundo. Precious ignora que está viendo una obra cumbre del neorrealismo italiano; a sus 17 años, apenas sabe leer y escribir. Sin embargo, se reconoce en el sufrimiento de Rosetta y lo vive como propio, de ahí su interés por el film. Daniels nos deja sin saber qué pasó en los minutos siguientes pero, haciendo un esfuerzo, podemos imaginar que Precious siguió ahí, clavada en el sofá, con el monstruo de su madre roncando, inspirándose en Rosetta para estirar un poco más la esperanza de cambiar de vida.
Sí, definitivamente hay que ver ‘Precious’. Y también ‘Dos mujeres’.
Feb
‘Lo que el viento se llevó’ aún es la película más taquillera de la historia
Si hay un tema que ha marcado a ‘Avatar’ desde antes de su estreno, ese ha sido el poderoso caballero Don Dinero. El presupuesto que manejó James Cameron para su faraónico proyecto en 3D ha rondado los 237 millones de dólares, que fueron rentabilizados en cuanto la película abandonó la sala de montaje. Nadie discute su superioridad mediática ni los increíbles efectos especiales que, probablemente, le otorgarán el Oscar el próximo 7 de marzo (menos mal que no ha sido nominada en la categoría de Mejor Guión Original). Pero cada vez éramos más los que sospechábamos que eso de que ‘Avatar’ es la película más taquillera de la historia del cine era una verdad a medias. La razón está clara: no cuesta lo mismo una entrada del año 2010 que una de 1948. Y menos aún cuando tenemos que pagar una propina por el 3D.
Ha sido el portal Box Office Modjo quien ha confirmado nuestras sospechas al elaborar una clasificación histórica de taquilla teniendo en cuenta la inflación, es decir, la subida de los precios en el transcurso de los años. Es cierto que el informe se limita a los resultados cosechados en la taquilla de Estados Unidos, pero se puede considerar fiable teniendo en cuenta que allí se reparte casi todo el pastel. Y no, ‘Avatar’ no es la película que más dinero se ha embolsado en la historia del séptimo arte. De hecho, no es la segunda, ni la tercera, ni la décima: ocupa el puesto número 26.
Me parece que ni Cameron ni nadie será capaz nunca de destronar a ‘Lo que el viento se llevó’, que según la clasificación de Box Office Modjo recaudó 199 millones de dólares de 1939, lo que al cambio son 1.485 millones (o sea, casi el triple que ‘Avatar’). No en vano el mítico film de la Metro-Goldwyn-Mayer vendió 202 millones de entradas (repetimos, ¡sólo en Estados Unidos!). La única capaz de hacerle un poquito de sombra es ‘La guerra de las galaxias’ (1977) con 1.309 millones recaudados (inflación mediante) y unas 178 millones de entradas.
Entre las 100 primeras películas hay 20 que se engloban en el cine clásico más estricto, el que va de la aparición del sonoro (finales de los veinte) a la pérdida de poder de los grandes estudios y el cambio en los sistemas de producción e interpretación (finales de los cincuenta). A parte de ‘Lo que el viento se llevó’ encontramos ‘Los diez mandamientos’ (puesto 5), ‘Ben-Hur’ (13), ‘Duelo al sol’ (89) o ‘La ventana indiscreta’ (92), e incluso hay sitio para tres títulos de la entrañable RKO: ‘Bambi’ (47), ‘Las campanas de Santa María’ (50) y ‘Los mejores años de nuestra vida’ (74). En el enlace de abajo tenéis la lista completa.
Vía | Box Office Modjo
Feb
Historia de los Oscars: 1929 (V)
MEJOR ACTRIZ: JANET GAYNOR, POR TRES PELÍCULAS: ‘AMANECER’, ‘EL SÉPTIMO CIELO’ Y ‘EL ÁNGEL DE LA CALLE’
Ni una, ni dos, sino tres, fueron las películas que encumbraron a Janet Gaynor como la Mejor Actriz de los Oscars de 1929. Un récord que nunca se ha vuelto a repetir en la historia de los premios de la Academia de Hollywood. Claro que, entonces, los Oscars no tenían ni la mitad de importancia que tienen actualmente. Según explicó la propia Gaynor, el día de la ceremonia se emocionó más por conocer en persona a Douglas Fairbanks que por recoger la estatuilla dorada (foto).
Antes de convertirse en una estrella del cine de rostro frágil y angelical, idónea para los intensos romances producidos por la Fox, Janet Gaynor -nacida Laura Augusta- trabajó como dependienta en una zapatería de Los Ángeles por 18 dólares a la semana. Tardó poco en verse seducida por las posibilidades que ofrecía la Meca del Cine y decidió probar suerte, con excelentes resultados: al cabo de un año la Fox ya se había dado cuenta de que tenía entre manos un diamante en bruto que le podía reportar grandes beneficios, y la convirtió en una de sus primeras espadas.
De las tres películas que le reportaron el Oscar, es ‘Amanecer’ la que ha pasado a la historia del cine por méritos propios. En la obra maestra de Murnau, Gaynor encarna a una humilde campesina que está a punto de ser asesinada por su marido antes de iniciar, junto a él, un emocionante camino hacia a la redención. Gaynor simboliza la pureza de espíritu y se muestra radiante de principio a fin. Curiosamente, los espectadores sólo se quejaron de su peluca rubia, ya que estaban acostumbrados a verla con su cabello moreno natural.
Feb
De Shelley Winters a Penélope Cruz
Este martes se han dado a conocer las nominaciones a la 82ª edición de los Oscars y, como era de esperar, los medios de comunicación españoles llevan toda la tarde cantando las excelencias de Penélope Cruz, que repite candidatura como Mejor Actriz de Reparto por ‘Nine’. La verdad es que todavía no he podido ver el nuevo musical de Rob Marshall, pero me temo que Pe lo va a tener muy difícil ante la contundente interpretación de Mo’Nique en ‘Precious’ o las guapas ejecutivas de ‘Up in the air’. Pero nunca se sabe. Se supone que la emoción se mantendrá hasta la noche del 7 de marzo, cuando se descubra el pastel en el teatro Kodak de Los Ángeles.
En el cine hay tantos gustos como colores, y en el caso de Penélope Cruz, la gente con la que hablo tiene opiniones encontradas acerca de su valía. Pero lo que nadie podrá discutir es el mérito de haber logrado dos nominaciones consecutivas al Oscar a la Mejor Actriz de Reparto, algo que solamente mejoran Thelma Ritter (4 seguidas) y Glenn Close (3).
¿Y qué pasará si Pe se alza con la estatuilla por ‘Nine’ igual que hizo el año pasado con ‘Vicky Cristina Barcelona’? Pues que igualará a Shelley Winters como la única actriz de la historia capaz de ganar dos Oscars en sus dos primeras nominaciones a esta categoría; con el valor añadido de que Penélope lo ganaría en dos años consecutivos, mientras que Shelley triunfó en 1959 y 1965 (por ahí anda también Dianne Wiest, pero ésta triunfó en su primera y en su tercera nominación).
Dic
Los que se fueron en 2009
Tener un blog de cine clásico significa estar al día de los obituarios de los periódicos. Es ley de vida; al cabo del año fallecen muchas personas, bastantes de ellas relacionadas con la edad dorada del séptimo arte. En Plumas de Caballo intentamos llevar la cuenta de todas, pero a la hora de hacer el resumen anual nos vemos obligados a escoger solo las más relevantes. He aquí las nueve leyendas que nos dijeron adiós en 2009. Y con este post nos despedimos hasta el año que viene. Que lo paséis bien en Nochevieja y que en 2010 podáis cumplir todos vuestros sueños. ¡Salud!























