Ciclo Cara de Poker
Mar
Ciclo Cara de Poker: ‘El golpe’ (1973)
Cumplimos ya nuestro cuarto capítulo dedicado a las partidas de poker más interesantes del cine clásico en Plumas de Caballo y no podíamos dejar pasar más tiempo para referirnos a ese peliculón llamado ‘El golpe’ (1973). Imposible resistirse al atractivo que desprenden tanto el guión de David S. Ward como la dirección de George Roy Hill y, por supuesto, la pareja formada por Paul Newman y Robert Redford. Una exquisitez se mire por donde se mire, con un diseño de producción magnífico y unas interpretaciones magistrales. A muchos directores del cine actual se les debería caer la cara de vergüenza.
Aunque la secuencia más importante de ‘El golpe’ tiene lugar en un local clandestino de Chicago en 1936, donde los dos apuestos timadores se van a cobrar una justa venganza con muchos ceros a la derecha, nosotros vamos a quedarnos con la escena de la partida de texas holdem poker que se desarrolla en un vagón de tren y en la que Paul Newman se come la pantalla.
El objetivo es empezar a desplumar -y, por tanto, herir en su orgullo- al mafioso Doyle Lonnegan (Robert Shaw), el cual pretende arrasar en esa timba y cambiar todas sus fichas y las de los demás jugadores por miles de dólares antes de llegar a la estación de Chicago. Pero un oportuno soborno permite a Henry Gondorff colarse en el vagón y retarlo. El recién llegado no es otro que un Paul Newman muy divertido, aparentemente borracho, agarrado a una botella y con ganas de marcha.
Ya en las primeras rondas consigue sacar de quicio a Lonnegan, que quiere rehacerse a toda costa y acaba apostando una cantidad enorme para recuperar todo lo perdido de una sola vez. Para que no falle nada, Lonnegan impone su propia baraja, con cartas marcadas. Pero Henry, en un alarde de previsión, ya sabía que su rival hacía trampas… y qué tipo de trampas. Así que le contrarresta con la misma moneda: cuando la cámara nos enseña que lleva el mejor juego de poker y una mano mejor que la de Lonnegan, no podemos sino rendirnos a sus encantos.
La escena -como toda la película, de una precisión extrema, con idas y venidas de compinches que giran la tuerca del guión una y otra vez- termina justo cuando el tren llega a Chicago. Y se redondea con la intervención de Johnny Hooker (Robert Redford), que nos deja atónitos cuando se vende a Lonnegan para traicionar a Henry. Pero no os engañéis. Nada es lo que parece en el mejor golpe de la historia del cine, avalado por 7 Oscars (entre ellos: Mejor Dirección, Mejor Guión Original, Mejor Película y Mejor Banda Sonora). Si aún no la habéis visto, ¿a qué estáis esperando?
Mar
Ciclo Cara de Poker: ‘El poker de la muerte’ (1968)
En nuestra tercera partida de poker en Plumas de Caballo vamos a hablar de una película un tanto atípica que produjo la Paramount en 1968 con el título original de ‘5 Card Stud‘. Aquí, como de costumbre, nos tomamos la licencia de traducirlo a nuestro antojo y lo bautizamos como ‘El poker de la muerte’; título bastante más explícito pero, en cualquier caso, acorde con la sinopsis del film.
Basada en una novela de Ray Gaulden que adaptó convenientemente Marguerite Roberts, ‘El poker de la muerte’ fue dirigida por Henry Hathaway. En aquella época ya era habitual que los equipos de rodaje de los nuevos westerns se trasladaran al desierto de Almería, pero Hathaway -un artesano cuyos métodos de trabajo habría elogiado John Ford- prefirió que las cámaras se instalaran donde realmente ocurría la acción: en Durango, un pueblo mexicano que había sido fundado por los primeros emigrantes vascos.
‘El poker de la muerte’ es una película bicéfala, pues son dos las estrellas que encabezan el reparto. En primer lugar tenemos a Dean Martin, un carismático jugador de poker que se gana la vida repartiendo las cartas… y quedándose las mejores manos. Nada que objetar salvo por el hecho de que todos los integrantes de la última partida en la que jugó empiezan a morir uno a uno mientras él huye sospechosamente a Denver, Colorado; según dice, para evitarse problemas y seguir probando fortuna. Martin cumple con su rol sin grandes alardes y acaricia nuestros oídos con ‘5 Card Stud’, la canción que da nombre a la película y que compuso Maurice Jarre.
Mar
Ciclo Cara de Poker: ‘El destino también juega’ (1966)
Si en el primer capítulo de nuestro ciclo describimos las angustiosas timbas de ‘El hombre del brazo de oro’, ahora nos centramos en una película que es una gran partida de poker del primer al último minuto. ‘El destino también juega’ fue dirigida por Fielder Cook en 1966 a partir de un guión de Sidney Carroll y contó con un extraordinario reparto en el que figuraban curtidos rostros del western como Jason Robards, Charles Bickford o Paul Ford, y dos estrellas de primer nivel como Joanne Woodward y Henry Fonda.
El ritmo inicial de la película es trepidante. Vemos a Charles Bickford vestido de enterrador, conduciendo una diligencia fúnebre a toda velocidad por las Grandes Llanuras. De vez en cuando se detiene para recoger a otro hombre, lo sube al carro y prosiguen la marcha. Así hasta llegar a Laredo, donde descubrimos qué tienen estos hombres en común: los cinco son unos artistas en jugar al poker en Texas. Se reúnen una vez al año para desplumarse los unos a los otros mientras los borrachos del bar mantienen el alma en vilo.
Dado que es un western con mucha comedia, los estereotipos de cada jugador son divertidos. Henry Drummond (Robards) es el favorito, seguro de sí mismo, enérgico y nervioso. Benson Tropp, el enterrador Bickford, proyecta una imagen lúgubre reforzada por su misoginia. Otto Habershaw (Kevin McCarthy) es un cínico guaperas que aparenta tener sentimientos. Dennis Wilcox (Robert Middleton) es un gordo bravucón que defiende las reglas del Viejo Oeste. Y Jesse Buford (John Qualen), un tímido jugador que no se fía ni de su sombra.
Feb
Ciclo Cara de Poker: ‘El hombre del brazo de oro’ (1955)
Abrimos un nuevo ciclo en Plumas de Caballo. Os recuerdo que por ahí anda el especial de Historia de los Oscars, que espero terminar antes de jubilarme (próximamente, el último capítulo de la gala de 1929). Pero aún nos quedan energías para dar el pistoletazo de salida a otra sección, dedicada fundamentalmente a las partidas de poker más interesantes del cine clásico. Bienvenidos pues a nuestro ciclo Cara de Poker.
La primera timba que vamos a desmenuzar es la que protagonizó Frank Sinatra en ‘El hombre del brazo de oro’, película de gran calidad dirigida por Otto Preminger en 1955 y que contó con dos actrices espectaculares en su reparto: Kim Novak y Eleanor Parker, además del entrañable Arnold Stang. Es una cinta sórdida, que trata el infierno de las drogas con la crudeza que permitía la censura de la época y en la que Sinatra encarna a Frankie Machine, un jugador dotado de una habilidad extraordinaria para desplumar a sus rivales, lo que le convierte en el arma favorita de quienes le explotan sin compasión a cambio de una dosis.
El local donde tienen lugar los juegos de poker -justo enfrente de la casa de Machine- es igualmente tétrico. Se accede por una puerta trasera, apenas hay iluminación y el humo de los cigarrillos genera una espesa niebla mientras el sudor empapa las camisas de los jugadores. Frankie, que ejerce de banquero, reta a uno o varios apostantes y les vacía los bolsillos poco a poco, sin prisa pero sin pausa, como si supiera en cada momento qué cartas de la baraja está repartiendo y cuáles tienen cada uno de sus oponentes. Finalmente, cuando a éstos ya no les queda ni el orgullo, la partida se da por acabada y Frankie recibe una pequeña cantidad de dinero por los servicios prestados.
La timba principal de ‘El hombre del brazo de oro’ enfrenta a Frankie con dos mafiosos de altos vuelos que creen que podrán hacer picadillo a ese flacucho banquero por muy bueno que sea manoseando la baraja. Y una vez más, Frankie parece salirse con la suya, venciendo con facilidad las primeras rondas, amasando una verdadera fortuna en un par de horas.




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