Clanes de cine
ene
Clanes de cine: los Carradine
Cuarto capítulo de la serie Clanes de cine en Plumas de Caballo. En esta ocasión nos detenemos en la familia Carradine, donde destacan sobre todo el precursor de la dinastía, John Carradine, y su hijo mayor, David, que todavía sigue en activo. De paso os recordamos que en anteriores posts hablamos de los Barrymore, los Fonda y los Farrow. Allá vamos.
John Carradine (el padre, 1906-1988)
Aunque nació en Nueva York en los albores del siglo XX, John Carradine debutó en la efervescente Nueva Orleans como actor teatral, después de haber hecho sus pinitos como escultor. Adoctrinado en la fe católica y dotado de una potente voz de barítono, John se alistó en el cine como diseñador de escenarios para el magnate Cecil B. DeMille y debutó en la gran pantalla en los años treinta. Capaz de encarnar a clásicos como Hamlet y a personajes de películas de terror, entre sus roles inolvidables figuran el pistolero Hartfield de La diligencia (1939), el temeroso Casy de Las uvas de la ira (1940, en la foto de arriba) y el mayor Cassius Starbuckle de El hombre que mató a Liberty Valance (1962).
David Carradine (el hijo, 1936-)
Nacido como John Arthur Carradine (suponemos que se rebautizó por motivos estrictamente artísticos), a nadie se le escapa el personaje que le hizo famoso en los años setenta: Kung Fu. La serie iba a ser interpretada por Bruce Lee, pero éste tenía rasgos demasiado asiáticos; así que los productores optaron por elegir a David, quien por otro lado no tenía ni idea de artes marciales. Sin embargo, Kung Fu le abrió los ojos y se hizo un experto en el tema, llegando a publicar un libro. Recientemente, le hemos visto como el Bill de Kill Bill, dirigida por Quentin Tarantino. Una de sus frases predilectas es: “Si no puedes ser el poeta, sé el poema.”
dic
Clanes de cine: los Farrow
Sólo tres miembros de la familia Farrow se han prodigado en el cine, pero de cada uno de ellos se podría escribir una biografía completa. Su historia se extiende desde principios del siglo XX hasta la actualidad y centra el tercer capítulo de la serie Clanes de cine que os ofrecemos periódicamente en Plumas de Caballo.
John Farrow (el padre, 1904-1963)
Curiosa vida la de papá Farrow. Nació en Sydney pero hizo carrera en la marina de los Estados Unidos. Cuando Hollywood le pidió asesoramiento para rodar un documental, Farrow se sintió hechizado por la magia del cine y se convirtió en guionista. En 1936, codirigió La fuga de Tarzán y se enamoró de la protagonista, Maureen O’Sullivan, con la que se casaría ese mismo año. Tras un brillante servicio como teniente durante la Segunda Guerra Mundial, John Farrow regresó a Los Ángeles para dirigir sus propias películas, siendo nominado al Oscar en 1942 por La isla de la gloria y obteniendo el galardón (compartido) por La vuelta al mundo en 80 días (1956). Luego se convirtió al Catolicismo y escribió una biografía del santo Tomás Moro, una historia de los Papas, un diccionario inglés-tahitiano y algunas novelas. ¡Casi nada!
Maureen O’Sullivan (la madre, 1911-1998)
Irlandesa de pura cepa, como demuestra su apellido, Maureen estudió en un convento de Londres y fue descubierta para el cine en París por un director de la Fox. En 1932 firmó el contrato de su vida (con la MGM) al convertirse en Jane, la chica de Tarzán Weissmuller, por seis películas. Nunca le gustó Chita; se refería a él como “ese mono hijo de puta”. A partir de los cuarenta bajó su ritmo de trabajo; papeles no le faltaban, pero quería pasar más tiempo con su marido John y sus ¡siete! hijos. Tras 20 años de viuda, se casó con un tal James Cushing e hizo un recordado papel en Hannah y sus hermanas (1986), dirigida por su entonces yerno, Woody Allen. Tras aparecer brevemente en algunos films televisivos de los noventa, se retiró a su casa de Arizona, donde falleció a la edad de 87 años.
nov
Clanes de cine: los Fonda
Tras dar buena cuenta de los Barrymore, el segundo capítulo de la serie Clanes de cine está dedicado a otra familia ilustre: los Fonda. Los archivos nos llevan hasta la Edad Media, pues las personas aquí citadas son de ascendencia genovesa. Los primeros Fonda llegaron a Estados Unidos en el siglo XVII, previo paso por los Países Bajos, y se establecieron en algún lugar del actual estado de Nueva York; hasta que unos indios mataron al patriarca, lo que motivó a la familia a emigrar a Nebraska hacia el año 1800. Y un siglo después, se inició la saga cinematográfica. Éste es el resultado…
Henry Fonda (el abuelo, 1905-1982)
Actor de un talento impresionante, con una triste mirada de ojos azules que el público descubrió con la llegada del cine en color. Rodó decenas de westerns, en los que se movía con aires felinos, y podía ser un ingenuo defensor de la justicia o el peor rufián que hayas conocido. Nominado tres veces al Oscar -la primera vez por su conmovedor rol de Tom Joad en Las uvas de la ira-, no se hizo con la estatuilla hasta el año de su muerte, gracias a En el estanque dorado, donde compartió reparto e hizo las paces con su hija Jane.
Jane Fonda (la hija, 1937- )
Los más jóvenes la conocimos como la reina del aerobic en los ochenta y la probadora oficial cremas antiarrugas. Antes de eso, ganó dos Oscar con Klute (1971) y El regreso (1978), y fue nominada en otras cinco ocasiones. Mantuvo una relación inestable con su padre de la que se redimió en el último momento. También en la gran pantalla encarnó a mujeres sentimentalmente inestables, amén de enseñar gran parte de su delgado cuerpo en Barbarella, la Venus del espacio. En la actualidad está semirretirada, pero de vez en cuando se deja caer en comedias románticas: hay que presumir de cutis.
nov
Clanes de cine: los Barrymore
Estrenamos nueva sección en Plumas de Caballo: Clanes de cine. Y es que hay bastantes actores modernos cuyos antepasados también probaron suerte en Hollywood; algunos, incluso, tenían más talento y obtuvieron mejores resultados. Otros no fueron nadie, pero la fama de sus hijos o nietos les ha hecho ganarse un lugar en la mitomanía ‘freak’ del séptimo arte.
Así pues, cada cierto tiempo repasaremos la historia de las familias que han perpetuado su presencia en el cine a través de sus descendientes. Os presentaremos uno a uno los integrantes de cada clan, para formar un sencillo árbol genealógico que os permita presumir delante de vuestros enemigos y decir que “la rubia de tal película es nieta de aquella morena de los años cuarenta que se lió con el hombre que siempre llevaba gabardina y bebía como un cosaco”. Bueno, algo así pero con nombres, apellidos y otros datos más exactos.
Hechas las presentaciones, es hora de hablar del primer clan cinéfilo: los Barrymore. Se trata de uno de los más longevos, pues tenemos que remontarnos al siglo XIX para encontrar al primero de sus miembros. Pero también es uno de los que permanece activo, gracias a la chica rubia que aparece en la foto de arriba y que no necesita presentación. Vamos allá…
















