Dic
‘Ultimátum a la Tierra’ (1951)
Queridos lectores; tengo miedo, pánico, al próximo 12 de diciembre. Es el día del ultimátum. El día de comprobar qué ha hecho la 20th Century Fox con uno de sus clásicos de la ciencia ficción: The day the Earth stood still. Sólo ver el trailer y a Keanu Reeves de protagonista, se me ponen los pelos como escarpias. Iré a ver este remake, no sea que me pierda algo bueno; pero, de momento, permitidme ser escéptico.
Acabo de revisar el original Ultimátum a la Tierra. No es perfecta. En aquella época, años 50, se rodaban películas de este tipo como churros. La fiebre por los extraterrestres, las nuevas posibilidades técnicas del cine y la necesidad de llenar las salas hasta los topes motivaban a las productoras a invertir pasta gansa (no en un gran y único proyecto, sino en muchos pequeños, para que los espectadores repitieran).
Partiendo de esta base, ¿qué diferencia Ultimátum a la Tierra del resto de su generación? Para empezar, la utilización de un contexto histórico real: Estados Unidos contra la Unión Soviética, guerra fría, amenaza nuclear, ¿extinción global? En éstas llega un alienígena con apariencia humana (y con sus mismas debilidades físicas), pero con una inteligencia mil veces superior. Y nos viene a proponer un trato, pero le recibimos con hostilidad y paranoia, como recibimos a los extraños / extranjeros.
Me gusta Ultimátum a la Tierra porque también ‘reciben’ los políticos, como se aprecia cuando el niño protagonista y Klaatu contemplan el monumento al presidente Lincoln. Klaatu dice: “Ésta es la clase de hombres que deberían regir los destinos de la Tierra. ¿Quién tiene ese poder intelectual ahora mismo?” La respuesta no es otro político, sino un científico con cara de Harpo. Son otros quienes deberían tomar ahora las riendas; sin embargo, viven en el ostracismo mientras los de siempre aplican la ley del más fuerte.
Ante ese mensaje (repito, en un contexto muy significativo), ante la humanidad que desprende Klaatu (sintiendo, incluso, la ira propia de nuestras bajas pasiones), ¿qué más da que al robot Gort se le vean los michelines? Mientras esperamos el ultimátum de Matrix Reeves, bueno será recordar estas palabras: “Klaatu barada nikto.” Por lo que pueda pasar.
Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.
Comentarios
La falta de ideas obliga a coger ideas de hace 57 años, de películas serie B, es decir de bajo presupuesto pero algunas que son obras de arte, y hacer versiones para adolescentes comedores compulsivos de palomitas. Sigo quedándome con la original y con la fría Patricia Neal dándole el mensaje “Klaatu barada nikto” a Gort. Y que más da que los efectos especiales se vean arcaicos, si lo importante es el film.
Si,es verdad,yo vi esta peli en Granada,cuando se estrenó(yo tenia 11 años) y me gustó,aunque al Robot se le doblara el traje de goma por las rodillas al volver a la nave
Primero, felicitaros por el blog que acabo de descubrir y estoy encantado. Lo segundo, expresar mi absoluta decepción al ver este remake (sobre todo después de haberme visualizado el original). Intentando hacerle un tributo a la pelicula antigua meten unas cosas con calzador en esta nueva que ya no tienen sentido…lástima, podría haber sido una gran película












Me ratifico…
No hay ideas. El cine está colapsado y, por lo que veo, no tiene visos de que esto cambie a mejor.
El cine con mayúsculas se ha hecho a lo largo del Siglo XX.