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Películas fantasmas (I): ‘Humor Risk’
El diario 20 minutos ha publicado esta semana un interesante reportaje sobre películas clásicas que nunca llegaron a realizarse. Y leyendo la nómina de directores, intérpretes y, sobre todo, la relación de historias que iban a contarnos, es una pena que no se llevaran a cabo. Si se me apareciera el genio de la lámpara y me dijera que podría convertir en realidad uno de esos films, me quedaría con el Napoleón que quiso rodar Stanley Kubrick en 1968, con más de 40.000 extras y con Jack Nicholson en la piel de emperador francés. Suena grandioso. Os dejo el enlace al artículo para que podáis escoger vuestra favorita.
Siendo fieles a las raíces de este blog, hemos de completar esa lista con dos obras inacabadas de los hermanos Marx. Dos películas que han pasado a la mitología de sus fans y de las que se conservan bocetos, fragmentos de guión e incluso algunas fotografías, pero ni un sólo centímetro de material filmado. Estamos hablando de Humor Risk y de Jirafas en ensalada de lomos de caballo, a la que ya nos referimos en un post sobre Salvador Dalí.
A principios de los años veinte, los Marx trabajaban a toda máquina en el teatro, pero cada vez estaba más claro que el cine iba a ser el maná de los espectáculos. Groucho y sus hermanos se pusieron en contacto con algunos estudios de Hollywood que se mostraron reacios a financiar sus locuras en versión celuloide. Así que fueron ellos mismos quienes pusieron la mayor parte del dinero que costaba rodar una película decente: 7.000 dólares. Un modesto grupo de productores, entre los que se hallaba el famoso guionista Jo Swerling, contribuyó a engordar el presupuesto.
La película se llamó Humor Risk (algo así como Riesgos del humor) y pretendía ser una parodia del cine mudo. Se rodó en Fort Lee, Nueva Jersey, entre 1920 y 1921, y según escribió Groucho en sus memorias, era una locura de principio a fin: “Rodamos dos bobinas que no tenían ningún sentido. Pero no se trataba de que tuvieran sentido, sino de que fueran divertidas.”
¿Lo eran? A juicio del propio Groucho, no, tampoco. Harpo, que era quien mejor se defendía ante la falta de sonido, abría la película ataviado con un sombrero de copa y tirándose por un tobogán para aterrizar en una mina de carbón. Groucho cerraba el film con una gran bola de preso encadenada a su tobillo. Entre ambas escenas había una historia de amor y números de cabaret, además de algunas gracias italianas de Chico. Nada más se sabe, salvo que estuvo dirigida por un tal Richard Smith y que salían dos chicas que después trabajarían con Harold Lloyd: Jobyna Ralston y Mildred Davies, futura esposa del actor. Arriba tenéis una foto de familia.
Humor Risk llegó a ser exhibida para unos pocos afortunados en una sesión matinal de un cine del Bronx. El resultado fue catastrófico: el público no prestó atención a la pantalla salvo para silbar o abuchear los gags de los protagonistas. Los Marx creyeron que aquel experimento podría arruinar su reputación, por ello quemaron los fotogramas originales. Dicen que uno de los productores guardó una copia en un armario durante años, pero que los historiadores que fueron a buscarla se la encontraron hecha añicos. Pero no perdemos la esperanza de que algún día aparezca otra copia llena de polvo en el desván que nos enseñe el primer intento cinematográfico de los hermanos Marx.
Próximamente, el segundo capítulo.
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Interesante.