14
nov

‘El fantasma y la señora Muir’ (1947)

Rex Harrison y Gene Tierney

A veces cuesta explicar una película sin desvelar el final, porque es ahí donde convergen todas las emociones que arrastramos desde los primeros fotogramas. La historia puede comenzar siendo anodina, simple o recurrente; pero ir convenciéndonos mientras avanza y, en el último instante, sacudirnos un ‘coup de grâce’ tan perfecto que anula toda capacidad de réplica y obliga a replantearnos los prejuicios con los que nos habíamos sentado frente a la pantalla. El fantasma y la señora Muir es una de esas películas.

Lucy Muir es una joven viuda que se traslada con su hija y su criada a un caserón de la costa británica. Aunque es avisada de que allí habita el fantasma de su antiguo dueño, el capitán Gregg, la señora Muir prefiere plantarle cara y convivir con este espíritu, que termina aceptando su presencia.

Así, la primera fase de la película es casi una ‘screwball’, con diálogos subidos de tono para la época y comentarios sarcásticos entre el rudo capitán y la delicada inquilina. Pero luego el tono general cambia por completo, pasando de una tópica comedia romántica a un drama en toda regla con un final políticamente incorrecto. Porque el capitán Gregg -Rex Harrison entre las sombras- no es sólo un lobo de mar; ahora que está muerto sabe cuál es el sentido de la vida e intenta hacérselo comprender a Lucy, pero ella en el fondo piensa que sólo es un fantasma celoso y bravucón. Lucy sigue a su cabeza, no a su corazón, y paga un alto precio por ello.

En este paso gradual de la comedia al drama tuvieron mucho que ver el productor de la película, Daniel F. Zanuck, y el director, Joseph L. Mankiewicz. Quizá imbuidos por la nostálgica belleza de Gene Tierney o por la impotencia que supone un amor de ultratumba, decidieron que aquella historia sólo podía terminar entre la niebla, bajo los acordes de Bernard Herrmann. Y así fue.

Lo mejor: El final, por si no había quedado claro ya, y antes de eso, la despedida del capitán Gregg al recibir el rechazo de ‘Lucía’.
Lo peor: El intento de remake que quisieron hacer en los noventa con Sean Connery y Michelle Pfeiffer; menos mal que lo descartaron.
La frase: “A veces, estar vivo es un gran incoveniente” (Capitán Gregg = Rex Harrison).
Calificación: 10

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