19
feb

Kathryn Grayson ha muerto

Kathryn Grayson

Nueva estrella del cine clásico de la que nos tenemos que despedir: Kathryn Grayson. Ha fallecido a los 88 años en Los Ángeles por causas naturales, según informa la prensa estadounidense. Fue un rostro habitual en los musicales de la Metro en los años cuarenta y cincuenta. Es momento de que en Plumas de Caballo le rindamos un pequeño homenaje en forma de post.

El sueño de Zelma Kathryn Elisabeth Hedrick era ser cantante de ópera. Y la verdad es que tenía unas cuerdas vocales fabulosas. Por eso, cuando tenía 15 años, sus padres aceptaron mudarse con ella de Carolina del Norte a Los Ángeles, con la esperanza de hallar el camino al éxito. Pero es poco probable que Kathryn adivinara lo que iba a suceder: triunfaría, sí, pero no en los grandes teatros de ópera, sino en las pantallas de cine de Hollywood.

En 1941, un caza talentos de la Metro la escuchó por casualidad en la radio y se dijo que tenía una voz perfecta para el cine musical. Kathryn recibió una oferta para unirse a la productora de Louis B. Mayer y la aceptó de inmediato. El problema es que con esa firma perdió casi todas las opciones de dedicarse a la ópera; cuando le ofrecieron cantar en el Metropolitan, el señor Mayer en persona se lo prohibió para no dañar su imagen de actriz. El motivo puede parecer poco convincente, pero la verdad es que en aquella época eran los grandes estudios quienes tenían la sartén por el mango.

El mismo año que dio el salto al cine, Kathryn se casó con un actor bastante discreto llamado John Shelton, del que se divorciaría en 1946. Para entonces, Kathryn ya había rodado su primer gran éxito como actriz: el musical ‘Levando anclas’, donde compartió luminarias con dos pesos pesados del género como Frank Sinatra y Gene Kelly. En 1947 se casó por segunda y última vez, ahora con un barítono de clubes nocturnos -Johnny Johnston- con el que sólo duró cuatro años pero el cual le dio a su única hija.

Afianzada en la soltería, Kathryn tuvo su época dorada en la década de los cincuenta gracias, fundamentalmente, a dos películas. En primer lugar, ‘Magnolia’ (1951), donde encarnó a la protagonista -a pesar de que los aplausos se los llevó el ciclón Ava Gardner. Y, en segundo lugar, ‘Kiss me Kate’, una comedia basada en ‘La fierecilla domada’ de Shakespeare en la que compartió reparto con Howard Keel (por cierto, tanto estas dos películas como ‘Levando anclas’ fueron dirigidas por George Sidney). Por otro lado, se dice que en ese periodo Kathryn engordó el número de conquistas fugaces del incalificable Howard Hugues.

Tras quedar liberada por fin del yugo de la MGM, Grayson rodó una película al servicio de la Paramount (‘El rey vagabundo’, 1956). Fue la última vez que la vimos en la gran pantalla. A partir de entonces se limitó a ofrecer actuaciones musicales en sitios como Las Vegas, donde se reunía con Howard Keel y otros ex compañeros de Hollywood. A finales de los ochenta, con casi 70 años, apareció en tres episodios de ‘Se ha escrito un crimen’. En 1996 rechazó ser la protagonista de ‘Las manías de mamá’ (su papel se lo quedó Debbie Reynolds, que fue nominada al Globo de Oro). Desde entonces lo único que se ha sabido de Kathryn Grayson es que daba clases particulares de canto. Hasta hoy. Descanse en paz.

Vía | EFE

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