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‘Ava Gardner, una diosa con pies de barro’
Lee Server es uno de los biógrafos más importantes del cine clásico. Algún día hablaremos con detalle de su extraordinario relato sobre Robert Mitchum, elegido mejor libro del año por Los Angeles Times en 2001. Cinco años después, Server publicó la biografía de otra estrella de Hollywood que respondía a los cánones de rebeldía, libertad y escándalo; una actriz cuyo nombre de tres letras doblaba las rodillas de los más machos.
Me gustó más la biografía de Mitchum que Ava Gardner, una diosa con pies de barro, pero quizá influya que también me gustan más las películas de él que las de ella. Sin embargo, Server vuelve a realizar un trabajo excelente al documentar todo el proceso que convirtió a Ava en objeto de adoración.
Apoyado en los testimonios de excompañeros de clase, vecinos y familiares, la narración consigue situarnos en los polvorientos campos de Carolina del Norte donde Ava creció, corriendo descalza por los caminos y cincelando su carácter indomable. De ahí pasamos a una simple fotografía en un escaparate, al distraído hombre que la vio allí y se dijo que esa chica merecía una oportunidad en el cine, a la inseguridad de los comienzos y a su boda con un chico tan feo como simpático: Mickey Rooney.
Luego asistimos al despertar de Ava, diva al instante, amante insaciable, capaz de sacar de quicio a Hugues, a Sinatra y hasta a un torero español con el que pasó varias noches encerrada en hoteles de aquí y de allá. La Ava que sintió miedo de envejecer, de ser libre, la de Madrid, Sevilla y los gitanos, la que ganó con todo merecimiento el apelativo de ’sex symbol’. Todas, aquí reunidas.
Por ponerle una pega, el autor se centra menos en su filmografía que en el caso de Mitchum. Pero se le perdona. ¿De quién estará escribiendo Server ahora?
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