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Mae West quería ir a la cárcel
El 19 de abril de 1927, Mae West fue arrestada por exhibicionismo público. La provocativa actriz neoyorquina fue acusada de “corromper la moral de la juventud” y se le impuso una condena de diez días de cárcel, de los que sólo cumplió ocho por buen comportamiento. En ese periodo cenó con el director de la prisión y su esposa y declaró a la prensa que seguía llevando ropa interior de seda, así que todos tranquilos.
Pero hay una duda que ha permanecido siempre en el aire: una estrella de Broadway como West, ¿por qué no pagó la multa y regresó a casa taconeando a paso ligero? La biógrafa Charlotte Chandler arroja luz al respecto en un libro que acaba de publicarse bajo el título de She always knew how. Y el motivo es que Mae realmente quería pasar un tiempo entre rejas para saber qué se sentía; una especie de trabajo de campo. Por lo tanto, su fechoría habría sido premeditada.
Chandler cita a West en estos términos: “Me dijeron que si pagaba la fianza podría salir de la cárcel, pero decidí que sería más interesante cumplir la condena. Siempre me fascinaron las prisiones y las instituciones psiquiátricas… ¡No iba a privarme de la experiencia! Fueron diez días muy valiosos, me los tomé como unas vacaciones de trabajo.”
Pasado el incidente, regresó al teatro; y pocos años después dio el salto al cine para poner en aprietos a un tal Cary Grant. Pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.
Vía | IMDb
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