Los fotogramas

He aquí un pequeño resumen de las imágenes escogidas para los fotogramas de la cabecera del blog. Se han quedado muchos intérpretes míticos en el tintero, pero no había sitio para todos. Quizá, en futuros diseños.

1. No necesita presentación: es Marilyn Monroe. Guste o no, causó una revolución en el cine y la cultura de los cincuenta. Merecía un hueco.

2. Marlon Brando como Vito Corleone en El padrino (1972), de Francis Ford Coppola. Según los entendidos, la mejor película de la historia del cine. No seré yo quien les contradiga.

3. Henry Fonda y Jane Darwell en Las uvas de la ira (1940), de John Ford. Un reatro sincero, emotivo y con una tremenda fuerza visual sobre la Gran Depresión estadounidense.

4. La euforia musical de Gene Kelly en Cantando bajo la lluvia (1952), de Stanley Donen.

5. El diabólico predicador Robert Mitchum, alias Harry Powell, en La noche del cazador (1955), de Charles Laughton. Film original, gótico, onírico y, finalmente, incomprendido.

6. Los hermanos Marx en Una noche en la ópera (1935), de Sam Wood. La MGM ya les había domesticado, pero ellos seguían pidiendo huevos duros desde el camarote.

7. Gene Tierney soplando la nariz de Cornel Wide en Que el cielo la juzgue (1945), de John M. Stahl. No os fiéis de su cara angelical: ahogó a un niño minusválido y se provocó un aborto. Todo por amor.

8. John Wayne otea el horizonte en Centauros del desierto (1956), de John Ford. El penúltimo gran western de la pareja antes de El hombre que mató a Liberty Valance.

9. Robert de Niro en El cazador (1978), de Michael Cimino. Con la escopeta a punto. Mientras, Christopher Walken jugaba a la ruleta rusa.

10. Spencer Tracy y Katharine Hepburn en una de las nueve películas que rodaron juntos. 27 años de romance en la sombra dan para mucho.

11. Rita Hayworth y Glenn Ford en Gilda (1946), de Charles Vidor. A bofetada limpia.

12. James Stewart en La ventana indiscreta (1956), de Alfred Hitchcock. Espiar a tus vecinos puede tener consecuencias insospechadas.

13. Cary Grant y Grace Kelly en otra de Hitchcock: Atrapa a un ladrón (1955). Ella acababa de preguntarle qué quería para comer: muslo o pechuga.

14. Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes (1961), de Blake Edwards. El rostro perfecto para lucir las joyas de Tiffany’s.