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Fallecen el director Claude Chabrol y el actor Kevin McCarthy
Duro fin de semana para los amantes del cine clásico. En apenas 24 horas hemos perdido al director francés Claude Chabrol, uno de los padres de la Nouvelle Vague, y al actor estadounidense Kevin McCarthy, nominado al Oscar y ganador del Globo de Oro por ‘Muerte de un viajante’ (1951), aunque fuera más conocido por ser el protagonista de la primera versión de ‘La invasión de los ladrones de cuerpos’ (1956). Sirva este post como homenaje a ambos.
Aunque algunos medios se han empeñado en afirmar que con Claude Chabrol desaparecía la última llama de la Nouvelle Vague, los lectores de este blog sabéis de sobra que no es así. No en vano en las últimas semanas hemos hablado bastante de Jean-Luc Godard y su Oscar honorífico. Además, todavía resiste con vida Jacques Rivette. Me gustaría saber a cuántas estrellas del cine clásico vivas dan por muertas los periódicos y televisiones generalistas. Pero, en fin, no estamos aquí para criticar la labor de los medios, sino para repasar brevemente la trayectoria filmográfica del cineasta galo.
Claude Chabrol nació en París el 24 de junio de 1930, por lo que tenía 80 años. Efectivamente, fue uno de los impulsores de la Nouvelle Vague en los cincuenta al trabar amistad con Truffaut o Rohmer. A su gran pasión por el cine -llegó a habilitar un garaje como sala de proyección durante la Segunda Guerra Mundial- se le unía un enorme interés por la literatura y el teatro francés. Mientras estuvo en ‘Cahiers du cinéma’ analizó concienzudamente la obra de Alfred Hitchcock y tomó referencias suyas, pero haciendo hincapié en que, para él, “la construcción narrativa es más importante que la intriga”.
En muchas de sus obras Chabrol deja entrever un fino y ácido sentido del humor con el que retrata sin miramientos a la alta burguesía francesa. Algunas de sus mejores películas son ‘El bello Sergio’ (1958), ‘La mujer infiel’ (1968) o ‘El carnicero’ (1970). Con ‘Los primos’ (1959) ganó el Oso de Oro del Festival de Berlín y con ‘No va más’ (1997) se llevó la Concha de Oro del Festival de San Sebastián. Sin embargo, nunca fue profeta en su tierra, puesto que ninguna de sus películas triunfó en Cannes ni en los premios César. Solía decir que vivimos en una era “donde las pizzas llegan antes que la policía”, se declaraba “comunista”, había estado casado dos veces y deja a dos hijos que se ganan el pan con el cine: el actor Thomas Chabrol y el compositor Matthieu Chabrol.
Por lo que respecta a Kevin McCarthy, ha muerto de una neumonía en su casa de Massachusetts a la edad de 96 años. Para el recuerdo deja una escena: su agónica carrera entre el tráfico mientras anuncia a los cuatro vientos que los recién llegados “no son humanos, son los siguientes”. Ocurre, por supuesto, en ‘La invasión de los ladrones de cuerpos’ de Don Siegel, film que ha pasado a la historia del cine tanto por su calidad (es una de las diez mejores cintas de ciencia ficción de todos los tiempos según el American Film Institute) como por ser una metáfora de la caza de brujas que se practicaba en Hollywood por aquel entonces.
Pero no fueron los ladrones de cuerpos quienes acercaron la gloria del Oscar a McCarthy, sino una película que protagonizó cinco años antes: ‘Muerte de un viajante’, adaptación de la famosa obra de teatro de Arthur Miller. McCarthy sólo pudo saborear la nominación en la categoría de Mejor Actor de Reparto, pero se quitó la espina con el Globo de Oro que se llevó como Actor Revelación. A partir de la década de los sesenta se centró en la radio y la televisión, pero aún hoy seguía rodando películas de vez en cuando (la última de ellas se titula ‘Drawback’).
Así pues, dos figuras muy distintas las que nos han dejado este fin de semana. Esperemos tardar mucho en volver a tener que escribir un post de estas características, pese al precario estado de salud en el que se encuentra Zsa Zsa Gabor. Descansen en paz Claude Chabrol y Kevin McCarthy.
Vía | Estamos Rodando (I y II)
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Comentarios
Recuerdo cómo de pequeña en televisión me impresionó La invasión de los ladrones de cuerpos. Quedó para siempre en mi memoria como ‘la película esa de las vainas’. Me angustió muchísimo y en parte gracias a la desesperación de Kevin intentando que su chica no se duerma, corriendo, descubriendo cómo las personas que conoce acaban sustituidas por esos dobles que salen de esas enormes vainas. Años más tarde supe algo más de Siegel (aunque aún me queda mucho por descubrir) y sobre todo de la interesante teoría sobre que esta película refleja el ambiente que se generó a partir de la famosa y triste Caza de Brujas (tema que me apasiona).
En cuanto a Chabrol, adiós al hombre que amaba el suspense, que diseccionaba a la burguesía, que disfrutaba de la buena comida y la buena vida… y que amaba con mayúsculas al cine.
Besos
Hildy
Con Chabrol perdemos una mirada lúcida y reveladora, el retrato infalible de las clases altas que, a modo de fábula, nos muestra la trastienda del estado del bienestar. El cine francés se queda un poco más huérfano, el cine europeo pierde a otro de los grandes, y a los cinéfilos de todo el mundo sólo nos queda el desconsuelo. Porque de Chabrol no hacen recambios.














kevin fué uno de los mejores amigos de montgomery clift en los últimos años de este.