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Píldoras de cine clásico (IX)
1. Tenía esta semana marcada en rojo en el calendario, y no es broma. Porque esta semana se ponía por fin a la venta -al menos en Estados Unidos- el ansiado DVD Edición Coleccionista de ‘La noche del cazador’, una de mis cinco películas favoritas de todos los tiempos. A partir de ahora estaré con la antena puesta para ver qué distribuidora se digna a traer el DVD a España… porque alguna habrá, ¿no? Que a mí no me duele pagar los gastos de envío; el problema es la diferencia de zona. A ver si al menos llega al Reino Unido. Y es que sólo con leer los extras del DVD se me hace la boca agua: dos horas y media de escenas fuera de cámara o eliminadas; documentales; una entrevista con el director de fotografía, Stanley Cortez; varios bocetos del autor de la novela, Davis Grubb; un libreto con un análisis de la película a cargo de Terrence Rafferty y Michael Sgrow; audiocomentarios… Lo dicho, una joya que The Criterion Collection vende por 31,96 dólares en su tienda oficial (39,96 dólares en Blu-ray). Como tarden en mucho en traerlo a este lado del charco, soy capaz de comprarme un reproductor multizona… ¡o de inventarlo!
2. Tengo que agradeceros a varios de vosotros (ya sabéis quiénes sois) que me hayáis enviado la noticia de la reedición de las memorias de Harpo Marx. Pero, como buen seguidor marxista que soy, ya las tengo. Me las regaló mi hermana hace unos años, en una edición que sacó Montesinos en 2001. Ahora es Seix Barral quien vuelve a poner a la venta ‘¡Harpo habla!’; y yo que me alegro, sobre todo por el bombo que le han dado (incluyendo un reportaje a toda página en ‘El País’). Harpo escribió el libro con la ayuda de Rowland Barber en 1961 y sus primeras palabras, traducidas por Paloma Villegas, son las siguientes: “No sé si mi vida ha sido un éxito o un fracaso. Pero como no tengo ninguna prisa en convertirme en una de las dos cosas y dejar de ser la otra, y puesto que me tomo simplemente las cosas tal como vienen, me sobra mucho tiempo para disfrutar de la vida. Lo que no soy ahora y no he sido nunca es una celebridad. No me paran desconocidos en la calle para pedirme autógrafos. La gente no me reconoce sin mi disfraz. El público nunca ha oído mi voz.” Y hasta aquí puedo leer, no sea que los amigos de la SGAE vengan a arrancarme unas plumillas. ¡Onk, onk!
3. Terminamos con un nuevo deceso, el de Marie Osborne. Ya, a mí tampoco me sonaba de nada, hasta que he leído su biografía y he concluido que merecía sobradamente una mención en este humilde blog de cine clásico. Su nombre real era Helen Alice Myres, y había nacido el 5 de noviembre de 1911 (¡hace 99 años!) en Denver, Colorado. A los 3 años fue elegida por Henry King para una escena de la película ‘The Maid of the Wind’ (1915) en la que, curiosamente, hizo de chico. King quedó tan contento con ella que le hizo protagonista de ‘Little Mary Sunshine’ (1916). La niña se hizo moderadamente popular y hasta se fabricaron muñecas con su rostro; pero la fama le duró poco. Antes de que llegara el cine sonoro, ya se había retirado. Volvió en los treinta y en los cuarenta, de forma esporádica, para secundar a Ginger Rogers, Deanna Durbin o Betty Hutton; y a partir de los cincuenta fue diseñadora de vestuario de películas como ‘Espartaco’, ‘Tal como éramos’ o ‘Cleopatra’. Enviudó de su segundo marido en 1975 y, desde entonces, vivía en San Clemente, California, donde murió el pasado 11 de noviembre. Descanse en paz.
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