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25 años sin oir el berrido de Tarzán

Hoy se cumplen 25 años de la muerte de Johnny Weismüller, el Tarzán más famoso de la historia del cine y atleta de primer nivel. Empezó a nadar por recomendación de su médico y se lo tomó tan en serio que ganó cinco medallas de oro en dos Juegos Olímpicos. Además, fue el primer ser humano capaz de nadar los 100 metros libres en menos de un minuto. Pero, proezas deportivas al margen, vamos a repasar su contribución al mundo del cine; la cual, tampoco nos engañemos, no fue más allá del rey de la selva.

Weismüller se ganaba la vida como modelo de bañadores y ropa interior cuando un guionista de la MGM se fijo en él y lo propuso para el rol de Tarzán; así fue su debut en el cine, allá por 1932, si bien antes ya había hecho algún cameo sin importancia. La película funcionó bien en taquilla, Johnny demostró tener química con Maureen ‘Jane’ O’Sullivan y la mona Chita, y por ello rodó otros cinco films para la MGM, siempre con el taparrabos en ristre. En los cuarenta protagonizó seis películas más, pero esta vez para la RKO, que lo fichó en 1942. En total se estima que Tarzán le reportó unas ganancias superiores a los dos millones de dólares.

De entre las anécdotas que se cuentan sobre Weismüller, la más curiosa es su defensa a capa y espada del personaje que le hizo famoso, hasta el punto de asegurar que el berrido de guerra era suyo y nada más que suyo, aunque se filtró que a su potente voz le habían añadido efectos de animales y otros estruendos. Por si acaso, O’Sullivan le echó un capote y siempre afirmó que el grito de Tarzán procedía exclusivamente de las cuerdas vocales y los pulmones del actor.

Otra anécdota, no demasiado creíble, es que Weismüller falleció el 20 de enero de 1984 convencido de que era Tarzán. Esto ya lo hemos escuchado otras veces, por ejemplo con Bela Lugosi y Drácula, así que lo cogemos con pinzas porque ya sabemos cómo se magnifican las leyendas cinéfilas. Lo que sí es cierto es que Weismüller murió tras sufrir bastantes problemas de salud y superar un total de cinco matrimonios, a cual más tortuoso (el segundo, con la actriz Lupe Vélez, fue la comidilla de Hollywood).

No sé si sois muy fans de Tarzán -el que suscribe no lo es en absoluto- pero al menos hay que reconocer la humildad de Weismüller al referirse a su carrera artística. Reconocía que quiso ser un aventurero al estilo de Douglas Fairbanks, pero que “no era un gran actor” y se sentía afortunado por haber ganado millones de dólares trepando a los árboles y diciendo aquello de: “Yo, Tarzán. Tú, Jane.” Es por ello, admitió Weismüller, que por encima de todo siempre se consideró un atleta.

Vía | El Mundo

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Comentarios

Creo que este grito esta inspirado en los antiguos jugadores del athetic, aquellos míticos leones!!
Que grandes recuerdos!! Aupa Tarzan!!

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