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jun

David Carradine, in memoriam

A estas horas todo el mundo sabe cuál es la noticia del día en el mundo del cine: la muerte de David Carradine. Por si hay algún despistado, recuerdo que ha sido encontrado en el interior de un armario de un hotel de Bangkok, con varias cuerdas atadas alrededor de su cuerpo, una de ellas en el cuello. Todo apunta al suicidio, pero tanto su familia como su agente aseguran que la policía baraja otras hipótesis. Sea como sea, es un episodio especialmente desagradable porque David está en la memoria colectiva de varias generaciones por la serie Kung Fu (1972).

No es que Carradine fuera un referente del cine clásico, pero me parecía injusto pasar por alto su pérdida en Plumas de Caballo. Además, en los sesenta hizo sus pinitos con algunos westerns de poca monta e incluso apareció en dos capítulos de La hora de Alfred Hitchcock, de los cuales no he hallado imágenes.

De casta le venía al galgo porque, como ya explicamos en su día, David era hijo de John Carradine, uno de esos secundarios que tanto amaba John Ford, que le reclutó para La diligencia (1939), Las uvas de la ira (1940) o El hombre que mató a Liberty Valance (1962).

Escenas de Kung Fu aparte, David Carradine deja un legado de más de 200 películas, entre cine y televisión. Los más jóvenes le recordarán por ser el reto final de Uma Thurman en Kill Bill, pero ojo, porque en los próximos meses se van a estrenar ¡nueve! películas más que contaron con su presencia. Y es que, ante todo, David era un currante. Descanse en paz.

Vía | Estamos Rodando

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