jul
El funeral de Rodolfo Valentino
He pasado la cena viendo el multitudinario funeral por el descanso eterno de Michael Jackson, que ha sido tan espectacular como se preveía, y me he acordado de esta imagen del entierro de Rodolfo Valentino, uno de los primeros galanes de Hollywood, cuyo deceso provocó un shock en Estados Unidos. Y eso que él era italiano, de Castellaneta.
Valentino murió en Nueva York, donde se encontraba para asistir al estreno de su última película (en el sentido literal de la expresión), El hijo del caíd. Se sabía que padecía problemas de salud relacionados con una úlcera, y dicen que la perforación de la misma fue lo que paró su corazón el 23 de agosto de 1926. (tenía 31 años). La noticia corrió como la pólvora por toda la ciudad y se calcula que más de 80.000 personas asistieron a su funeral. La policía tuvo que intervenir para evitar avalanchas, practicando un centenar de detenciones. (Nota: Sí, ya sé que es menos gente de la que fue a la presentación de Posturitas Ronaldo).
No terminó aquí el espectáculo, pues el ferétro fue transportado en ferrocarril de costa a costa para que Valentino fuera enterrado en Los Ángeles. (En aquella época los trenes tardaban lo mismo que ahora de Barcelona a Sabadell: una eternidad.) Y una vez allí, se desató de nuevo la histeria colectiva. Para más inri, aparecieron los dos grandes amores del actor, Pola Negri y Natacha Rambova, dispuestas a demostrar que cada una sabía llorar mejor que la otra.
La leyenda de Valentino continuó después de su muerte. Cada año, el día del fatídico aniversario, una misteriosa mujer vestida de negro aparecía al lado de su tumba para rendirle homenaje. Pola Negri aseguró que su ex amante se comunicaba con ella desde el más allá. Y otros testigos afirmaron ver al fantasma de Valentino vagando por su mansión. ¿Nos estará mirando ahora desde el cielo o el infierno, en compañía de Michael?
Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.















“En aquella época los trenes tardaban lo mismo que ahora de Barcelona a Sabadell: una eternidad”
JAJAJAJAJA…. Jo, me río por no llorar, pero qué tristemente cierto: anda que yo no habría jubilado el coche hace días si las cercanías de RENFE funcionaran como los dioses mandan.
Recuerdo hace años, coincidiendo con la estupenda serie “Hollywood” de Kevin Brownlow (que debería reemitirse ¡Ya!), que se emitieron un buen número de memorables películas de cine mudo, incluyendo joyas como “El viento” de Sjostrom o la muy disfrutable “El águila Negra”, que me abrió los ojos al encanto de Valentino, que sin duda es un mito a recuperar por las editoras de DVDeses