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George Sanders: morir en Castelldefels
“Querido mundo: Por si a alguien le interesa saberlo, ya he vivido bastante. Seguir viviendo sería un asco. Te dejo con tus conflictos, tu basura y tus cloacas sin fin. Con los mejores deseos. Sinceramente tuyo, George Sanders.”
El 25 de abril de 1972, George Sanders tenía que coger un avión desde Barcelona con destino París. Desde hacía tres días se hospedaba en el hotel Rey Don Jaime de Castelldefels, adonde había llegado procedente de Palma de Mallorca. Los tres días había desayunado tarde y se le había visto deambular borracho por los pasillos o los aledaños del hotel. Casi nadie había sido capaz de arrancarle una sola palabra. Se decía que el gigante Sanders (medía 1,92 metros), de 65 años, ganador del Oscar al mejor actor de reparto por Eva al desnudo (1950), buscaba un apartamento en la costa catalana; pero al mismo tiempo mostraba poco amor hacia todo aquello que lo rodeaba.
A las dos y media de la tarde de aquel fatídico martes, un empleado del hotel llamó a la habitación número 3 para avisar al señor Sanders de que, o se daba prisa, o perdería su vuelo a París. Al no haber respuesta, y dado el extraño comportamiento del actor durante su estancia, se optó por forzar la puerta. La estampa era propia de una película, y por la perfección del cuadro casi resultaba hermosa: George Sanders yacía desnudo sobre una alfombra, de lado, con una mano apoyada en el lateral de la cama. Sobre la mesita, una botella de whisky casi vacía y dos notas, una en inglés (la que encabeza el post) y otra en castellano: “Avisar a mi hermana. Hay suficiente dinero para pagar todo esto.”
¿Qué impulsó a Sanders a quitarse la vida ingiriendo una enorme cantidad de barbitúricos en una ciudad que solo los españoles -y no todos- serían capaces de situar en el mapa? Dicen que la clave estuvo unos días antes, cuando una mujer le convenció de que vendiera su amada casa de Mallorca. Tal vez se dio cuenta de la estupidez que había hecho, más aún si tenemos en cuenta que había estado casado cuatro veces (una con Zsa Zsa Gabor y otra con su hermana, Magda Gabor).
El caso es que, al enterarse de su muerte, el actor David Niven recordó que en 1937 Sanders le había manifestado su deseo de suicidarse cuando llegara a viejo. Y así lo hizo, 35 años después, con un Playboy en la maleta, unos cuantos miles de pesetas y dos frías, elegantes y altivas notas de despedida; como si en su adiós hubiera adoptado de nuevo el papel del cínico Addison DeWitt.
Vía | La Vanguardia
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Comentarios
Y tengo entendido que antes de ir a Castelldefels se alojó en el Hotel Santa Marta, de Blanes. ¡Un espléndido lugar que no quiso mancillar con su muerte!
Sanders fue muy personal siempre en sus películas y también lo fue a la hora de marchaste de este mundo. Yo he leído en algún lado que tomó tal decisión al diagnosticársele un cáncer. Y que quiso irse con dignidad y sin ser una carga para nadie. Da igual el motivo. Este caballero de la actuación seguirá siempre entre nosotros a través de sus genuinos personajes.
HAY UN PERSONAJE CINEMATOGRÁFICO QUE SE QUEDÓ GRABADO EN MI MENTE, SIEMPRE SUPE QUE ERA SANDERS VESTIDO DE SAN JORGE, HASTA HACE POCO SUPE QUE ESA PELÍCULA ES “ESCÁNDALO EN PARÍS” DE SIRK, EN DONDE SANDERS ERA VIDOCQ. COMO QUISIERA VOLVER A VER ESTE FILME Y VOLVER A DISFRUTAR DEL ARTE DE GEORGE.




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La nota a su hermana revelaba un lado más tierno del hombre “Queridísima Margoolinka, no te entristezcas. Sólo he adelantado lo inevitable unos pocos años”. Sanders era un hombre que había disfrutado de una salud de hierro casi toda su vida, y le aterrorizaba le pérdida de facultades que conlleva la edad. Además, desde la pérdida de su esposa Benita (viuda de Ronald Colman) y de su participación en un escándalo financiero que le dejó sin los ahorros de toda una vida, Sanders llevaba unos años en los que cada vez estaba más desmotivado y deprimido.
Sanders tuvo una infancia idílica en la Rusia de antes de la gran guerra. Sus padres, más que británicos, eran de ascendencia británica. La família perdió todas sus posesiones en la revolución del 17, y la adolescencia de George, no acostumbrado a la relativa penuria de su nueva vida en Inglaterra, fué como una ducha fría. Eso alimentó una personalidad -en aparencia- distante y cínica.
Sanders solía decir que su vocación era llegar a ser un jubilado. Se le conocía por su costumbre de siestear entre tomas y ser poco sociable. Lo cierto es que era sociable, pero no le gustaba ser sociable con todo el mundo, o por decreto. Sanders no era distante, simplemente, no le gustaba perder el tiempo.
Pese a la maestría con la que encarnaba a cínicos redomados y canallas de diverso pelaje, Sanders también era capaz de mostrar un lado sensible: incluso el trepa de Bel-Ami tiene un momento de debilidad al abandonar a la mujer que realmente ama; Lord Henry Wotton se horroriza de ver en el cadaver de Dorian Grey el resultado de sus cínicas enseñanzas; El colaboracionista de “This land is Mine”, en apariencia un triunfador, es un débil, y un cobarde lleno recomido por las dudas; EL frio marido de “Te querré siempre” en realidad tiene miedo ser herido si revela que es capaz de amar…
P.S.: En Can self-Styled Siren ha habido recientemente (y van a venir más) una serie de interesantes Posts relacionados con Sanders