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Leslie Nielsen no siempre tuvo gracia
“No hacer nada es muy difícil. Nunca sabes cuándo has terminado.”
Hoy ha muerto uno de esos actores que parecían eternos. Siempre están ahí, son como de la familia y, aunque nunca ganen un Oscar ni destaquen por sus cualidades dramáticas, terminan ganándose un trozo de nuestro corazoncito cinéfilo. Se nos ha ido Leslie Nielsen, el hombre del pelo blanco, uno de los máximos exponentes de la comedia surrealista de los últimos 30 años. Tenía 84 años y vivía en Florida. La causa directa de la muerte han sido las complicaciones derivadas de una grave neumonía.
Como casi todos los medios de comunicación se han centrado en la última etapa de su carrera (cosa lógica, por otra parte, ya que es donde se concentran sus éxitos de taquilla), en este post queremos repasar sus inicios en el mundo del cine, allá por la década de los cincuenta. Porque, efectivamente, aunque nos cueste creerlo, Leslie Nielsen fue joven, tuvo el pelo negro e intervino en algunas películas clásicas… Y no siempre de comediante.
Leslie William Nielsen nació en Regina, Canadá, el 11 de febrero de 1926. Su padre era un estricto y violento policía montado que le pegaba con frecuencia, lo mismo que a su madre. Un día, la familia entera se trasladó a una región cercana al Círculo Polar Ártico; el cambio no le sentó nada bien el joven Leslie, que enfermó de raquitismo. Esa enfermedad le dejó las piernas arqueadas, obligándole a andar de una forma un tanto curiosa por el resto de su vida. En fin, que la infancia de Leslie no fue lo que se dice feliz; sin embargo, el actor se refugió en el humor y supo sacar partido de sus duras experiencias.
A finales de los cuarenta, Nielsen trabó contacto con tío suyo llamado Jean Hersholt, actor de cine mudo ganador de dos Oscars Honoríficos. Fue él quien le metió en el cuerpo el gusanillo del cine, impulsándole a inscribirse en el Actor’s Studio junto a gente de la talla de Marlon Brando (Nielsen dijo que a su lado se sentía como “un paleto”). Y, tras unos cuantos años vagando por la recién estrenada televisión, logró sus primeros papeles en la gran pantalla con ‘Planeta prohibido’ (Fred M. Wilcox, 1956), ‘El rey vagabundo’ (Michael Curtiz, 1956) y ‘El sexo opuesto’ (David Miller, 1956). Luego batallaría con Glenn Ford en el drama ‘¡Rapto!’ (Alex Segal, 1956) y en el western ‘Furia en el valle’ (George Marshall, 1958), donde también salía Shirley MacLaine.
Parecía que Nielsen estaba a las puertas de triunfar en Hollywood; incluso optó al rol de Messala en ‘Ben-Hur’, que finalmente interpretó Stephen Boyd. Pero ahí se le acabó la buena racha. Los años sesenta fueron lánguidos y poco fructíferos, si exceptuamos alguna colaboración esporádica en ‘La hora de Alfred Hitchcock’. Tuvo un pequeño repunte en 1972, cuando encarnó al capitán del barco de ‘La aventura del Poseidón’, pero lo cierto es que, a finales de los setenta, muy poquitos se acordaban de él. ¡Cómo cambiaría todo a partir de los ochenta! Pero esa es otra historia y ya hay otros que se encargan de contarla.
Vía | Estamos Rodando
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¡Larga vida a Nielsen! Descanse en Paz.