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Los que se fueron en 2008
Dicen que 2008 ha sido un año especialmente cruel con las estrellas clásicas de Hollywood. La verdad es que no lo sé. Supongo que es ley de vida; se trata de gente octogenaria, en muchos casos poco preocupada por su salud. Es normal que la lista de bajas -si se me permite la frivolidad- vaya aumentando poco a poco. En total he contado una veintena de personas fallecidas relacionadas con el cine clásico. Nuestro recuerdo para todas ellas; pero, sin menospreciar a ninguna, he aquí las nueve leyendas que se nos fueron en este 2008 al que le quedan pocas horas para echar el telón.

Rafael Azcona (23 de marzo) – 81 años
Uno de los mejores guionistas de la historia del cine español. Nacido en Logroño en 1926, pasó de adaptar novelas como El pisito o El cochecito a crear historias propias inolvidables, como la que ideó para Luis García Berlanga en El verdugo. Más recientemente, ayudó a Fernando Trueba a ganar el Oscar de Belle Époque. La última ironía de Azcona, que siempre tuvo un gran sentido del humor, fue morir el Día de Resurrección.

Richard Widmark (24 de marzo) – 93 años
Debutó en el cine en 1947 con y enseguida heló la sangre del público al arrojar a una pobre mujer en silla de ruedas por las escaleras; fue en El beso de la muerte, donde encarnó al psicópata Tommy Udo y fue nominado al Oscar. A partir de ahí, su nombre se hizo un hueco en el star-system de Hollywood. Fue un magnífico canalla en los últimos grandes clásicos del cine negro y una comadreja en los westerns de la época del CinemaScope.

Jules Dassin (31 de marzo) – 97 años
Caprichos del destino, murió sólo una semana después que Widmark, al que dirigió en una de sus mejores películas: Noche en la ciudad, que incluía una espectacular escena de lucha grecorromana. Hijo de judíos rusos y ferviente admirador del comunismo, tuvo que abandonar Estados Unidos en los cincuenta. Desde entonces vivió a caballo entre Francia y Grecia, y hasta Hollywood se rindió ante él cuando rodó Rififi y Nunca en domingo.

Charlton Heston (5 de abril) – 84 años
El actor especialista en interpretar a personajes más grandes que la vida (el Cid, Miguel Ángel, Richelieu, Moisés) nos dejaba recién empezada la primavera. Carácter rudo dentro y fuera de la pantalla, con esa cara imperturbable que amenazaba con sacarte los dientes a la primera protesta. Su apoyo a JFK y la igualdad racial se diluyó con la edad, cuando prefirió ponerse del lado de los homófobos y las armas. Pero el primer gran cine de ciencia-ficción no se entiende sin él.

Sydney Pollack (26 de mayo) – 73 años
Pollack falleció ‘joven’ por culpa de un cáncer que se lo llevó cuando todavía trabajaba a destajo en Hollywood (no llegó a ver el estreno de su última película como actor). Tras saltar a la fama a finales de los setenta con Danzad, danzad, malditos, disfrazó de mujer a Dustin Hoffman en Tootsie y se llevó el Oscar al mejor director y a la mejor película por Memorias de África. Este mismo año fue candidato a la estatuilla por participar en la producción de Michael Clayton.

Mel Ferrer (2 de junio) – 90 años
Cuando murió, se le recordó sobre todo por haber sido el marido de Audrey Hepburn durante 14 años. Fue un poco injusto olvidarse de su filmografía, aunque es verdad que en este sentido siempre estuvo a la sombra de su esposa (¿y quién no?) La aventurera Scaramouche, la empalagosa Lili y las gigantescas Guerra y paz, El día más largo y La caída del Imperio Romano corroboran que Mel Ferrer fue algo más que un marido con suerte.

Cyd Charisse (17 de junio) – 87 años
A esta mujer había que mirarla directamente a las piernas, porque ahí residía su magia. No era actriz, era bailarina, y eso es lo que hizo frente a la cámara: bailar. Como parejas de baile, los mejores especialistas (Gene Kelly y Fred Astaire). Obtuvo una nominación a los Globos de Oro por La bella de Moscú como único reconocimiento cinematográfico. El 17 de junio dejó viudo al actor Tony Martin después de 60 años de matrimonio.

Paul Newman (26 de septiembre) – 83 años
Fue a principios del verano cuando nos enteramos de que Paul Newman se iba a morir. Lo había anunciado él mismo al abandonar la clínica en la que trataba su cáncer. Hasta en eso fue elegante. El indomable de ojos azules se marchó sin que nadie pudiera decir una mala palabra sobre él, con un Oscar y diez nominaciones a sus espaldas, y la admiración de millones de cinéfilos. Las mujeres le persiguieron, pero él siempre afirmó que su mejor ‘bistec’ estaba en casa (Joanne Woodward).

Robert Mulligan (20 de diciembre) – 83 años
El director que nos regaló Matar a un ruiseñor ha sido el último ‘grande’ en dejarnos antes de terminar el año. Como en el caso de los ocho anteriores, queda su obra para recordarle siempre. Aparte de la lección moral de Atticus Finch (por la que fue nominado al Oscar), dirigió Verano del 42 y El otro. Se mantuvo activo hasta principios de los noventa, dando por terminada su carrera profesional con otro verano, el de Louisiana, en 1991.
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Comentarios
Se van muchos grandes, pero nos dejan autenticos tesoros…
Aprovecho para desearte un año entrante esplendido… o como mínimo que venga igual que este..
Un abrazo,
Que grande fue Charlton Heston, como él ninguno, quién más hubiera podido interpretar aquellos grandes papeles, que larga y brillante trayectoria, un gigante. Muy Grande Newman también, no quiero olvidarme de Ricarhd Widmark ni de Roy Scheider.
Adios Cyd Charisse !!!













Supongo que como todo en esta vida hay dos maneras de ver las cosas. Una, lamentarse por que tuvieron que irse. Otra, alegrarse porque estuvieron aquí.
Me apunto a la segunda.
Saludos