sep
Por siempre indomable
Anunciábamos un pequeño homenaje a Paul Newman, que nos dejó este fin de semana, pero es difícil estar a la altura de uno de los mejores actores que ha parido el cine. En realidad lo parió el Método, ese estilo de sobreactuación que a mí me pone tan nervioso, pero del que salieron intérpretes maravillosos: Redford, Brando, Newman. Paul supo rectificar. Supo quitarse los tics de encima y convertirse en un rostro guapo y auténtico, hacer que te identificaras con él en cualquier situación, ya fuera escondiendo su homosexualidad ante Elizabeth Taylor o comiéndose 50 huevos de un tirón. Supo que el secreto estaba en ser comedido, que la cámara lo capta todo sin necesidad de estar permanentemente afectado. Mejoró con los años. Diez nominaciones al Oscar le contemplan; injusto que sólo se llevara uno.
Leí a un amigo que se había quedado un poco frío con la muerte de Newman. Que le conocía de hacía tanto, a través del cine, que sentía como si no se hubiera ido. Y es cierto. Ahí tenemos el DVD para recrearnos en sus ojos azules, en películas que han pasado a la posteridad. Pero también nos queda el Newman humano. Su historia de amor con Joanne Woodward ha sido y será la envidia de sus colegas; medio siglo bien avenidos es algo difícil de encontrar en Hollywood. Sus gestos humanitarios, llevados con discreción y responsabilidad, hablan de su gran corazón. Su pasión por las carreras (quedó segundo en las 24 horas de LeMans en 1979), es legendaria.
En sus días finales, ha sido fiel a sí mismo. Fiel a su espíritu libre y a su honradez con la vida. Ha decidido morir rodeado de Joanne y los suyos, mientras el cáncer le quitaba poco a poco el aliento. Por siempre será el chico de los ojos azules, el buscavidas. Será inmortal porque lo guardaremos en la retina y en la mitología de nuestra cinefilia. Paul Newman, por siempre indomable.
Artículo recomendado: La eterna seducción, por Carlos Boyero.
Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.
Comentarios
Buen homenaje. Me apunto al comentario de Serxaina. Y también me gusta que hayas resaltado su otra parte, la de persona, que a veces parece que no la tengan y no dejan de ser personas que, aunque sea a través de su propio dolor, siguen y son capaces de ayudar a otros muchos. Por Siempre Paul.













Como bien has dicho siempre será uno de los grandes actores clásicos, eterno.
Descanse en paz.