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feb

Centenario de Joan Bennett

Joan Bennett

Este sábado 27 de febrero -el mismo día en que cumplen años Elizabeth Taylor (78) y Joanne Woodward (80)- celebramos el centenario del nacimiento de una de las grandes actrices del cine negro americano: Joan Bennett. Rubia -aunque la recordemos morena-, delgada, con un rostro ambiguo que denotaba inocencia y falsedad a partes iguales, Bennett supo encarnar con acierto tanto a damas de clase alta como a las vulgares prostitutas de los bajos fondos de Nueva York. Su registro iba más allá del ámbito gestual y poseía una voz que manejaba a su antojo según las exigencias del guión. Toda una estrella del cine clásico a la que vamos a dedicar dos posts: en el primero repasaremos su biografía y, en el segundo, analizaremos una de sus películas más destacadas, ‘La mujer del cuadro’ (1944).

Joan Geraldine Bennett nació en Palisades, New Jersey, en el seno de una exitosa familia de actores teatrales que se remontaba al siglo XVIII. No le faltó de nada en su infancia, ni a ella ni a sus hermanas mayores, una de las cuales -Constance- también se abriría paso en el cine. Joan estudió en importantes colegios de Manhattan y Connecticut para acabar su formación académica en Versalles. Todo un lujo.

Aunque sus padres la introdujeron desde muy pequeña en los círculos artísticos, Bennett no empezó a rodar películas regularmente hasta 1929. Para entonces tenía 19 años y ya se había casado y divorciado de su primer marido, un tal John Marion Fox, que le dio a su hija Diana. Su primer triunfo en la gran pantalla fue como actriz secundaria en ‘Bulldog Drummond’, protagonizada por Ronald Colman. Luego trabajó al lado de Spencer Tracy en ‘She wanted a millionaire’ (1932), donde ya figuró en el primer lugar de los créditos e incluso obligó a detener el rodaje durante seis meses al caerse de un caballo y romperse una pierna. Ese mismo año volvió a casarse, ahora con el guionista y productor Gene Markey; tuvieron otra hija pero el matrimonio tampoco funcionó y se separaron en 1937.

Tras el estreno de ‘Mujercitas’ (1933), donde solo Katharine Hepburn pudo eclipsarla, el productor independiente Walter Wanger se fijó en ella y le ofreció un contrato para mejorar su carrera. Efectivamente, la relación de Bennett con Wanger sería clave tanto dentro como fuera de la pantalla durante las siguientes tres décadas. Gracias a él pudo compartir reparto con Cary Grant en ‘Big brown eyes’ (1936) o participar en los clásicos ‘El hombre de la máscara de hierro’ (1939) y ‘El conde de Monte Cristo’ (1940). Además, Bennett se quedó a un paso de protagonizar ‘Lo que el viento se llevó’; su prueba de cámara impresionó a David O. Selznick, pero a última hora fue desposeída del papel por Vivien Leigh.

Joan Bennett

Divorciada de Markey, Joan tuvo luz verde para casarse con Wanger en 1940. Pero sería otro hombre quien terminaría de inmortalizarla para la historia del cine: Fritz Lang. El director vienés potenció su faceta de morena y rebajó su escalafón social, convirtiéndola en puta, chantajista o asesina, siempre al servicio del género ‘noir’. Lang desarrolló en un interés casi obsesivo por Bennett -dicen que hasta espiaba sus pechos a través de la cámara- y consiguió que actuara para él en cuatro películas, una cifra récord si tenemos en cuenta el agrio carácter del director: ‘El hombre atrapado’ (1941), ‘La mujer del cuadro’ (1944), ‘Perversidad’ (1945), ‘Secreto tras la puerta’ (1948).

Tras desligarse de Fritz Lang, Bennett regresó a papeles más amables, como los que encarnó en las casi calcadas ‘El padre de la novia’ (1950) y ‘El padre es abuelo’ (1951), junto a Spencer Tracy y Elizabeth Taylor. Pero el incidente que estaba a punto de ocurrir y que estuvo a punto de retirarla del cine no tuvo nada de amable.

El 13 de diciembre de 1951, su marido Walter, preso de un ataque de celos, disparó a su nuevo agente, Jennings Lang (que nada tenía que ver con Fritz). No hubo víctimas, pero se armó un gran escándalo en la prensa y Bennett sopesó la idea de abandonar. Y aunque no lo hizo, sus apariciones posteriores fueron mucho más esporádicas e irrelevantes, si exceptuamos la película ‘No somos ángeles’ (1955) y la serie de televisión ‘Dark Shadows’, que se mantuvo en antena cinco temporadas. También interrumpió sus colaboraciones en la radio, donde había triunfado ayudada por su excelente registro vocal. Aún así, su matrimonio con Wanger -con el que había tenido otros dos hijos en los cuarenta- se prolongó hasta 1965, cuando firmaron el divorcio en México.

De la última etapa de la vida de Joan Bennett cabe destacar su participación en la película de Dario Argento ‘Suspiria’ (1977), que le valió la nominación a los premios Saturn en la categoría de Mejor Actriz de Reparto. En 1978 se casó con su cuarto y último marido, el publicista David Wilde, al que permanecería unida hasta su muerte, que tuvo lugar en Scarsdale, Nueva York, el 7 de diciembre de 1990.

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