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Centenario de Paulette Goddard
“Los actores y actrices que dicen que nunca ven sus propias películas están diciendo tonterías. No hace falta ser Freud para saber que la persona más fascinante del mundo eres tú.”
El pasado jueves se cumplieron 100 años del nacimiento de Paulette Goddard, una actriz que ha quedado irremediablemente unida para siempre al nombre de Charles Chaplin. No en vano estuvo casada con él seis años, durante los cuales coprotagonizó ‘Tiempos modernos’ (1936) y ‘El gran dictador’ (1940). Pero Goddard tuvo otra vida antes y después de Chaplin; una vida larga e interesante que vamos a repasar en este reportaje especial de Plumas de Caballo.
Pauline Marion Goddard Levy nació el 3 de junio de 1910 en uno de los ramales cercanos a la vía del ferrocarril de Long Island, Nueva York. Su padre era judío -como atestigua el apellido Levy-, mientras que su madre era una episcopaliana de ascendencia inglesa. Pauline fue hija única y debutó muy pronto en el mundo de la interpretación, ya que sólo tenía 13 años cuando fue contratada para las ‘Ziegfeld Follies’. Era una niña bonita, morena, que dejaba entrever que tendría una espléndida figura en su futuro cuerpo de mujer. De ello se aprovechó un rico empresario llamado Edgar James, que la cortejó y la llevó al altar a la tierna edad de los 16 años. El matrimonio estaba condenado al fracaso y en 1931 se formalizó el divorcio.
Fue entonces cuando Pauline -que en breve cambiaría su nombre a Paulette- se trasladó a Hollywood para probar suerte en el cine. Pero en Los Ángeles las chicas jóvenes, guapas y morenas estaban a la orden del día, así que durante tres años malgastó el tiempo haciendo de extra en comedias como ‘Torero a la fuerza’ (Leo McCarey, 1932), protagonizada por Eddie Cantor. Aunque Paulette estaba contratada por los estudios de Hal Roach, su desesperación por conseguir mejores papeles la llevó a decidirse a invertir el dinero que había ganado en el divorcio. Pero un hombre se dio cuenta de que la estaban engañando: un hombre que la convenció para que rescindiera su contracto con Roach y se mudara a su casa de Beverly Hills. Su nombre -seguro que lo habéis adivinado- era Charles Chaplin.
La relación personal entre Goddard y Chaplin siempre ha sido objeto de curiosidad, polémica y morbo por parte de los cinéfilos. Las malas lenguas atribuyen el enamoramiento de Chaplin a su especial gusto por las jovencitas -cuando se conocieron ella tenía 22 años y él 43-, mientras que Goddard puede que no viera en Chaplin nada más que un asidero para evitar su fracaso artístico. El caso es que su vida amorosa fue pasto del sensacionalismo hollywoodiense. La pareja tuvo que ser más recatada que nunca en público, hasta el punto de que nunca quedó del todo claro si realmente contrajeron matrimonio durante un viaje a China en 1936.
Tras rodar ‘Tiempos modernos’ -éxito absoluto de Chaplin- Goddard tuvo la oportunidad de intervenir en otras películas con papeles más agradecidos que los que había hecho a principios de los años treinta. El más destacado fue el de Miriam Aarons en ‘Mujeres’ (1939), la comedia femenina de George Cukor producida por la Metro-Goldwyn-Mayer, donde Goddard compartió reparto con Norma Shearer, Joan Crawford, Rosalind Russell y Joan Fontaine. En esa misma época Goddard se convirtió en una de las más firmes aspirantes al papel de Scarlett O’Hara en ‘Lo que el viento se llevó’, pero como es sabido el rol acabó siendo para Vivien Leigh.
La separación de Goddard y Chaplin ocurrió en 1942, poco después del estreno de ‘El gran dictador’. Ya durante el rodaje del film las rencillas eran frecuentes; ambos intentaron hacer propósito de enmienda, hasta el punto de que Chaplin calificaba a Goddard en público como su “esposa”, una palabra que odiaba pronunciar. Pero fue un esfuerzo inútil. Las diferencias eran insalvables y el matrimonio -o lo que fuese- terminó por disolverse. Paradójicamente, Goddard logró una nominación al Oscar al año siguiente por ‘Sangre en Filipinas’ (1943).
El 21 de mayo de 1944 Paulette se casó con el actor Burgess Meredith, el futuro Pingüino de ‘Batman’ (1966). Estuvieron casados durante cinco años, durante los cuales la actriz sufrió un aborto pero siguió al pie del cañón, aunque ninguna de sus películas estuvo a la altura de las rodadas con Chaplin. Una de las más destacadas fue ‘Los inconquistables’ (Cecil B. DeMille, 1947), secundando a Gary Cooper y a… ¡Boris Karloff! A la crítica le gustó bastante, pero el público no supo digerir sus 146 minutos de duración, lo que se tradujo en una recaudación muy pobre.
La carrera de Goddard inició su cuesta abajo a principios de los años cincuenta. Salvo esporádicas apariciones en films de serie B y en televisión -incluyendo un remake de ‘Mujeres’ en el que hizo un papel diferente al original- la actriz se concentró en su cuarto y último marido, el escritor alemán Erich Maria Remarque, autor de ‘Sin novedad en el frente’. En los sesenta se fueron a vivir a Suiza, cerquita de Chaplin. Remarque falleció en 1970 y legó a Goddard un montón de dinero, así como propiedades en varios rincones de Europa y una importante colección de arte. Goddard se aficionaría tanto a los cuadros que llegaría a labrarse una gran amistad con Andy Warhol.
Tras superar un cáncer de mama, Paulette Goddard falleció en Ronco, Suiza, el 23 de abril de 1990, sin descendencia. No le dio tiempo a cumplir los 80 años. Gran parte de su herencia -más de 20 millones de dólares- fue a parar a la Universidad de Nueva York como agradecimiento al político y catedrático John Brademas, del que era una gran admiradora. Por cierto: Brademas aún vive; hace poco hizo los 83.
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Comentarios
gran vida de esta señorita y muy cauitivadora. tambien al ver estado con chaplin y de como haber logrado todo lo que ella anelava uhmmm como me gubiera gustado verlo en la tele en vivo asu edad de los años 90 no importa
gracias a la persona que relato toda su vida historial de Paulette Goddard
gracias
Hizo una película muy graciosa, me parece con Ray Milland, titulada “La Bribona”.
También junto con Charles Boyer y Olivia de Havilland el interesante y emotivo film “Si no Amaneciera”.















Creo que es una de las cosas más bonitas y sugerentes que he visto en mi jodida vida, ay omá!