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Día 1 sin Elizabeth Taylor: resumen de prensa
De todas las estrellas de cine clásico que han fallecido en los últimos dos años (y han sido unas cuantas: basta consultar los que se fueron en 2009 y en 2010), Elizabeth Taylor ha sido que la mayor repercusión ha tenido en los medios de comunicación. Supongo que se debe a su innegable talento como actriz y a su belleza, pero también a sus numerosos matrimonios, sus peleas con Richard Burton, sus amistades con Rock Hudson o Michael Jackson, su impulsiva (cuando no destructiva) personalidad, etc.; hechos que le han convertido en un personaje recurrente para la prensa del corazón. En fin, se ha escrito tanto de ella en las últimas 48 horas que hemos querido completar su necrológica con fragmentos de escritores, críticos de cine y periodistas que le han dedicado reportajes y columnas de opinión. Os ponemos también los enlaces por si queréis consultar los artículos en su fuente original:
– Es curioso el caso de Pedro Almodóvar, que le ha dedicado dos artículos en los dos periódicos generalistas de mayor difusión nacional: ‘El Mundo’ y ‘El País’. Se repiten los elogios, pero el texto es diferente. El del periódico de Pedro J. se titula ‘Pura pasión’ y destaca a la Taylor de ‘La gata sobre el tejado de zinc’; en el de ‘El País, titulado ‘Maggie, la eterna’, Almodóvar resalta que Taylor siempre estuvo por encima de la vulgaridad y que fue un icono de la moda, “ingeniosa, vital, inconformista” y con “sentido del humor”. Y en ambos textos recuerda que la diva fue una firme defensora de los derechos de los homosexuales y una luchadora contra el sida.
– Sin salirnos de ‘El País’, el crítico Carlos Boyero, muy en su línea, escribe que Taylor es una “musa ancestral entre homosexuales de cualquier época” y la califica como una volcánica folladora de tíos al nivel de Judy Garland, Edith Piaf, Madonna o Lady Gaga [sic]. También dice que tenía muchas similitudes con Ava Gardner, pero que mientras Ava buscaba saciar su “vitalista, sensual y alcoholizado organismo”, Liz era más estratégica: “Solo la imagino apareándose con individuos famosos o anónimos, pero todos ellos en posesión de millones de dólares.” Una página más allá, la escritora Maruja Torres apunta que Liz “fue buena actriz, digo, pero era tan guapa que no podíamos verlo” y hace un somero repaso de sus ocho matrimonios.
– Nostálgica columna la que le ha dedicado Oti Rodríguez Marchante en ‘ABC’: ‘Hacia un lugar en el sol’. Nostálgica porque hace un repaso exhaustivo de la vida de Taylor delante y detrás de las cámaras, una vida que “habría escrito impecable y elegantemente” el melodramático Douglas Sirk. Nostálgica porque “a Hollywood se le ha caído una vez más la última pieza la ya irreparable de un mundo extinguido” pero, sobre todo, nostálgica porque, según Rodríguez Marchante, “a varias generaciones del siglo pasado se les ha caído también un telón, se les han fundido los plomos, las luces traseras, el primer plano de los sudores malva; y ni siquiera hay a la vista «santos» a los que ponerles dos verlas” (algo con lo que no estoy muy de acuerdo).
– Si alguien prefiere tomar un poco de distancia y acercarse al mito desde un punto de vista más académico y menos pasional, puede leer el obituario de Quim Casas en ‘El Periódico de Catalunya’, que repasa toda la trayectoria filmográfica de Taylor empezando por su olvidable papel en ‘Los Picapiedra’ (1994), última vez que salió en la gran pantalla. Pero Casas también le dedica algunos adjetivos: “Elizabeth Taylor ejemplifica como nadie la época más glamurosa, y también más trágica, del viejo Hollywood.” Sobre su relación con Richard Burton añade que juntos formaron “una de las parejas más seductoras y provocadoras, pero también antipáticas y grotescas, de la historia del cine”. Coincido con él cuando dice que “nadie cotizaría más que ellos en la prensa del corazón y la telebasura” actual.
– Para acabar, tres noticias que se han publicado el día del entierro de Liz Taylor. La primera, que un grupo feligreses que odia a los homosexuales (un grupo de imbéciles, en otras palabras) ha intentado sabotear el funeral aunque (creo) no lo han conseguido. La segunda, que se ha publicado una entrevista póstuma en la que revela que James Dean sufrió abusos sexuales de un sacerdote cuando era niño. Y la tercera, que toda la herencia de Liz (más de 600 millones de dólares, que se dice pronto) va a ir destinada a organizaciones que luchan contra el sida. La verdad es que no podía haber buscado una mejor y más coherente última voluntad.
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