May
Fumar sí es sexy: cinco actrices clásicas lo confirman
Hoy se celebra el Día Mundial Sin Tabaco, una loable iniciativa que pretende mantener viva la lucha contra esa mortal adicción. Las mujeres están siendo las grandes protagonistas de la jornada ya que, según los datos de la Organización Mundial de la Salud, el tabaco mata cada año a más de un millón y medio (de las cuales una tercera parte son fumadoras pasivas). No seré yo quien defienda esta maldita droga; es más, aplaudiré con las orejas el día en que prohíban fumar definitivamente en todos los espacios públicos y en los bares y restaurantes. Pero con este post quiero rebatir el lema de la campaña: “Fumar no es sexy.” Entiendo el objetivo de la frase, pero tengo que reconocer que, para mí, fumar sí es sexy. Lo digo solamente como espectador del cine y de la vida real. Ni fumo, ni me gusta que me tiren el humo a la cara, como me ocurre muchas veces. Pero la imagen en sí de una chica sujetando un cigarro con la comisura de los labios me resulta atractiva. Y en el cine clásico tenemos montones de ejemplos. Así que dedico este post a todas aquellas actrices que supieron camelar al tío bueno de turno hipotecando sus pulmones.
1. Marlene Dietrich (1901-1992): ¿La reina de las actrices fumadoras? Tal vez. Marlene supo sostener como nadie los cigarrillos entre sus dedos índice y corazón, con esas uñas largas que eran uno de sus pocos distintivos de feminidad. Sin duda el tabaco también influyó en el tono grave de su voz, aunque tuvo una vida larga y plena: murió con 90 años. ‘El ángel azul’ (1930), ‘Marruecos’ (1930), ‘Ángel’ (1937) o ‘Sed de mal’ (1958) son algunos de los films en los que podemos verla dándole a la nicotina.
2. Lauren Bacall (1924-): Desde su debut en ‘Tener y no tener’ (1944), Bacall fue una mujer pegada a un cigarrillo. Aprendió de un artista: su amado Humphrey Bogart, en cuya muerte el tabaco tuvo muchísimo que ver. A mediados de los ochenta, Bacall estaba ensayando una obra de teatro cuando una polvareda provocada por la subida del telón la dejó al borde de la asfixia. Supo entonces que el tabaco la estaba matando a ella también y decidió dejarlo. Y hasta hoy: va camino de los 86. En la foto, con Robert Mitchum, otro experto en la materia.
3. Barbara Stanwyck (1907-1990): Fumadora empedernida, tanto dentro como fuera de la gran pantalla. Los cigarrillos tuvieron mucho que ver en que fuera poseedora de unas de las voces más rasgadas y seductoras -por qué no decirlo- de la historia del cine. Hubo épocas en las que fumó más de dos paquetes diarios; para guardarlos usaba una pitillera que le había regalado Joan Crawford. En fin, que pocos habrían aguantado su ritmo. Comprobadlo en ‘Perdición’ (1944) o ‘El extraño amor de Martha Ivers’ (1946).
4. Gene Tierney (1920-1991): El tabaco fue la causa directa de su muerte, ya que le provocó un enfisema pulmonar a pocos días de cumplir los 71 años. Empezó a fumar en los años cuarenta con el objetivo de agravar su voz (que, la verdad, era un poco chillona) y lo consiguió, pero pagó un alto precio. Al menos nos dejó como legado algunas joyas bañadas en humo: ‘El embrujo de Shanghái’ (1941), ‘Laura’ (1944), ‘Noche en la ciudad’ (1950)… En la foto Gene fuma junto a su primer marido: Oleg Cassini.
5. Gloria Grahame (1923-1981): No se sabe a ciencia cierta si Gloria fumaba fuera de los platós de rodaje, pero en las películas dio auténticas lecciones de cómo llevarse el cigarro a los labios, aspirar el humo y soltarlo con una mueca de desprecio o de hastío. Quizá el mejor ejemplo sea ‘Los sobornados’ (1953), donde Lee Marvin le arrojó café hirviendo y le quemó la cara.
Vía | ABC y Smokingsides
Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.

















¡Anda! Que cualquier excusa es buena para sacar a Mitchum, ¿eh? ;P jejeje