Jul
Gloria Stuart, 100 años y 1 día

“Cuando me gradué en Santa Mónica en 1927, fui elegida como la chica que tenía más posibilidades de alcanzar el éxito. Nunca imaginé que tardaría tanto en conseguirlo.”
Nos vais a perdonar, pero ayer nos fue imposible actualizar el blog con una efeméride que merecía un post destacado: el centenario de Gloria Stuart. La actriz californiana ya tiene 100 años y 1 día, así que en Plumas de Caballo queremos sumarnos a los homenajes que está recibiendo, entre ellos el que le tributó el Sindicato de Actores hace dos semanas o el que le rendirá la Academia de Hollywood el próximo jueves 22 de julio. Además, os recordamos que sigue en marcha el concurso de ‘El caserón de las sombras’, donde la propia Stuart comparte planos con Boris Karloff.
La cita de Gloria Stuart con la que hemos abierto el post es sencillamente brutal: irónica y reveladora. Son las palabras de una mujer que pasó ochenta años esperando lograr el aplauso unánime del público, que vio con sus propios ojos la implantación del sonido en el cine, el crack del 29, la Gran Depresión, la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki, la llegada del hombre a la Luna, la guerra del Vietnam, la caída del telón de acero… y que, sólo después de ocho décadas en el anonimato cinematográfico, consiguió llamar la atención de medio planeta con un emotivo papel que le valió ser nominada al Oscar.
Poco después de esa prometedora votación en el instituto de Santa Mónica, Gloria participó en varios grupos de teatro universitarios hasta que, en 1932, la Universal le ofreció un contrato. Le prometieron que saldría en películas y que sus planos serían los mejores porque estaba dotada de una gran belleza. Pero, a la hora de la verdad, Stuart -que había decidido abreviar de esta manera tan spanish su apellido original, Stewart- se vio obligada a trabajar en los films de terror de James Whale, donde interpretaba a la jovencita de turno que era asediada por el monstruo. Por eso, meses después, Gloria decidió irse de la Universal y aceptar una interesante oferta de la 20th Century Fox.
Puede que a partir de entonces se sintiera más realizada como actriz, pero lo cierto es que ninguno de los films que rodó para la Fox ha superado nunca la fama de ‘El caserón de las sombras’ o ‘El hombre invisible’. Eso sí, Stuart se hartó de rodar películas, rozando la cuarentena a finales de los años treinta, con títulos como ‘Escándalos romanos’ (Leo McCarey, 1933) o ‘Rebecca of Sunnybrook Farm’ (Allan Dwan, 1938). Sobre ésta última, ella reconoció haber rechazado el papel en primera instancia pero que Darryl F. Zanuck la convenció de que lo aceptara, pues la presencia de Shirley Temple era sinónimo de dinero… y así fue.
A nivel sentimental, Gloria Stuart estuvo casada con el escultor Blair Gordon Newell entre 1930 y 1934, año en que se divorció de él para comprometerse con el escritor y guionista Arthur Sheekman, del que quedaría viuda en 1976 y con quien tendría a su única hija. Estaba por tanto en una época sólida de su vida; sin embargo, el hecho de no llegar al éxito enseguida la fue desanimando y su participación en las películas menguó considerablemente en los cuarenta, al punto de extinguirse por completo durante más de 30 años. En ese tiempo, Stuart se centró en una nueva afición: la pintura. Y no le fue del todo mal, ya que sus obras fueron expuestas en galerías de arte europeas y estadounidenses.
Su regreso al cine fue lento, a cuentagotas, pero finalmente llegó su momento de gloria (nunca mejor dicho). A mediados de los noventa, James Cameron estaba preparando el rodaje de una de las mejores películas de finales del siglo XX, una romántica y espectacular recreación del hundimiento del Titanic que estaría protagonizada por dos jóvenes actores que forraban las carpetas de los adolescentes: Kate Winslet y Leonardo DiCaprio (dos jóvenes que, por cierto, se convertirían después en excelentes actores). Gloria Stuart fue elegida para encarnar a Rose -el personaje de Kate Winslet- y narrar la historia del desastre; su soberbio trabajo le valió la reseñada nominación al Oscar a la Mejor Actriz de Reparto, aunque el premio gordo fue para Kim Basinger por ‘L.A. Confidential’. Como anécdota hay que decir que, aunque Stuart tenía 86 años en el momento del rodaje, tuvo que ser maquillada para que aparentara los 100 años de la anciana Rose.
Desde entonces Gloria ha hecho alguna que otra pequeña incursión en el cine y en la televisión, pero nada importante. Vive soportando los achaques de su avanzada edad en una tranquila mansión de Brentwood, en Los Ángeles, pensando quizá en cuántos de aquellos que la eligieron como chica promesa en 1927 habrán vivido lo suficiente para verla triunfar en el séptimo arte. Happy birthday, Rose.
Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.













La verdad es que pone la piel de gallina pensar en una actriz con tanto futuro a priori y que debe esperar mas de 80 años para tener un mínimo reconocimiento a su trabajo. Hace poco la vi en “El hombre invisible”. La película es buena pero ella no lucía demasiado, quizás porque el papel estaba metido con alfileres debido a que se suponía que al público había que darle historias de amor fuese el género que fuese. Pero ella, por su longevidad representa como nadie la historia de este cine que nos apasiona.
Felicitaciones y que Dios siga dándole fuerzas para continuar soplando velas.
Saludos