abr
Peg Entwistle: salto al vacío desde el letrero de Hollywood
Por una vez Hugh Hefner no ha salido a la palestra para hablar de sus nuevas adquisiciones para la mansión Playboy, sino para anunciar que, gracias a una donación de 900.000 dólares, se ha convertido en el principal baluarte para salvar los terrenos en los que se encuentra el letrero de Hollywood. Hasta el año 2002, la colina Cahuenga pertenecía a ¡Howard Hugues!, pero desde entonces estaba en poder de un grupo de inversores de Chicago que quería construir una urbanización de viviendas de lujo. Hacían falta 12,5 millones de dólares para impedirlo y finalmente se han conseguido; no sólo gracias a Hefner, sino también a ilustres del cine como Steven Spielberg, Tom Hanks o Arnold Schwarzenegger.
Siempre que sale alguna noticia relacionada con el cartel de Hollywood (hasta mediados de los cuarenta: Hollywoodland) me acuerdo de la historia de Peg Entwistle. La triste historia de Peg Entwistle, habría que decir. El 16 de septiembre de 1932, esta actriz rubia de ojos azules se arrojó al vacío desde la letra H: unos treinta metros de caída libre. Murió en el acto, pero pasaron dos días hasta que fue encontrada. En la base de la letra H dejó sus escasas pertenencias junto a una nota que decía lo siguiente: “Me temo que soy una cobarde. Lo siento. Si hubiera hecho esto antes, me habría ahorrado mucho sufrimiento.”
Reconozco que me encanta esta historia por lo que tiene de simbólica. Peg pudo matarse de muchas maneras, como habían hecho o harían después muchas otras actrices de Hollywood; sin embargo, eligió una de las más rebuscadas: escalar en plena noche hasta lo alto del dichoso letrero y utilizarlo como trampolín hacia la muerte, cuando en realidad debía haber significado su trampolín al éxito. Los más aprensivos -y también los más sensacionalistas- dicen que su espíritu vaga por la colina cual fantasma de casa encantada.
Peg Entwistle había nacido 24 años atrás muy lejos de allí, en un pueblo de Gales llamado Port Talbot. Cuando aún era una niña, se trasladó junto a su familia a los Estados Unidos, como hicieron miles de personas a principios del siglo XX. Primero residieron en Boston y después en Nueva York, donde Peg decidió que quería dedicarse a la interpretación. Y la verdad es que sus inicios fueron prometedores: según explica Charlotte Chandler en su biografía sobre Bette Davis, la futura estrella alabó a Peg en público en varias ocasiones a lo largo de su carrera, hasta el punto de afirmar que, cuando empezó en Broadway, “quería ser exactamente como Peg Entwistle”. Pero ya sabemos dónde acabó una y dónde acabó la otra.
Tras llevarse unos cuantos chascos en el teatro, Peg aceptó realizar una prueba de cámara para la RKO, que iba a rodar la película ‘Thirteen Women’ con Myrna Loy, Irene Dunne y Ricardo Cortez. Cuando la película llegó a la sala de montaje se decidió recortarla considerablemente, y las escenas de Peg fueron las más perjudicadas. Aquello fue demasiado para ella. Ni siquiera esperó al estreno del film para quitarse la vida. Irónicamente -aunque no está demostrado- la actriz estaba a punto de recibir otra oferta: encarnar a una conductora suicida. Demasiado tarde. Sus cenizas descansan aquí.
PD. No me digáis que no es un buen guión para una película. Raro es que aún no se haya hecho…
Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.












Comentarios
Aún no hay comentarios.
Escribe un comentario