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Diez años sin Stanley Kubrick
“La destrucción de nuestro planeta apenas significaría nada en una escala cósmica.”
Este 7 de marzo se cumplen diez años de la muerte de Stanley Kubrick y toda la prensa se ha volcado para recordar esta efeméride. No podíamos ser menos, aunque aviso: por mi parte no vais a encontrar una sola alabanza a 2001: Odisea en el espacio; por muchos méritos técnicos que tenga, me aburre más que una carrera de Fórmula 1. Todo lo contrario que Espartaco, Lolita o La chaqueta metálica, que sí considero obras maestras, incluso por encima de La naranja mecánica y El resplandor.
Creo que Woody Allen dijo una vez que había necesitado seis o siete visionados de 2001 para darse cuenta de lo magnífica que era la película y lo insignificante que era él al lado de Kubrick. Bueno, a mí aún me faltan unas cuantas para llegar a esa cifra. Igual entonces cambio de opinión. Lo indiscutible es que Kubrick tenía una personalidad única y que sus films no dejaban indiferente a nadie, además de invitar al razonamiento posterior, al debate.
En sus últimos años fue un ser extraño, aislado, que generaba leyendas increíbles, como que mató de dos disparos a un fan que se coló en su jardín. Y, como es sabido, no pudo ver el estreno de su última película, aquella en la que Tom Cruise y Nicole Kidman se desnudaban ante el espejo.
Vía | El Mundo
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