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‘Eva al desnudo’ (1950)
Hace 100 años y un día, la ciudad de Wilkes-Barre, del estado de Pennsylvania, tuvo el honor de acoger el nacimiento de Joseph L. Mankiewicz. Nadie sospechaba que aquel bebé se iba a convertir en el único director capaz de ganar cuatro Oscars en dos años consecutivos. Hijo de un alemán exiliado, iba para médico, pero el cine expresionista que impregnaba Berlín en los años veinte le hizo cambiar de opinión. Y terminó regalándonos varias películas antológicas, casi todas para gloria de la 20th Century Fox.
Eva al desnudo es una de esas obras maestras que adornan el excelso currículum de Mankiewicz. Confieso haber creído que la Eva del título hacía referencia a Bette Davis, al ser la imagen principal de los carteles. Eso fue antes de conocer a la pérfida Anne Baxter, tan malvada, retorcida y despreciable como la Davis. O peor, porque al menos la Davis va de frente mientras Eva se quita poco a poco su disfraz de mosquita muerta.
Se pueden hacer muchas lecturas sobre la historia que nos cuenta Mankiewicz en Eva al desnudo. En primer lugar, el proceso que sigue una desconocida hasta convertirse en una trepa de tomo y lomo, algo que desgraciadamente se da en todas las profesiones. Por otro lado, el paranoico despotismo de las estrellas que viven con el miedo de perder a su público, caso de Margo ‘Davis’ Channing. Y por último, una sutil crítica contra esos apasionados del teatro que miran a la fábrica del cine por encima del hombro, como si en las tablas no hubiera rencillas, traiciones, egos y dinero en juego.
Cada secuencia de Eva al desnudo es un placer para los sentidos. Al espléndido trabajo de las actrices se suma George Sanders, que interpreta a un crítico de lengua afilada y guantazos de cinco estrellas. Y tampoco podemos olvidarnos de la irónica Thelma Ritter o de la bisoña Marilyn Monroe. Pero, más allá de las interpretaciones, Eva al desnudo es un ejercicio perfecto de guión, no sólo por la profundidad de la historia y sus protagonistas, sino por los diálogos ágiles, los juegos de palabras y la mala baba que podía llegar a gastar el señor Mankiewicz.
Ninguna película ha sido capaz todavía de superar las 14 nominaciones al Oscar conseguidas por Eva al desnudo. Este año El curioso caso de Benjamin Button se ha quedado cerca, con 13. Pero el récord de Mankiewicz sigue vigente, 59 años después de rodar esta maravilla y 100 años y un día desde su nacimiento.
Lo mejor: Todo. Sería injusto quedarse con algo en concreto.
Lo peor: Que se la considere “solamente” una película de actores.
La frase: “Puedes poner ese premio en el sitio donde debías tener el corazón.” (Margo Channing = Bette Davis).
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Me gustó tu ficha y comparto contigo la admiración por esta película. Querría añadir un argumento que no has mencionado y que desde mi punto de vista es clave, la lucha de las mujeres por no envejecer. El contraste entre Eva la chica joven y ambiciosa y Margot, la mujer madura y consagrada (pero llena de miedos). Creo que la película gira en torno a este asunto más que otra cosa. Gracias por tu atención.