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nov

Muere Berlanga, ¿muere el cine español?

Luis García Berlanga

“Me he pasado la vida intentando dar a la gente sencilla algo que les ayudara a pasar un rato agradable, a hacerles sentir mejor en su piel durante unas horas; he hecho películas.”

Amigos, familiares y decenas de compañeros de profesión -Pedro Almodóvar, José Luis Borau, Concha Velasco, Jesús Guzmán, Gonzalo Suárez y un largo etcétera- han despedido hace unos minutos el féretro con los restos mortales de Luis García Berlanga, fallecido este sábado en Madrid a los 89 años.

De entre todas las crónicas y refritos de agencia que he leído en las últimas 24 horas, me he quedado con ésta de ‘El Correo’ firmada por Oskar L. Belategui que se titula, categóricamente: “Muere el cine español.” Puede que resulte un poco exagerada -incluso para los pésimos tiempos que corren- pero es verdad que con Berlanga prácticamente se echa el telón a una época que no volverá… aunque permanecerá siempre en el recuerdo gracias a las filmotecas, los DVD y los espectadores que saben apreciar el cine con mayúsculas.

Nacido en Valencia el 12 de junio de 1921, Luis García-Berlanga Martí tuvo que luchar contra la injusticia, la represión y la censura durante la mayor parte de su vida. Tenía 15 años cuando estalló la Guerra Civil. Su padre, un importante dirigente del Frente Popular republicano, fue encarcelado por Franco; y Berlanga, para atenuar su sufrimiento, no tuvo más remedio que alistarse en la División Azul durante la Segunda Guerra Mundial. Combatió en el frente ruso en 1941 y logró regresar a España en 1942. En esa década, la de los cuarenta, forjó su interés por el cine, escribiendo guiones y asistiendo al Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas, donde trabó amistad con Juan Antonio Bardem, Agustín Navarro o Fernando Fernán Gómez.

El padre de Berlanga fue liberado a principios de los cincuenta, pero murió a los seis meses. Es probable que esta experiencia agudizara la indignación que el cineasta sentía hacia el franquismo, y que por ello rodara películas críticas contra el comportamiento de los españoles, tan divertidas como pesimistas e irónicas, sorteando la censura con una habilidad extraordinaria. Así llegó ‘¡Bienvenido, Míster Marshall!’ (1953), que provocó un revuelo en el Festival de Venecia al ser criticada por el actor estadounidense Edward G. Robinson, que la consideraba un insulto hacia los americanos. Luego vinieron ‘Los jueves, milagro’ (1957), ‘Plácido’ (1961, nominada al Oscar), ‘El verdugo’ (1963) o la fetichista ‘Tamaño natural’ (1974).

Terminado el franquismo, Berlanga fue redescubierto por miles de cinéfilos que valoraron aún más el trabajo que había hecho hasta la fecha. Éste les contestó que todavía tenía mucho que ofrecer, como demostró con ‘La escopeta nacional’ (1977), ‘La vaquilla’ (1985), ‘Moros y cristianos’ (1987) o ‘Todos a la cárcel’ (1993, Goya al Mejor Director). Su última película fue ‘París Tombuctú’ (1999), aunque en 2002 rodó un cortometraje titulado ‘El sueño de la maestra’. Poco después contrajo una grave enfermedad: “Llámenlo Alzheimer si quieren. Pero el caso es que estoy perdiendo la memoria.” No te preocupes, Luis, porque entre todos la mantendremos viva. Descansa en paz.

Vía | El Correo

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