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Polanski pide que Estados Unidos le retire su condena por violación
Se cumplen 30 años desde la última vez que Roman Polanski pisó suelo estadounidense. El 29 de enero de 1978, huyó de las garras del tío Sam, buscó refugio en París y adoptó la ciudadanía francesa para evitar ser extraditado. Los motivos de su huída han sido más o menos explicados en los últimos tiempos, pero ahora han recobrado notoriedad por el estreno de un hiriente documental que le ha impulsado a reclamar la supresión de la condena que pesa sobre él.
La historia es contada con pelos y señales por Miguel Ángel Prieto en su libro ¡Malditas películas! (T&B Editores, 2007). La revista francesa Vogue Homme contrató a Polanski para que fotografiara a chicas jóvenes de todo el mundo. Con esta excusa fotografió a Samantha Geimer, una niña de 13 años, en una sesión privada que incluyó alcohol, calmantes y una variada sesión de sexo.
La madre de Samantha se enteró de lo sucedido y telefoneó a la policía. Polanski fue arrestado y condenado a pasar 42 días en el hospital psiquiátrico de Chino, Los Ángeles, para testear su salud mental. Se le imputaron varios cargos, pero él sólo aceptó el de “relaciones sexuales ilícitas”, porque de lo contrario podían caerle hasta 50 años. Por si acaso, pagó los 2.500 dólares de la fianza y escapó a París; el juez dijo que el caso quedaba suspendido a menos que el acusado regresara algún día a California.
Y así han pasado 30 años, en los cuales Polanski ha seguido rodando películas e incluso ha ganado un Oscar que no pudo recoger ‘in situ’ (por El pianista, en 2002). Por su parte, Samantha Geiner, de 43 años, ha pedido que se cierre el caso porque no cree que Polanski “sea un peligro para la sociedad”. Según Geiner, lo que le ocurrió al año siguiente de su encuentro con el director fue todavía peor, en referencia al acoso mediático. Además, está convencida de que Polanski se arrepiente: “Sabe que lo hizo estuvo mal. Es un recuerdo desagradable, pero puedo vivir con ello.” Ahora es el propio interesado quien pide clemencia.
P. D. A mí todo ésto me da para una película: Polanski es raptado, sedado y llevado en avión hasta California, donde le espera un furgón policial. ¿Tendría validez el juicio? ¿Vendría el Diablo a rescatarlo?
Vía | El País
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