19
mar

Ciclo Cara de Poker: ‘El poker de la muerte’ (1968)

El poker de la muerte

En nuestra tercera partida de poker en Plumas de Caballo vamos a hablar de una película un tanto atípica que produjo la Paramount en 1968 con el título original de ‘5 Card Stud‘. Aquí, como de costumbre, nos tomamos la licencia de traducirlo a nuestro antojo y lo bautizamos como ‘El poker de la muerte’; título bastante más explícito pero, en cualquier caso, acorde con la sinopsis del film.

Basada en una novela de Ray Gaulden que adaptó convenientemente Marguerite Roberts, ‘El poker de la muerte’ fue dirigida por Henry Hathaway. En aquella época ya era habitual que los equipos de rodaje de los nuevos westerns se trasladaran al desierto de Almería, pero Hathaway -un artesano cuyos métodos de trabajo habría elogiado John Ford- prefirió que las cámaras se instalaran donde realmente ocurría la acción: en Durango, un pueblo mexicano que había sido fundado por los primeros emigrantes vascos.

‘El poker de la muerte’ es una película bicéfala, pues son dos las estrellas que encabezan el reparto. En primer lugar tenemos a Dean Martin, un carismático jugador de poker que se gana la vida repartiendo las cartas… y quedándose las mejores manos. Nada que objetar salvo por el hecho de que todos los integrantes de la última partida en la que jugó empiezan a morir uno a uno mientras él huye sospechosamente a Denver, Colorado; según dice, para evitarse problemas y seguir probando fortuna. Martin cumple con su rol sin grandes alardes y acaricia nuestros oídos con ’5 Card Stud’, la canción que da nombre a la película y que compuso Maurice Jarre.

El segundo protagonista es un recién llegado al pueblo: el reverendo Jonathan Rudd, que se ocupa de la parroquia local cuando solo han transcurrido unas horas desde la siniestra timba. Con unos métodos poco ortodoxos pero bastante efectivos, el padre Rudd se mete en el bolsillo a los feligreses y asegura que quienes están cometiendo los crímenes recibirán su castigo, ya sea en la tierra o en el cielo. Es un personaje irónico que encarna a la perfección el no menos irónico Robert Mitchum con su habitual cara de palo; una cara que seguro utilizó en alguna partida de poker tras las cámaras. Lo raro es que Mitchum, tan aficionado a cantar, se resignara a que Martin fuera el único que gozara de su momento musical.

En definitiva, una película que muestra cómo jugar al poker con determinados individuos en el Lejano Oeste (o en el desierto de México) podía resultar muy peligroso y que introduce una investigación detectivesca muy poco convencional en los westerns. Por cierto: si os guardáis un as en la manga, ateneos a las consecuencias, porque hacer trampas conlleva sus riesgos. Avisados estáis.

Tags: , , , ,

Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Escribe un comentario

(requerido)

(requerido)