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Clanes de cine: los Barrymore
Estrenamos nueva sección en Plumas de Caballo: Clanes de cine. Y es que hay bastantes actores modernos cuyos antepasados también probaron suerte en Hollywood; algunos, incluso, tenían más talento y obtuvieron mejores resultados. Otros no fueron nadie, pero la fama de sus hijos o nietos les ha hecho ganarse un lugar en la mitomanía ‘freak’ del séptimo arte.
Así pues, cada cierto tiempo repasaremos la historia de las familias que han perpetuado su presencia en el cine a través de sus descendientes. Os presentaremos uno a uno los integrantes de cada clan, para formar un sencillo árbol genealógico que os permita presumir delante de vuestros enemigos y decir que “la rubia de tal película es nieta de aquella morena de los años cuarenta que se lió con el hombre que siempre llevaba gabardina y bebía como un cosaco”. Bueno, algo así pero con nombres, apellidos y otros datos más exactos.
Hechas las presentaciones, es hora de hablar del primer clan cinéfilo: los Barrymore. Se trata de uno de los más longevos, pues tenemos que remontarnos al siglo XIX para encontrar al primero de sus miembros. Pero también es uno de los que permanece activo, gracias a la chica rubia que aparece en la foto de arriba y que no necesita presentación. Vamos allá…
Lionel Barrymore (el tío abuelo, 1878-1954)
Nacido en Filadelfia, fue quien abrió el camino de los Barrymore en la Meca del cine, aunque también trabajó en la radio y el teatro. Ganó el Oscar al mejor actor por Un alma libre (1931) y fue nominado al mejor director por La mujer X (1929). Con el paso del tiempo, se encasilló en personajes cascarrabias pero de buen corazón, como el padre de Lauren Bacall en Cayo Largo (1948); aunque su rol más conocido es el del malvado señor Potter en el clásico navideño ¡Qué bello es vivir! (1946).
Ethel Barrymore (la tía abuela, 1879-1959)
La hermana de Lionel también tuvo su Oscar, aunque tuvo que esperar hasta 1944: mejor actriz de reparto por Un corazón en peligro. De esta manera, Ethel y Lionel se convirtieron en los primeros hermanos en ganar la estatuilla dorada. Además, Ethel fue nominada en tres ocasiones más, siempre en la categoría de mejor actriz de reparto, por La escalera de caracol (1945), El proceso Paradine (1947) y Pinky (1949). Se acostumbró a interpretar mujeres enfermas o al borde de la muerte, llegó a salir en televisión y rechazó una oferta de matrimonio de Winston Churchill.
John Barrymore (el abuelo, 1882-1942)
Empezó su relación con el cine haciendo de galán en películas mudas, pero su adicción al alcohol truncó una carrera prometedora. Siguió rodando con asiduidad en los años treinta, pero su deterioro físico y su tormentosa vida sentimental le impidieron ser una estrella. En sus últimos films, ni siquiera era capaz de recordar el guión con claridad. Irónicamente, el abuelo John solía decir que la intérpretación era cuestión de método, y que el suyo era “mucho talento y un vaso con hielo”. Podéis verle en Grand Hotel (1932), la película coral de Edmund Gouldling.
John Drew Barrymore (el padre, 1932-2004)
Su madre intentó recluirle en una escuela militar, pero él la desafió y a los 17 años firmó su primer contrato cinematográfico. Quizá por la responsabilidad de estar a la altura de sus antepasados, John Drew se convirtió en un hombre huraño, también se dio a la bebida y acabó padeciendo graves problemas mentales que afectaron a la relación con sus hijos. Aparte de encarnar a Ulises en una mediocre versión de La guerra de Troya (1961), lo único que se puede rescatar de su filmografía es Mientras Nueva York duerme (1956), una de cine negro en la que secundó a Dana Andrews y Vincent Price.
Drew Barrymore (1975- )
La niña prodigio de los ochenta que nos encandiló con E.T. dio paso a una adolescente frágil y desequilibrada que se hizo adicta al alcohol y a las drogas. Pasó por un centro de desintoxicación y, al salir, publicó una autobiografía en la que contaba su terrible experiencia. Curada y todavía menor de edad, empezó a trabajar en el cine. Cantó en el musical de Woody Allen Todos dicen I love you (1996), fue asesinada en los primeros fotogramas de Scream (1996) y ha rodado innumerables comedias románticas con Adam Sandler, Hugh Grant o Ben Stiller.
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Por temas como este me parece interesante tu blog. Las películas que citas (Gran Hotel, Cayo Largo o La Escalera de caracol) son ejemplos de un cine de calidad y los Barrymore toda una institución.
Saludos.