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Clanes de cine: los Farrow
Sólo tres miembros de la familia Farrow se han prodigado en el cine, pero de cada uno de ellos se podría escribir una biografía completa. Su historia se extiende desde principios del siglo XX hasta la actualidad y centra el tercer capítulo de la serie Clanes de cine que os ofrecemos periódicamente en Plumas de Caballo.
John Farrow (el padre, 1904-1963)
Curiosa vida la de papá Farrow. Nació en Sydney pero hizo carrera en la marina de los Estados Unidos. Cuando Hollywood le pidió asesoramiento para rodar un documental, Farrow se sintió hechizado por la magia del cine y se convirtió en guionista. En 1936, codirigió La fuga de Tarzán y se enamoró de la protagonista, Maureen O’Sullivan, con la que se casaría ese mismo año. Tras un brillante servicio como teniente durante la Segunda Guerra Mundial, John Farrow regresó a Los Ángeles para dirigir sus propias películas, siendo nominado al Oscar en 1942 por La isla de la gloria y obteniendo el galardón (compartido) por La vuelta al mundo en 80 días (1956). Luego se convirtió al Catolicismo y escribió una biografía del santo Tomás Moro, una historia de los Papas, un diccionario inglés-tahitiano y algunas novelas. ¡Casi nada!
Maureen O’Sullivan (la madre, 1911-1998)
Irlandesa de pura cepa, como demuestra su apellido, Maureen estudió en un convento de Londres y fue descubierta para el cine en París por un director de la Fox. En 1932 firmó el contrato de su vida (con la MGM) al convertirse en Jane, la chica de Tarzán Weissmuller, por seis películas. Nunca le gustó Chita; se refería a él como “ese mono hijo de puta”. A partir de los cuarenta bajó su ritmo de trabajo; papeles no le faltaban, pero quería pasar más tiempo con su marido John y sus ¡siete! hijos. Tras 20 años de viuda, se casó con un tal James Cushing e hizo un recordado papel en Hannah y sus hermanas (1986), dirigida por su entonces yerno, Woody Allen. Tras aparecer brevemente en algunos films televisivos de los noventa, se retiró a su casa de Arizona, donde falleció a la edad de 87 años.
Mia Farrow (la hija, 1945)
Uno de los siete hijos de John y Maureen fue esta pálida actriz que se hizo mundialmente conocida el 19 de julio de 1966, cuando contrajo matrimonio con Frank Sinatra. La pareja se divorció dos años después, coincidiendo con el boom cinematográfico de Mia: La semilla del diablo, en la que interpretó a la pobre Rosemary bajo la dirección de Roman Polanski. Una década después conoció a Woody Allen, se convirtió en su musa (la dirigió en 13 películas) y luego renegó de él porque se acostaba con Soon-Yi Previn, hija de André Previn, otro ex marido de Mia. Aunque no se prodiga mucho, la actriz sigue apareciendo de tanto en tanto en la gran pantalla y colabora por la erradicación de la pobreza en todo el mundo a través de Unicef.
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