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Harpo Marx, el vasco, en ‘Too many kisses’ (1925)

Si hay algo que nos encanta en Plumas de Caballo es que nuestros lectores opinen, comenten y aporten sus conocimientos de cine clásico. Así nos culturizamos entre todos. Y eso que, en este caso, admito que voy a quedar un poco en evidencia.

En este post sobre los vascos superdotados de ‘El desfiladero de la muerte’, Salvador Sáinz apuntaba que Harpo Marx, en su primer papel en el cine, encarnó precisamente a un vasco. Yo sabía que Harpo había debutado en el séptimo arte antes que sus hermanos -tras el fiasco de ‘Humor Risk’- y que lo había hecho con ‘Too many kisses’, una comedia dirigida por Paul Sloane en la que hacía un papel secundario y en la que tenía dos líneas de diálogo… dos líneas escritas en la pantalla porque, irónicamente, aún no se había implantado el sonido en la industria de Hollywood. Incluso había visto las imágenes de Harpo dándole un puñetazo al villano de la película tras preguntarle, con sorna, si estaba seguro de que no podía moverse. Pero lo que no sabía es que la boina que llevaba Harpo era, para ser exactos, una txapela; ni tampoco que la trama se ubicaba en el País Vasco.

Tras bucear por la red sin hallar este preciado tesoro cinematográfico, he intentado contrastar las diferentes sinopsis de ‘Too many kisses’ que se han publicado. Todas coinciden en lo básico: el protagonista es Richard Gaylord Jr. (Richard Dix), el hijo de un importante empresario de Nueva York. Richard se pasa el día persiguiendo a las chicas, así que su padre le envía a un pequeño pueblo del País Vasco con la excusa de buscar un mineral de incalculable valor (en lo que no se ponen de acuerdo las sinopsis es si hablamos del País Vasco bajo dominio español o francés). Richard llega a este inhóspito lugar con la intención de ligar con las vascas… pero su padre está la mar de tranquilo porque (atención): ¡las vascas sólo aceptan retozar con los vascos!

Os dejo con el vídeo de la escena que os comentaba de Harpo Marx; ahora veo con otros ojos la ambientación, el vestuario y hasta el porrón del que echa mano nuestro actor fetiche. Y también os dejo por aquí la crítica escrita por Mordaunt Hall para ‘The New York Times’ el 3 de marzo de 1925. Según Hall, ‘Too many kisses’ es “un divertido entretenimiento que te hace olvidar el viento frío y los cambios meteorológicos”. Ni una palabra sobre Harpo. Se lo perdonamos.

Vía | Españoladas y olé

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Comentarios

¿Desde cuándo las vascas retozan con los vascos? :)

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