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Historia de los Oscars: 1929 (I)
El hotel Roosevelt está situado en el 7000 de Hollywood Boulevard. Financiado en parte por Douglas Fairbanks, Mary Pickford y Louis B. Mayer, costó dos millones y medio de dólares y abrió sus puertas el 15 de mayo de 1927. Actualmente, sigue funcionando; dormir en alguna de sus exquisitas suites cuesta alrededor de 150 dólares por persona, un precio razonable por el que incluso podemos contactar con Marilyn Monroe y Montgomery Clift, cuyos fantasmas vagan por los pasillos y se reflejan en los espejos. O eso dicen.
Pero si empezamos nuestro recorrido por la historia de los Oscars con el hotel Roosevelt no es por su leyenda negra, sino porque aquí se entregaron el 16 de mayo de 1929 -dos años y un día después de su inauguración- los primeros Premios de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas. Nadie hablaba de los Oscars por aquel entonces; nadie salvo, quizá, Margaret Buck, una joven bibliotecaria de Washington que vio un parecido razonable entre la estatuilla dorada y su tío Oscar. Pero aún faltaba un poco para que Margaret se mudara a California y, con la ayuda de la prensa, popularizara el nombre por el que hoy conocemos a los premios de cine más importantes del mundo.
La ceremonia tuvo el glamour justo y ninguna intriga, pues hacía tres meses que se habían anunciado los ganadores. Tampoco hubo alfombra roja ni largos preámbulos antes de cada premio. En realidad, fue un banquete privado para 250 personas en la Blossom Room, a diez dólares el cubierto. Las paredes se decoraron con lámparas chinas y encima de cada mesa se colocó una réplica del Oscar. Para abrir boca, sesión de baile de una hora. Después, entre plato y plato, se fueron entregando las estatuillas; si se hubieran dado sin pausas, el acto apenas habría durado quince minutos.
Siguiendo una fórmula que no se repetiría hasta 1945, en esta primera edición hubo dos presentadores. Por un lado estuvo Douglas Fairbanks, una de las grandes estrellas del cine mudo, el aventurero héroe de ‘El ladrón de Bagdad’, ‘Robin Hood’ y ‘La marca del Zorro’. Llevaba casi diez años casado con otra actriz de renombre, Mary Pickford, y ambos habían participado en la fundación de la Academia. El segundo presentador fue William C. de Mille, experimentado director teatral y hermano mayor del fastuoso Cecil, para el que escribió el guión de la primera ‘Juana de Arco’ estadounidense.
Todas las películas participantes tenían que haber sido estrenadas entre los meses de agosto de 1927 y 1928, y todas las nominadas recibieron una Mención Honorífica. Los premios se dividieron en doce categorías, con la curiosidad de que hubo dos mejores películas: a una se la reconoció por su mérito artístico y a la otra, por el conjunto de su producción. También hubo dos mejores directores -uno en drama y otro en comedia- y un galardón para el último vestigio del cine mudo: el titulador.
And the Oscars went to… (próximamente, en Plumas de Caballo).
Vía | IMDb y The Mediadrome
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