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Historia de los Oscars: 1929 (V)
MEJOR ACTRIZ: JANET GAYNOR, POR TRES PELÍCULAS: ‘AMANECER’, ‘EL SÉPTIMO CIELO’ Y ‘EL ÁNGEL DE LA CALLE’
Ni una, ni dos, sino tres, fueron las películas que encumbraron a Janet Gaynor como la Mejor Actriz de los Oscars de 1929. Un récord que nunca se ha vuelto a repetir en la historia de los premios de la Academia de Hollywood. Claro que, entonces, los Oscars no tenían ni la mitad de importancia que tienen actualmente. Según explicó la propia Gaynor, el día de la ceremonia se emocionó más por conocer en persona a Douglas Fairbanks que por recoger la estatuilla dorada (foto).
Antes de convertirse en una estrella del cine de rostro frágil y angelical, idónea para los intensos romances producidos por la Fox, Janet Gaynor -nacida Laura Augusta- trabajó como dependienta en una zapatería de Los Ángeles por 18 dólares a la semana. Tardó poco en verse seducida por las posibilidades que ofrecía la Meca del Cine y decidió probar suerte, con excelentes resultados: al cabo de un año la Fox ya se había dado cuenta de que tenía entre manos un diamante en bruto que le podía reportar grandes beneficios, y la convirtió en una de sus primeras espadas.
De las tres películas que le reportaron el Oscar, es ‘Amanecer’ la que ha pasado a la historia del cine por méritos propios. En la obra maestra de Murnau, Gaynor encarna a una humilde campesina que está a punto de ser asesinada por su marido antes de iniciar, junto a él, un emocionante camino hacia a la redención. Gaynor simboliza la pureza de espíritu y se muestra radiante de principio a fin. Curiosamente, los espectadores sólo se quejaron de su peluca rubia, ya que estaban acostumbrados a verla con su cabello moreno natural.
En ‘El séptimo cielo’, Gaynor se metió en la piel de una joven parisina que vive casi en la mendicidad y se enamora del limpiador de cloacas que la ha salvado de ser detenida por la policía. Esa fue la primera película en la que trabajó a las órdenes de Frank Borzage; la segunda fue ‘El ángel de la calle’, donde la actriz encarnó a una napolitana -de nuevo víctima del infortunio- que intenta esquivar a la policía y consumar su romance con el pintor Gino. En ambos filmes su compañero de reparto fue Charles Ferrell.
Así pues, no hay duda de que 1926 y 1927 fueron los años dorados de Janet Gaynor. Sin embargo, su carrera cinematográfica estaba lejos de terminarse. Llegó el sonido, sí, cribando a aquellas actrices que no supieron recitar en voz alta lo que tan bien expresaban con sus gestos. Pero Gaynor supo adaptarse e incluso recibió una segunda nominación al Oscar, en 1938, por ‘Ha nacido una estrella’ (perdió frente a Luise Rainer, de la que hablamos hace unas semanas en Plumas de Caballo). A partir de ahí sí que se retiró casi totalmente de la gran pantalla, para centrarse en sus matrimonios con el diseñador de vestuario Adrian y con el productor de ‘La noche del cazador’ Paul Gregory.
En 1982, con 75 años, Gaynor sufrió un grave accidente de coche que le produjo múltiples fracturas y aceleró su muerte, certificada el 14 de septiembre de 1984.
Historia de los Oscars en Plumas de Caballo - Capítulos anteriores:
1929 (IV): Mejor Actor: Emil Jannings
1929 (III): Mejor Producción Artística: ‘Amanecer’
1929 (II): Mejor Producción: ‘Alas’
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Comentarios
El cine estadounidense es capaz de lo mejor y de lo peor, Father Caprio. A mí es el que más me gusta, pero admito que también puede ser el más insoportable (y has puesto unos cuantos ejemplos bastante claros). Un saludo!
Que “de andar por casa” eran los Oscars al principio. Como la anécdota de cuando se lo dieron a Claudette Colbert por Sucedió una Noche y la fueron a buscar a la estación de tren donde se encontraba para que fuera a recogerlo.
Janet Gaynor era adorable.
Un saludo Victor ;)













Estas hablando de cine con mayúsculas: AMANECER, EL SEPTIMO CIELO, JANET GAYNOR, FRANK BORZAGE, DOUGLAS FAIRBANKS, MURNAU,EMIL JANNINGS…
Esto no son Plumas de caballo sino de ángeles cinéfilos, evidentemente ángeles de la guarda, porque nos protegen de sandeces tipo carreritas alocadas, juventudes vida loca, efectos mortales de risa, y guiones comprados en el todo a cien, que duran lo del caramelo y encima saben a puerros…
El buen cine de ahora, seguro ha bebido de fuentes como aquellas. El resto ni siquiera saben que ademas de los Jonas Brothers hubieron otros hermanos, entre ellos los Lumíére. Por no saber no saben siquiera quienes fueron los Marx…
Perdona mi causticidad acuñada a golpe de Licencias peinar, Gurus del buen rollo y similares…
Un “fraternal” saludo.