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La segunda revolución 3D

Crimen perfecto

“La revolución del 3D no es un acto defensivo contra la piratería; es una oportunidad. Percibimos lo que nos rodea en tres dimensiones. Si una película transmite eso, la experiencia de ir al cine será más intensa, emocional y compleja. No entiendo por qué no vamos a utilizarlo.”

Este fin de semana se ha estrenado Monstruos contra alienígenas, la primera película del siglo XXI que apuesta sin tapujos por las tres dimensiones como reclamo para llenar las salas de cine. Puede que, como dice Jeffrey Katzenberg, director ejecutivo de DreamWorks, no se trate de un plan para salvar al cine ante el auge de la piratería o de las posibilidades (legales) que ofrece internet. Puede que sólo sea un experimento más para dotar a las películas de un realismo extraordinario. Pero en el fondo estamos hablando de lo mismo: innovar para que siga mereciendo la pena pagar 7 euros y pico en la taquilla y soportar las hordas de espectadores maleducados, frente a la comodidad del sofá doméstico.

El cine ya ha vivido varias revoluciones a lo largo de su historia. El sonido fue, probablemente, la más traumática tanto para las productoras como para las exhibidoras, y eso sin hablar del shock que supuso para actores, directores y espectadores (ver Cantando bajo la lluvia). Eso fue a finales de los años veinte. En los cincuenta, empezó a darse carpetazo a otro debate que se arrastraba desde hacía más de una década: la implantación del color y la marginación del blanco y negro a los films que lo utilizaban por mera cuestión estética.

Si el enemigo, por llamarlo así, es ahora internet, en los cincuenta fue la televisión. La caja tonta, la pequeña pantalla, era capaz de llevar hasta los hogares la actualidad del mundo y, por supuesto, todas esas películas que habían sido proyectadas anteriormente en los cines. Podían, incluso, rodarse películas sólo para televisión. Y fue entonces cuando ya surgieron los primeros intentos de hacer cine en tres dimensiones, para llegar a un terreno donde la tele no podía competir.

Títulos como Fiebre de venganza (1953), de Raoul Walsh, o Crimen perfecto, de Alfred Hitchcock (1954) adoptaron el nuevo formato con la esperanza de seguir atrayendo al público. Pero la fiebre duró poco, apenas tres años. Las dificultades técnicas que implicaba el sistema no se resolvieron hasta los sesenta, y no llegó a solucionarse otra cuestión: la pérdida de calidad de imagen. Demasiado dinero. Sólo se rodaron films de terror y cine X, por motivos obvios. Pero las 3D quedaron arrinconadas o reservadas a las salas IMAX que proliferaron en los ochenta.

Ahora, vuelve la fiebre. ¿Cuánto durará esta vez? ¿Llegará para quedarse? ¿Merecerá la pena? Y lo más importante: ¿En qué favorecerán las tres dimensiones al argumento, el guión, las interpretaciones o la dirección de una película?

PD. Un apunte “tonto”: ¿Sabíais que en las películas en 3D no se pueden poner subtítulos?

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Comentarios

QUE YO RECUERDE LA PRIMERA PELÍCULA QUE SE HIZO Y SE ESTRENÓ EN 3D FUE “BWANA DEVIL”, UN SOBERANO “CHURRO”.

POR AHÍ MENCIONARON QUE EN “POSEIDA” ACTUABAN CARY GRANT Y JOAN CRAWFOR, EL GALÁN DE JOAN FUÉ, SI NO ME EQUIVOCO, VAN HEFLIN.
JOAN NUNCA TRABAJÓ CON CARY.

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