may
Nueve películas mudas de Hitchcock saldrán del olvido en 2012
Londres acogerá la celebración de los Juegos Olímpicos en el verano de 2012, pero el deporte no será el único protagonista esos días: también habrá sitio para el cine clásico. Nueve películas de la etapa muda de Alfred Hitchcock se proyectarán en las Olimpiadas Culturales, que se desarrollarán paralelamente a los Juegos. La noticia no está confirmada al cien por cien, pero al menos esa es la voluntad del British Film Institute (de paso nos recuerdan que el orondo director nació en Leytonstone, justo al lado del Olympic Park).
Amanda Neville, directora del BFI, ha dicho que el proceso de restauración de las nueve películas escogidas ha sido bastante complicado por el mal estado de los materiales. De hecho, tres de ellas no han podido ser recuperadas totalmente, por lo que se deberán buscar alternativas al clásico proyector de cine.
‘The Pleasure Garden’ (1925), ‘The Lodger’ (1926) o ‘The Farmer’s Wife’ (1927) son algunas de las cintas que podrán verse en Londres dentro de dos años, tanto en la sede del BFI como en festivales de música independiente, de donde pueden salir curiosas mezclas. El objetivo es demostrar que ya desde sus inicios Hitchcock poseía un don especial para dirigir películas. Además, se realizarán audiciones de las bandas sonoras que Bernard Herrmann compuso para ‘Psicosis’, ‘Con la muerte en los talones’, ‘El hombre que sabía demasiado’ y ‘Vértigo: De entre los muertos’.
Eso sí, que nadie espere encontrarse con la proyección de ‘The Mountain Eagle’, un film perdido que tiene la fama de ser el Santo Grial del cine británico. Lo dirigió Hitchcock en 1926 pero no se conserva ninguna copia y el propio director lo calificó de “horrible” en su entrevista con François Truffaut. Pero, en fin, quién sabe… Igual aparece en 2012. ¿Por qué no miráis en el armario?
Vía | The Independent
abr
La ducha de Janet Leigh en ‘Psicosis’
Desde que arrancó 2010 se suceden los reportajes que conmemoran el 50 aniversario del estreno de ‘Psicosis’. Una efeméride importante, sin duda, pero si me permitís ser puntilloso añadiré que la premiere de la película se celebró en Nueva York el 16 de junio de 1960 y el primer país que se decidió a estrenarla -Reino Unido- no lo hizo hasta el 4 de agosto. Es decir, que técnicamente aún no se ha cumplido medio siglo desde que ‘Psicosis’ llegó a las carteleras. Pero como estamos hablando de una de las películas que cambiaron la historia del cine y de la que se pueden sacar múltiples lecturas, se entiende y hasta se agradece que haya reportajes -como el de Stephen Robb para la BBC- sobre su escena más célebre: la de la fatídica ducha de Janet Leigh (alias Marion Crane).
La escena se rodó entre el 17 de diciembre y el 23 de diciembre de 1959 sin la presencia de Anthony Perkins, que ensayaba un musical en Broadway. Son sólo 45 segundos, pero Hitchcock necesitó 70 tiros de cámara y más de 90 empalmes para montarla. Poca cosa si tenemos en cuenta la repercusión que tuvo tanto en el público como en las posteriores generaciones de cineastas. El título del libro de David Thomson me parece muy acertado: ‘El momento Psicosis. Cómo Alfred Hitchcock enseñó a Estados Unidos a amar el asesinato.’ Y a rodarlo, añadiría yo. Lo hizo en blanco y negro y quiso hacerlo sin música… hasta que escuchó el escalofriante tema que Bernard Herrmann había compuesto para él.
Como casi todo el mundo -supongo- yo también vi antes la escena de la ducha que la película entera. Es inevitable, siempre acaba saliendo por la tele, a veces para ilustrar temas que nada tienen que ver con el cine. Por no hablar de la banda sonora de Herrmann, repetida hasta la saciedad (que levante la mano quien no haya entonado el “ñi, ñi, ñi” haciendo el gesto de clavar el cuchillo -imaginario- en el cuerpo de nuestra víctima). Lo que más me sorprendió es que la escena tenía lugar a mitad de película, experimentando lo que comenta el curador del Instituto del Cine Británico, Michael Brooke: “El asesinato de un personaje principal casi en la tercera parte de la trama provoca un auténtico shock y una sensación absoluta de desorientación.” Vamos, que me quedé con la boca abierta. Incluso jugué a ser más retorcido que Hitchcock y barajé la posibilidad de que, en realidad, Janet Leigh no hubiera muerto. Y, sin embargo, mientras ella se doblaba en una postura grotesca, su sangre se escurría por las cañerías del motel Bates…
Os invito a leer el reportaje completo. Merece mucho la pena.
feb
‘Psicosis’ en Radio Nacional de España
Como todos sabéis, el radioteatro es una fórmula prácticamente extinguida en las ondas hertzianas. Habiendo televisión, DVD, Blu-ray e Internet, a ver quién se pone a escuchar una historia por la radio; seguro que serían los mismos freaks que prefieren el cine clásico a muchos de los estrenos de la cartelera actual. Pero si hay una emisora que se puede permitir este lujo -porque la apuesta solo puede ser deficitaria- esa es Radio Nacional de España, que por algo la pagamos entre todos. Y será en su dial donde volveremos a encontrarnos con obras literarias y cinematográficas adaptadas a nuestros oídos.
Primer programa: ‘Psicosis’, esta noche a las 22 horas. ¿Os enteráis con retraso, como yo? “No problem”: volverá a emitirse íntegramente el 20 de febrero en ‘Abierto hasta las 2′ y el día 22 en ‘La libélula’ de Radio 3. La representación de hoy se celebra en la Casa Encendida de Madrid y es abierta al público hasta completar el aforo. ¿Los actores? Nancho Novo como Norman Bates (Anthony Perkins) y Lluvia Rojo como Marion Crane (Janet Leigh). Todo ello bajo la batuta de Ignacio Elguero, director de RNE, que se sentirá Hitchcock durante 75 minutos.
Como es lógico, la banda sonora de Bernard Herrmann tendrá gran protagonismo, aunque dicen los guionistas que han intentado reducir al máximo la presencia del famoso “ñi, ñi, ñi” de la ducha para no hacerlo repetitivo. Otro objetivo será crear la necesaria tensión en el oyente, que probablemente estará haciendo otras cosas mientras escucha el programa (por ejemplo, viendo la nueva temporada de ‘Perdidos’). En este sentido, RNE cuenta con “efectos sonoros de fabricación propia”, según explica la realizadora Mayca Aguilera.
Suerte pues a Radio Nacional en este intento por reflotar un género que, por muy muerto que esté, es quizá el más complicado de ejecutar y uno de los que aporta sensaciones más gratificantes, ya que deja espacio para que construyas las imágenes en tu cabeza. O quizá, sencillamente, es que soy un enamorado de la radio. Por cierto: recomendamos la adaptación sonora de ‘La noche del cazador’ a cargo del mismísimo Charles Laughton. En vuestra tienda de cine habitual por un precio asequible.
Vía + Foto | rtve.es
nov
‘Con la muerte en los talones’, DVD especial 50 aniversario
El Teatro Chino de Hollywood acogió el pasado lunes una proyección especial y remasterizada del clásico de Alfred Hitchcock Con la muerte en los talones. No se trataba de un simple recuerdo, sino de celebrar el 50 aniversario de su estreno, que tuvo lugar en Los Ángeles el 17 de julio de 1959.
Los privilegiados que asistieron a este homenaje pudieron disfrutar, además, de la presencia de las dos únicas estrellas de la película que siguen con vida: Martin Landau y Eva Marie Saint. Ambos explicaron anécdotas del rodaje: Landau se sentía excluido por la poca atención que le prestaba ‘Hitch’ y Saint se sorprendió cuando el director ordenó que le trajeran una taza de porcelana para sustituir el vaso de papel en el que se estaba tomando el café.
En fin, coincidiendo con este medio siglo de vida, Warner Home Video ha editado un DVD especial de Con la muerte en los talones que recomendamos encarecidamente. No es muy caro (14,95 euros), sobre todo si tenemos en cuenta la cantidad de extras que trae. Tomad nota: el documental Un fuera de serie, sobre la figura de Cary Grant, producido por el canal TCM; tres documentales sobre Hitchcock, uno de los cuales muestra los entresijos del rodaje; y los habituales trailers, anuncios de televisión y galerías de imágenes.
La carátula del DVD es sencilla pero muy limpia y cuidada. En ella se recrea la escena más famosa de la película (y una de las más famosas y extraordinarias del séptimo arte): aquella en la que Cary Grant se baja del autobús en mitad del desierto para que, minutos después, una avioneta sobrevuele sobre su cabeza y le obligue a arrastrarse por el asfalto. De fondo, las caras de los presidentes Washington, Jefferson, Roosevelt y Lincoln esculpidas en el Monte Rushmore, donde ocurre el clímax de un film espectacular.
Vía | El Mundo
sep
Alfred Hitchcock presenta: ‘Angustia’ (1955)
Cuando uno llega a casa tarde, cena en un santiamén y sabe que le queda poco para meterse en la cama antes de que se le cierren los párpados (motivo por el que no puede ver una película de dos horas aunque fuera su deseo), una excelente solución es escoger al azar uno de los capítulos de la serie Alfred Hitchcock presenta. Son historias cortas, de unos 25 minutos, con las que el director inglés mantuvo en vilo a la audiencia durante siete temporadas (en España, si no estoy equivocado, aún vamos por la tercera).
Cada programa tiene la misma estructura. En primer lugar, Hitchcock hace un monólogo frente a la cámara, con su habitual mueca de despreocupación, e introduce la historia con unas gotas de sarcasmo inglés. Después vemos el capítulo en sí, que a veces está protagonizado por estrellas de la época como Walter Matthau, Charles Bronson, Claire Trevor, Peter Lorre, James Coburn o Steve McQueen. Y los últimos dos o tres minutos corresponden de nuevo a Hitchcock, que incide en la moraleja del cuento sin abandonar el humor negro.
Angustia (Breakdown es su título original) se emitió el 13 de noviembre de 1955. Fue el séptimo episodio de la primera temporada y tuvo como protagonista a Joseph Cotten. El guión corrió a cargo de un habitual como Francis M. Cockrell y un desconocido llamado Louis Pollock. Cotten interpretaba a William Callew, un hombre de negocios sin escrúpulos que sufre un accidente de coche en una zona rural en la que están construyendo una carretera. El choque le produce una parálisis total: no puede mover ni una pestaña, aunque su cerebro funciona y está consciente. Para no meterse en problemas, los obreros le dejan allí creyendo que está muerto, pero él ve y oye perfectamente.
jul
‘Vértigo: De entre los muertos’ (1958)
En su día fue un fracaso comercial que Hitchcock achacó a James Stewart, al que consideraba demasiado mayor para su personaje, o a Kim Novak, un segundo plato del que nunca se sintió satisfecho (la primera elección, Vera Miles, se quedó embarazada en el momento más inoportuno). Actualmente, todavía hay muchos cinéfilos que cuestionan las supuestas virtudes de Vértigo: De entre los muertos, mientras los críticos modernos le dan el estatus de obra maestra, la sitúan al nivel de Psicosis y la emparejan con el cine de Godard y Truffaut.
Vértigo es una gran trampa en sí misma, y como tal hay que tomarla. Uno debe ponerse en la piel de Scottie Ferguson (James Stewart), el policía jubilado que no es capaz de subirse a una escalera tras sufrir una experiencia traumática durante una persecución por los tejados de San Francisco. Así es como debe entenderse la película: a través de los azules y asustados ojos de Stewart, confundiendo ficción y realidad. Hay que dejarse engañar por la luz irreal que envuelve a Madeleine (Kim Novak) y caer en la bruma del Golden Gate, en un estado soñoliento que se prolonga casi hasta el final. ¿Es pedir mucho, cuando supone un placer para los sentidos?
El vértigo del que habla Hitchcock en este film no es solamente el físico, el que pueda sentir Scottie colgado de una cañería a decenas de metros del suelo o subiendo a toda prisa al torreón de una iglesia. Es una sensación de mareo, de sentir que esto ya había ocurrido antes, pero siempre con el recuerdo manchado por el dolor. Hay escenas casi calcadas en varios momentos de la película, una y otra vez se vuelve a los mismos lugares, e incluso se ‘repiten’ personajes, para desconcierto del protagonista. Es una pesadilla que va dentro de otra y de otra, como grotescas muñecas rusas.
mar
DVDs para dar y regalar: de Hitchcock a Sellers pasando por Newman
La actualidad del cine clásico nos ha obligado a retrasar un par de días la sección semanal de estrenos en DVD, pero finalmente aquí la tenemos. Hay un alud de películas que salen al mercado coincidiendo con la llegada de la primavera (¿casualidad?), si bien las más destacadas son dos de Hitchcock que protagonizó Gregory Peck. La primera es Recuerda, de cuya psiconalítica historia sobresalen los decorados realizados por el genial Salvador Dalí. Y la segunda es El proceso Paradine, con la que Ethel Barrymore fue candidata al Oscar a la mejor actriz de reparto. Son las típicas ediciones de Suevia “a pelo”, es decir, sin extras, pero con un precio inferior a los 10 euros.
Los amantes de los viajes exóticos pueden acompañar a Marlene Dietrich y Charles Boyer en su camino hacia El jardín de Alá (1936). Ella es una mujer frágil que huye a Argelia tras la muerte de su padre y se casa con un hombre que esconde un secreto: en realidad es sacerdote y ha jurado ante Dios respetar los votos de castidad. ¡Blasfemia! Nominada a dos Oscar, fue la primera película donde pudimos ver a la Dietrich en Technicolor. Edita: Suevia. Precio: menos de 10 euros. Sin extras.
Quienes prefieran el cine bélico y más concretamente las batallas napoleónicas, pueden deleitarse con Austerlitz (1960), de Abel Gance. Por supuesto trata sobre las ideas imperialistas del señor Bonaparte (Pierre Mondy) y su enfrentamiento con Austria y Rusia. Martine Carol, Claudia Cardinale, Leslie Caron, Vittorio de Sica y hasta Orson Welles se dejan ver en los 166 minutos de película. Edita: Suevia. Precio: menos de 10 euros. Sin extras.
mar
El remake de ‘Los pájaros’, con George Clooney y en tres dimensiones
En Plumas de Caballo seguimos pendientes del atropello que se puede cometer contra una de las obras maestras de Alfred Hitchcock: Los pájaros. Tras saber que Naomi Watts hará el papel que en su día interpretó Tippi Hedren, ahora nos hemos enterado de que el rodaje se podría hacer en tres dimensiones. Vamos, que la idea de los productores (entre los que se encuentra un hombre con tan poco tacto como Michael Bay) es que los espectadores también se protejan cuando gaviotas, gorriones y cuervos se lancen sobre los protagonistas.
La genial idea ha sido desvelada por una actriz desconocida llamada Brenna Lee Roth que hasta ahora sólo ha aparecido en papeles secundarios y no acreditados, pero a la que le gusta enseñar carne y hablar por los codos. Y si su revelación no cabrea a los productores de la cinta, Brenna tendrá un trabajillo en Los pájaros 2011. Gracias a ella también nos hemos enterado de que George Clooney hará de Rod Taylor, lo cual era un secreto a voces, y de que el neozelandés Martin Campbell (responsable de los films de James Bond GoldenEye y Casino Royale) será el director.
El cine ya ha pasado antes por el experimento de las tres dimensiones, en los tiempos en que la televisión empezó a hacerle la competencia. No es más que un nuevo intento por evitar que la generación internauta deserte de las salas e incentivarle para que pague cinco, seis o siete euros (y pico) por su butaca. Me sorprende más lo de George Clooney: un tipo que se jacta de rodar al estilo clásico debería negarse a proyectos como éste. En fin. Seguiremos informando.
Vía | El rayo que no cesa
feb
Pájaros modernos
Si hay algo que admiro del cine moderno, es la gente que se dedica a montar los tráilers de las películas. Tienen una aptitud excelente para ensamblar las escenas más impactantes y añadirles fragmentos de la banda sonora, efectos de transición y una voz en off propia de Constantino Romero. Claro que si no andan con cuidado, te explican demasiadas cosas y le quitan la gracia. Pero consiguen que hasta el más aburrido film de M. Night Shyamalan parezca interesante. ¿Cuántas veces hemos ido a ver una película simplemente porque el tráiler nos ha enganchado y luego hemos salido de la sala con cara de circunstancias?
En fin, todo esto viene porque dentro de un par de años, en 2011, iremos al cine a ver el remake de Los pájaros, de Alfred Hitchcock. Dicen que Naomi Watts hará el papel que en su día interpretó Tippi Hedren, la mamá de Melanie Griffith. Y buscando alguna novedad sobre el rodaje -al que todavía le falta mucho para ponerse en marcha- me he encontrado con este vídeo: un tráiler moderno de Los pájaros antiguos. Tengo que felicitar al autor, que se hace llamar Chigawa, porque está muy conseguido. Y digo yo: ¿No podrían conformarse con ésto en lugar de repetir la obra de Hitchcock? No, no podrían. Yo mismo me respondo.
ene
‘La muchacha de Londres’ (1929)
A finales de los años veinte, los rumores de que el cine estaba a punto de sufrir una revolución habían cruzado el charco. En Estados Unidos habían oído la voz de un cantor de jazz e Inglaterra no quería quedarse atrás, aunque aún existían muchas dudas sobre la viabilidad del sonido. Finalmente, la British International Pictures dio un paso al frente y encargó a uno de sus directores aventajados, un tal Alfred Hitchcock, que insertara fragmentos sonoros en la película que estaba rodando. Se titulaba Blackmail y aquí la conocimos como La muchacha de Londres.
El orondo Hitchcock se tomó la noticia como un desafío. Le encantaba probar nuevas técnicas y el sonido era como un juguete por estrenar. Así que no se limitó a hacer lo que le pidió su productora, sino que fue más allá y creó una auténtica película hablada a partir del material mudo que ya había rodado, e incluso introdujo efectos para distorsionar y doblar las voces de sus protagonistas.
La muchacha de Londres se basaba en una obra teatral de Charles Bennett y tenía doble temática: el encubrimiento de un crimen y la presencia de un falso culpable. Como en futuras películas de Hitchcock, es una mujer quien precipita los hechos: Alice White (Anny Ondra), la novia de un agente de Scotland Yard, sube al apartamento de un pintor con el que empieza a tontear (Donald Calthrop). Cuando a Alice le invanden los remordimientos y decide marcharse, el pintor intenta violarla y ella, en defensa propia, lo mata clavándole un cuchillo. Alice escapa intentando borrar todas las pistas sin saber que su propio novio (John Longden) se hará cargo de la investigación y que un testigo la chantajeará.





















