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El cine y la comunidad
Buscando contenidos interesantes para el blog, me he topado con un artículo que relaciona la crisis económica que estamos padeciendo a nivel mundial con la Gran Depresión que asoló los Estados Unidos en los años treinta. Como es lógico -por eso la posteo- se trata de una reflexión cinéfila. La escribió el periodista y crítico Anthony O. Scott el pasado 20 de diciembre en The New York Times.
Dice Scott: “Las películas siguen siendo un arte popular, lo que significa ‘arte para el pueblo’. A diferencia del paisaje atomizado y solitario de los iPods y las televisiones panorámicas, la multitud de una sala de cine es la imagen de una comunidad. Esto podría ser un legado de la Gran Depresión, que recordamos como la edad de oro de las películas. Por aquel entonces, todo el mundo acudía al cine porque pasara lo que pasara, lo pasaban juntos.”
Al hilo de esta afirmación, Scott entiende que el público necesita evadirse de la cruda realidad con productos de consumo rápido. Pero, según él, también son necesarios esos films que muestren la realidad tal como es, que haya personajes como el George Bailey de ¡Qué bello es vivir! o la familia Joad de Las uvas de la ira que suministren mensajes de solidaridad y redención. En este sentido, Scott echa en falta películas de contenido social tipo Ángeles con caras sucias.
Recomiendo que echéis un vistazo al artículo (de fácil lectura, aunque esté en inglés), que también propone un curioso paralelismo entre la crisis que padeció el cine con la llegada del sonido en 1929 y la que padece en la actualidad ante fenómenos como Youtube.
Vía | The New York Times












