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Ciclo Cara de Poker: ‘El hombre del brazo de oro’ (1955)
Abrimos un nuevo ciclo en Plumas de Caballo. Os recuerdo que por ahí anda el especial de Historia de los Oscars, que espero terminar antes de jubilarme (próximamente, el último capítulo de la gala de 1929). Pero aún nos quedan energías para dar el pistoletazo de salida a otra sección, dedicada fundamentalmente a las partidas de poker más interesantes del cine clásico. Bienvenidos pues a nuestro ciclo Cara de Poker.
La primera timba que vamos a desmenuzar es la que protagonizó Frank Sinatra en ‘El hombre del brazo de oro’, película de gran calidad dirigida por Otto Preminger en 1955 y que contó con dos actrices espectaculares en su reparto: Kim Novak y Eleanor Parker, además del entrañable Arnold Stang. Es una cinta sórdida, que trata el infierno de las drogas con la crudeza que permitía la censura de la época y en la que Sinatra encarna a Frankie Machine, un jugador dotado de una habilidad extraordinaria para desplumar a sus rivales, lo que le convierte en el arma favorita de quienes le explotan sin compasión a cambio de una dosis.
El local donde tienen lugar los juegos de poker -justo enfrente de la casa de Machine- es igualmente tétrico. Se accede por una puerta trasera, apenas hay iluminación y el humo de los cigarrillos genera una espesa niebla mientras el sudor empapa las camisas de los jugadores. Frankie, que ejerce de banquero, reta a uno o varios apostantes y les vacía los bolsillos poco a poco, sin prisa pero sin pausa, como si supiera en cada momento qué cartas de la baraja está repartiendo y cuáles tienen cada uno de sus oponentes. Finalmente, cuando a éstos ya no les queda ni el orgullo, la partida se da por acabada y Frankie recibe una pequeña cantidad de dinero por los servicios prestados.
La timba principal de ‘El hombre del brazo de oro’ enfrenta a Frankie con dos mafiosos de altos vuelos que creen que podrán hacer picadillo a ese flacucho banquero por muy bueno que sea manoseando la baraja. Y una vez más, Frankie parece salirse con la suya, venciendo con facilidad las primeras rondas, amasando una verdadera fortuna en un par de horas.
dic
Adiós a Arnold Stang
A veces me gustaría tener la memoria de Rain Man -que también nos ha dejado hoy- para acordarme del reparto completo de todas las películas clásicas que me gustan, lo cual es sencillamente imposible. Así que, cuando he leído que había muerto un tal Arnold Stang, el nombre no ha provocado en mí ningún efecto especial. Pero indagando un poquito en IMDb he descubierto que salió en ‘El hombre del brazo de oro’, una de las mejores películas de Otto Preminger, y además con una relevante posición en los créditos. El siguiente paso ha sido ir a YouTube; en el vídeo que os presento he encontrado al señor Stang… Y claro que sé quién era. ¡Cómo olvidar esa cara, esas gafas y esa vocecilla ingenua!
Lo de la voz no es un dato accesorio. Stang era de los que pensaba que la mayor parte de la interpretación de un actor depende de sus cuerdas vocales, lo cual sería un torpedo en la línea de flotación de quienes defienden el doblaje a capa y espada. Y aunque yo también me quedo con la versión original, creo que su afirmación es exagerada. Pero hay que entenderle: fue su voz lo que le ayudó a abrirse camino en el séptimo arte, ya fuera para encarnar al campechano Sparrow de ‘El hombre del brazo de oro’ o para doblar dibujos animados.
Arnold Stang ha fallecido víctima de una neumonía a los 91 años. Estaba ingresado en un hospital de Massachusetts. La noticia ha sido difundida por su esposa Joanne, con la que llevaba casado más de seis décadas. Cuando se unieron en matrimonio, en 1948, Stang ya se había convertido en una de las voces más populares de la radio estadounidense y pronto conseguiría trabajo también en la televisión. En los sesenta dobló algunos ‘cartoons’ de William Hannah y Joseph Barbera, entre ellos al protagonista de ‘Top Cat’, que en España fue rebautizado como ‘Don Gato’.
Sin embargo, Stang nunca tuvo una oportunidad tan clara como la de ‘El hombre del brazo de oro’ para darse a conocer delante (y no detrás) de las cámaras. Arriba tenéis la primera secuencia de la película, en la que recibe a un Frank Sinatra recién salido del centro de desintoxicación. Descanse en paz.
Vía | Associated Press












